El Cronista Comercial

Ribeiro profundiza su default por la cuarentena

La cadena informó que no pagó otra obligación negociable que vencía esta semana. Era un título en dólares. La empresa tiene bonos emitidos por más de $ 660 millones

La cadena de electrodomésticos Ribeiro profundiza su default. Informó que no pagó un vencimiento de obligaciones negociables agendado para el lunes de esta semana. En esta ocasión, era el 39º pago de renta de un título en dólares: el Clase A, emitido en octubre de 2000, con plazo a 2025, por un total de u$s 818.000 y un interés anual del 7%, con pago semestral.

La compañía, de 109 años y célebre por sus populares “minicuotas”, había ingresado en cesación de pagos el mes pasado, cuando anticipó que no pagaría los vencimientos de otros bonos. Situación que se repitió a inicios de este mes, con otros títulos. Ribeiro tiene deuda emitida en el mercado, tanto en pesos como en dólares, por un total equivalente a $ 661,72 millones, al 31 de diciembre, fecha de cierre de su balance semestral.

“Este incumplimiento ha sido directa y exclusiva consecuencia de las medidas dictadas a partir de la declaración de pandemia realizada por la Organización Mundial de la Salud”, aseguró en relación al no pago de esta semana Manuel Ribeiro, presidente de la cadena, a través de una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA).

“En efecto, desde esa decisión y a partir del decreto de Necesidad y Urgencia 260/2020, se ordenaron una serie de medidas restrictivas de aplicación inmediata, que también produjeron efectos simultáneos. Esas consecuencias se agravaron, cuando se ordenó el aislamiento social, preventivo y obligatorio”, agregó.

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Se conocieron los números del balance de 2019, que la empresa presentó al juzgado de su concurso. En un año, su patrimonio neto pasó de uno positivo de $ 30.000 millones a $ 17.000 millones en negativo. La cerealera atribuyó su desplome a factores como la volatilidad macro, la devaluación del peso, el encarecimiento del financiamiento y la quita del diferencial arancelario de retenciones a la soja
Por AGUSTINA DEVINCENZI

Esas “reglas imperativas”, continuó, “impusieron el cierre de todas las sucursales y el aislamiento de todo el personal de la emisora (N.d.R.: Ribeiro), con excepción de las personas afectadas a entregas de operaciones concertadas por e-commerce”, describió.

“Semejante restricción, en los hechos, produjo la interrupción de los circuitos de venta y cobro, y la consecuente y abrupta caída de la ventas y de los ingresos respectivos, tanto de operaciones nuevas como de cobranzas pendientes de créditos exigibles”, añadió Ribeiro.

“Toda esta situación es consecuencia directa de la necesaria vigencia de las restricciones operativas mencionadas”, subrayó. En tal sentido, explicó que se trata de un “hecho impeditivo de fuerza mayor o caso fortuito”, que imposibilita cumplir con los pagos, tal cual contempla el artículo 888 del Código Civil y Comercial de la Nación.

Ribeiro aclaró que, pese a que el Gobierno la habilitó a operar a través de e-commerce, “ese exclusivo medio de ventas aún no ha generado fondos que permitan atender las obligaciones mencionadas, sino pequeñas sumas que se destinan estrictamente a la conservación de la sociedad (N.d.R.: la empresa) y la tutela de sus activos (pago de personal, seguridad y erogaciones esenciales y urgentes de mantenimiento)”.

Antes de la aparición del coronavirus, Ribeiro sufría su propia crisis. El 31 de marzo concluía el procedimiento preventivo que había solicitado y la empresa había definido esa fecha para presentar la oferta definitiva de reestructuración de toda su deuda bancaria, que asciende a $ 940,2 millones.

En el primer semestre de su actual año fiscal, que cerrará el 30 de junio, Ribeiro perdió $ 810,35 millones, contra un rojo de $ 351,9 millones en igual período del ejercicio anterior. Sus ingresos cayeron de $ 3919,3 millones, a diciembre de 2018, a $ 2196,86 millones, al 31 de diciembre de 2019.

En su último balance anual, cerrado en junio del año pasado, la empresa había perdido $ 1373,74 millones. Un año antes, su rojo había sido de $ 356,4 millones. Durante ese ejercicio, Ribeiro redujo su red comercial de 90 a 85 locales.

Antes de la cuarentena, Ribeiro tenía acuerdos de espera (stand-still) con los acreedores que representaban el 65% de su deuda bancaria. Todavía, le restaba cerrar la negociación con los bancos públicos.

Durante su proceso de crisis, había encarado un plan de ajuste que implicaba el cierre de otros 20 locales.

Por lo pronto, ya tiene un conflicto abierto con el Banco Patagonia: esta entidad la intimó para que cumpla con el pago de sus fideicomisos financieros.

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