El Cronista Comercial

Tener una casa entre viñedos es posible por u$s 400.000

El desarrollo Vines of Mendoza, de Tunuyán, incluye un hotel 'boutique', una bodega y 400 hectáreas plantadas en manos de 240 propietarios. Cuenta con 22 villas, o casas contiguas, de las cuales 12 ya fueron vendidas. El emprendimiento, de un estadounidense y un argentino, también lanza a la venta terrenos con vides para construir viviendas

Tener una casa entre viñedos es posible por u$s 400.000

Vines of Mendoza, desarrollo enoturístico de lujo iniciado por el estadounidense Mike Evans junto al argentino Pablo Giménez Riili hace 15 años, está lanzando sus villas (departamentos o casas contiguas de dos a tres ambientes) a la venta, ubicadas en el mismo predio de 500 hectáreas, donde funciona su  hotel boutique, su bodega y viñedos.
“Hace cuatro meses, decidimos vender las 22 villas que teníamos; ya vendimos 12. Nos quedan 10, en tres formatos, desde dos ambientes y 92 metros cuadrados , a tres ambientes de 250 m2”, comenta Evans, quien vino a la Argentina de vacaciones en 2004, se enamoró del país, de Mendoza y de sus vinos y decidió quedarse. En este proyecto de Tunuyán, Valle de Uco, lleva invertidos u$s 65 millones desde entonces, junto a amigos extranjeros y argentinos.. 

El costo de las villas oscila de u$s 400.000 a u$s 1,2 millones e incluyen los servicios del hotel y spa. “Nuestro hotel recibió muchos premios, como ser el segundo mejor de América del Sur y el 25 del mundo, según Travel Leisure. Nos dimos cuenta que mucha gente prefiere venir dos o tres veces al año, sobre todo, los latinoamericanos, que están más cerca. Por eso, lanzamos a la venta las villas. La mayoría de los que ya compraron son estadounidenses. Pero, también, hay brasileños y argentinos. Las usan algunas semanas al año y el resto del tiempo se alquilan y compartimos ganancias. El retorno depende del tamaño de la villa, va desde 4% en dólares al 9% anual. Las más chicas son más rentables”, precisa Evans.

Entre los que ya compraron, figuran algunos de los 240 propietarios de fincas de 0,5 a 4 hectáreas de viñedos de Vines, que hacen su vino en la bodega, con capacidad para 250.000 botellas, y visitan el lugar para seguir de cerca el proceso, tomar decisiones sobre sus exponentes propios y descansar entre viñas. Mientras que en el hotel (de 22 habitaciones) la noche cuesta de u$s 400 a  u$s 1200, en las villas oscila de u$s 1000 a u$s 2000.

La empresa, también, ofrece a la venta lotes de 2 hectáreas de terreno para construir casas más grandes y alejadas, bajo normas básicas de diseño y formato de Vines, que cuestan u$s 500.000 con viñedos. 

Entre 2008 y 2014, proliferaron en zonas vitivinícolas los “countries de vinos”. Especialmente, en Mendoza pero, también, en Cafayate, Salta. Sin embargo, en los últimos años, muchos de ellos cambiaron de manos, buscan comprador o quedaron abandonadas.

“Creo que muchos no entendieron el negocio. Lleva mucha inversión en personal y trabajo; hay que estar. Pensaban que podían administrarlo con poca gente y se fundieron”, comenta Evans, cuya empresa cuenta con 200 empleados.

De los Estados Unidos a Mendoza

Antes de invertir en Mendoza, Evans trabajó desde 1992 y hasta 2004 en las campañas presidenciales para el Partido Demócrata en su país. Hasta que unas vacaciones en Buenos Aires, ese año, cambiaron su destino. “Vine de vacaciones a Buenos Aires y en una cata me pasaron el contacto de Pablo Giménez Riili cuando decidí hacer una escapada a Mendoza, porque soy fanático del vino. Pensé que me diría qué bodegas me convenía visitar, pero me llevó él a recorrer muchas, me invitó a un asado en su casa y salimos por la noche hasta la madrugada. Me enamoré así de Mendoza, sus vinos y su gente”, cuenta Evans, quien además se declara amante del fernet.

“Ahí surgió la idea de comprar un pedazo de tierra para que Pablo me hiciera el vino. Le conté a mis amigos de los Estados Unidos y muchos también querían comprar tierras. Es mucho más barato que en Napa Valley. Compramos 40 hectáreas. Ahora tenemos, 500, 400 de ellas plantadas. En 2007, plantamos los primeros viñedos y en 2014 inauguramos el hotel, para que los 240 dueños de lotes con viñedos tuvieron dónde alojarse”, comenta.

El 50% de los propietarios de viñedos son de los Estados Unidos, el 25% de Brasil y 8% de la Argentina. Cada uno hace su propio vino, con asesoramiento del enólogo Santiago Achával, y les ofrecen también incluso el servicio de diseño de etiquetas. “Cada hectárea rinde unas 5000 botellas súper premium (de u$s 80 a u$s 100 cada una al público en Estados Unidos) o 10.000 premium, detalla. Este año, elaboraron 350 vinos distintos, según la preferencia de cada propietario. 

“En Napa Valley, hacer un desarrollo similar nos hubiese costado como mínimo cinco veces más”, destaca Evans, quien vive en forma permanente en su propia casa dentro de Vines. “La mayoría de nuestros clientes son como yo, vinieron de vacaciones a la Argentina y se enamoraron de Mendoza y vuelven”, explica.

Claro que no estuvo exento de dificultades. “Es un negocio complicado, pero también es un país complicado. No pasaron más de tres años sin problemas para los negocios, siempre pasa algo, hay que ser muy ágil y flexible. Lo constante es la belleza de Mendoza, su gente y la calidad del vino, pero la economía es una montaña rusa. Y es distinta la actitud acá que en los Estados Unidos. Allá pasa algo y frenan todo, nadie compra nada ni se arriesga a nada. Acá no, saben que después pasa, están acostumbrados a los altos y bajos. No nos aburrimos en la Argentina”, comenta, con una sonrisa. 

“Nunca pensé que iba a ser tan duro. Creo que de haberlo sabido volvería a invertir”, responde, entre dudas. “Pero hubiese sido mucho más difícil tomar la decisión”, admite Evans.

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