El Cronista Comercial

Vicentin, desde el default hasta hoy: por qué no se logró la venta

Cómo llegó la empresa agroexportadora a la situación actual desde la cesación de pagos a fines de 2019. ¿Por qué, en todo este tiempo, no se lograron avances en las negociaciones ni la venta de ningún activo del grupo?

Vicentin SAIC, la cerealera que será intervenida por el Estado y manejada por YPF Agroes una de las empresas más importantes del país. Antes del default, era la cuarta agroexportadora más grande de la Argentina y se ubicó primera en la categoría de subproductos y aceites en el ranking general.

Hasta caer en cesación de pagos en diciembre de 2019, el holding agroindustrial impulsó la búsqueda de innovación para conservar su posición estratégica como el cuarto grupo más importante del mercado local de granos. Pero tras declararse en default y con una deuda que supera los $ 99.345 millones (con acreedores de la cadena granaria –productores, correacopios y otros proveedores– y entidades financieras) sus planes se vieron imposibilitados de concretarse.

Se trata de la principal empresa en el negocio de molienda de oleaginosas, con una capacidad de 29.500 toneladas diarias, con ventas por u$s 3000 millones durante los últimos tres ejercicios antes de la debacle, de las cuales más del 85% han sido exportaciones, según datos difundidos por el Gobierno. En la campaña 2018/2019, liquidó más de 8,4 millones de toneladas de granos y exportó 2,6 millones de toneladas, al igual que 5,9 millones de subproductos y 1,4 millones de aceites. 

Vicentin: una jugada que descoloca y cambia todo el tablero agroindustrial

La anunciada intervención de Vicentin cambiará al principal sector generador de divisas. La empresa es hoy la sexta agroexportadora del país y fue la responsable del 20% de los dólares que ingresaron el año pasado solo por aceite y harina de soja.

Según fuentes del mercado, la firma que arrancaron los hermanos Máximo, Pedro y Roberto Vicentin, llegados desde Italia en 1920, experimentó un veloz crecimiento en los últimos años, lo que desembocó en su colapso¿Cómo fueron estos seis meses, desde la declaración del default hasta el anuncio de intervención ayer? 

El camino del default hasta la intervención

El 4 de diciembre, Vicentin anunció a sus acreedores que se encontraba en una situación de estrés financiero que no le permitiría hacerle frente a sus obligaciones. Su debacle generó un efecto cadena que alteró a todo el sector. 

Vicentin precisó que se quedó sin fondos para afrontar todos sus compromisos

En ese momento, fuentes vinculadas a la compañía admitieron, en diálogo con este medio, que, ante la necesidad de atender los vencimientos en el corto plazo, la firma se había quedado sin los fondos necesarios para afrontar todos los compromisos a la vez. "Son u$s 350.000 que la empresa tenía comprometidos en pagos a proveedores, pero que no se ejecutaron y derivaron en este acontecimiento", explicaron en aquel entonces.

Tras el resultado de las elecciones presidenciales generales, el panorama se complicó para la empresa y se gestó "la tormenta perfecta" que desembocó en el default: los productores agropecuarios realizaron ventas anticipadas por temor a que el gobierno de Alberto Fernández suba las retenciones, lo que obligó a Vicentin a acelerar las compras de materia prima. 

"La compra de mercadería se incrementó porque los productores quieren liquidarla antes del cambio de Gobierno. La devaluación también impactó, lo que condujo a que la cadena financiera se viera afectada", aseguraron a comienzos de diciembre, antes de que asumiera la nueva gestión.

Glencore es dueña del 66,67% de las acciones de Renova

Luego de entrar en cesación de pagos, a mediados de ese mes, Vicentin cedió a su socio Renaisco B.V., controlado por el grupo suizo Glencore, el 16,67% de su tenencia accionaria en Renova (un tercio de su participación en esa empresa creada en 2007, que produce harinas y aceites de soja en Timbúes y biodiesel en San Lorenzo). La intención era saldar las deudas comerciales. Como resultado de la operación, Glencore pasó a ser accionista mayoritario, con el 66,67% de las acciones.

Tras iniciar un sumario administrativo luego de haber tomado conocimiento de que, durante la gestión de Cambiemos, el Banco Nación le otorgó una línea de crédito por más de $ 18.000 millones a la firma, el 16 de enero de este año se conoció el “Primer Informe sobre la situación de Vicentin”, elaborado por Claudio Lozano, director del Banco Nación. El titular analizó la situación económica de la compañía y los préstamos otorgados por el banco en la anterior gestión anterior.

El fiscal federal Gerardo Pollicita imputó al ex presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, e inició la investigación sobre las cuentas del grupo. El fiscal también imputó a los directivos de Vicentin, Gustavo Nardelli y Alberto Padoán, quien presidió la Bolsa de Comercio de Rosario hasta el 13 de diciembre, hasta que fue desplazado luego de que la empresa cayera en default.

En enero, Vicentin presentó un APE que no consiguió consenso

El 24 de ese mes la empresa presentó una propuesta de acuerdo preventivo extrajudicial (APE), que no consiguió consenso. Constaba de cuatro premisas: ofrecía pagarles a los acreedores comerciales un 20% de la deuda con un piso de u$s 30.000, dolarizarla al tipo de cambio publicado por el BNA el día 4 de diciembre de 2019, sin quita, y pagar el resto en un máximo de 8 años. También establecía algunas condiciones, tales como solicitar a quienes venden mercaderías la continuidad en la entrega de granos, dada la necesidad que tenía la empresa de volver a recibir materia prima para procesar en medio del clima de desconfianza que se generó. 

En consecuencia, el 10 de febrero la empresa solicitó su concurso preventivo y en su presentación reveló que contrajo una deuda superior a $ 99.345 millones. La causa cayó en el juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial 2da, Nominación de la ciudad de Reconquista.

El número de acreedores a la fecha es de 2638 y más del 50% del pasivo corresponde al sector financiero. El 23% de la deuda total está comprometida con la banca nacional (el 88% con bancos públicos). Conforme a la nómina de acreedores presentada por la sociedad, el endeudamiento financiero (local e internacional) representa $ 63.961 millones.

El 10 de febrero la empresa solicitó su concurso preventivo

Entre los principales acreedores bancarios locales, se encuentra el Banco de la Nación (el principal, con su préstamo superior a $ 18.000 millones), el Banco de la Provincia ($ 1814 millones), el Banco de Inversión y Comercio Exterior ($ 313 millones), el Banco Ciudad ($ 318 millones), el Banco Hipotecario ($ 752 millones), el Banco Macro ($ 653 millones), el Banco de Entre Ríos ($ 508 millones), el Banco Itaú ($ 374 millones) y el Banco de Santa Fe ($ 372 millones).

Con los principales acreedores internacionales la suma asciende a $ 30.153 millones, con International Finance Corporation a la cabeza ($ 16.504 millones), seguido por Netherlandese Financerings ($ 9228 millones) y ING Bank NV–Tokyo Branch ($ 4420 millones).

Además de las deudas por financiamiento otorgado, se encuentran las cooperativas, productores, correacopios y otras firmas agropecuarias a quienes Vicentin les compró granos. 

El juzgado extendió los plazos de verificación de los créditos la semana pasada

A fines de la semana pasada, el juzgado responsable del concurso extendió los plazos de verificación de los créditos. Fue a pedido de los acreedores frente a la cuarentena, dada la imposibilidad de trasladarse, debido a las limitaciones en la circulación, a realizar los trámites de forma presencial (los acreedores están repartidos a lo largo y ancho del territorio nacional). Esto no hizo más que aplazar el cobro de las deudas. 

La Justicia dispuso que podrían realizar sus pedidos a través de “Verificaciones No Presenciales” (VPN) y que tendrían tiempo hasta el 13 de noviembre de este año para presentar los informes individuales y hasta el 16 de marzo de 2021 para el informe general.

Por qué no se logró vender Vicentin

En las últimas semanas, empezaron a circular en los medios nombres de posibles inversores que querían adquirir la compañía. Además de Glencore, su socio en Renova, trascendió el interés de José Luis Manzano, el ex ministro de Interior de Carlos Menem y empresario de medios, que tejió alianzas con Allaria Ledesma y CarVal Investors (una compañía que perteneció a Cargill, de la que el grupo se desprendió años atrás), con un plan para reactivar su operatoria en el corto plazo.

También se perfiló como posible comprador Ciro Echesortu, ex CEO de Dreyfus y un peso pesado del agro, quien inició conversaciones con un grupo de acreedores para presentar una oferta de compra. También se dijo que había más interesados, aunque no se supo, al menos de manera pública, los nombres. Ya en el verano se hablaba de algunos de ellos.

Con ninguno se logró la venta de activos a lo largo de estos seis meses. En el sector, argumentan que la pandemia del coronavirus demoró la negociación. Si bien el proceso judicial avanzó, los plazos se fueron extendiendo, así como también las ofertas que le hicieron a los dueños de las empresas los grupos interesados. "Aunque no tenían acuerdos de exclusividad, pidieron postergaciones en las fechas por la situación inédita que estamos viviendo. Había interés, pero el contexto perjudicó las posibles transacciones", señaló una fuente en off

Fueron varios los interesados en comprar Vicentin

No obstante, otra fuente allegada al asunto indicó que, de no haber sido por la pandemia, igualmente el proceso habría tardado meses en definirse. "No es algo que se resuelva de un día para otro, la lista de acreedores es enorme y diversa, y hablamos de cifras siderales", puntualizó.

Asimismo, referentes del sector y los mismos acreedores le criticaron a la cerealera que, aunque formuló una posible propuesta de pago, nunca presentó un plan con el que pretendía salir de la crisis en la que se encuentra inmersa. "La empresa tenía la intención de concretar un APE, para negociar con los acreedores por fuera de la Justicia. Pero para que eso sucediera, era necesaria la venta de activos. No hay caja. Sin liquidez no se les puede abonar a los acreedores", sugirió un conocedor de la interna.

Otro motivo tiene que ver con la decisión del grupo empresarial de no desprenderse de unos pocos activos, sino de incorporar un socio estratégico al negocio. "No queremos que se desmembre el holding porque pierde peso si se vende cada empresa por separado", reconoció.

A lo largo de estos seis meses, se lograron acuerdos de fasón para sostener cierto nivel de producción en las plantas, pero no se alcanzaron los volúmenes habituales de molienda. Se realizaron contratos con cuatro gigantes del sector –Molinos, AGD, Bunge y Dreyfus–, que le permitieron a la agroexportadora moler durante 150.000 toneladas de girasol en el complejo industrial de San Lorenzo.

El informe técnico difundido ayer hizo referencia a esta dificultad: "Desde comienzos de 2020, se desarrolló una crisis a nivel global, a raíz de la pandemia de Covid-19, que constituyó un serio escollo para el desarrollo del proceso en los plazos previstos por efecto de las medidas de aislamiento decretadas en todo el país y por la demora para desarrollar los protocolos necesarios para poner en marcha nuevamente el proceso".

"Esta situación generó mayor incertidumbre en el mercado agroindustrial, creando un panorama cada vez más complejo para la firma, cuyo accionar no solo está siendo investigado por la Justicia, sino que también produce cada vez más desconfianza entre productores que tomaron la decisión de no vender sus productos a esta sociedad. Se profundizó la crisis puertas adentro de la empresa, ya que, hasta el momento, solo una de sus plantas logró volver a operar mínimamente para procesar, a fasón, unas pocas toneladas", detalló el documento.

Su historia 

Los orígenes de Vicentin se remontan a 1929. En Avellaneda, localidad situada al norte de la provincia de Santa Fe, una familia de inmigrantes italianos (la misma que aún comanda la firma) se asentó y creó esta centenaria empresa agroindustrial, sinónimo de vanguardia en la industria oleaginosa y textil en ese entonces.

Vicentin es dueño de una numerosa lista de empresas

La empresa cobró impulso en 1966, con la incorporación del proceso de extracción por solventes en la producción de aceites, innovación que fue todo un hito para la época y aceleró su crecimiento. En 1979, construyó y puso en marcha una segunda planta industrial, la actual de Ricardone, en el sur santafesino.

Los volúmenes de producción alcanzados posibilitaron la apertura de la compañía hacia el mercado internacional. En 1987, comenzó a operar desde su propia terminal de embarque, erigida en San Lorenzo, junto al río Paraná, en las cercanías de Rosario (Santa Fe). En 1997, montó allí otro de sus establecimientos productivos actuales, donde llegó a elaborar hasta 10.000 toneladas diarias. En 1998, empezó a comercializar sus aceites de girasol y oliva, y con el paso del tiempo aplicó tecnología de punta en la producción alimenticia.

Además de Renova,el grupo Vicentin Family Group, accionista de Vicentin SAIC, es dueño de una numerosa lista de empresas: el frigorífico Friar, la textil Algodón Avellaneda, Arsa (dueña de la marca de yogures y postres que le compró a Sancor, que pese a la crisis de la aceitera logró una buena performance en sus ventas) y la bodega Vicentin Family Wines, entre otros.

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), mediante el cual se dispuso la intervención estatal, se refiere a Vicentin SAIC, aunque no queda en claro si se extenderá al resto de las propiedades del grupo, objeto de debate por estas horas. "Dispónese la intervención transitoria de la empresa Vicentin SAIC por un plazo de 60 días, con el fin de asegurar la continuidad de las actividades de la empresa, la conservación de los puestos de trabajo, y la preservación de sus activos y patrimonio", expresa el texto. 

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