El Cronista Comercial

Reestructuración ejecutiva en MercadoLibre: salir del rojo y reducir el 'riesgo Galperin'

Reestructuración ejecutiva en MercadoLibre: salir del rojo y reducir el 'riesgo Galperin'

El viernes al mediodía, ni bien se supo la noticia, dijeron que no. A la noche, sobre las últimas horas de la semana, el propio Juan Martín De la Serna, designado, una vez más, al frente de MercadoLibre Argentina -ya había ocupado esa posición entre 2004 y 2012-, reconocía que sí. La renuncia de Marcos Galperin al directorio de la sociedad argentina del gigante regional de comercio electrónico obedece a la decisión del entrepreneur, que fundó a la empresa hace 20 años, de volver a radicarse en el Uruguay. Una decisión personal, remarcaron sus voceros (oficiales y oficiosos). Aunque, también, tiene sentido, desde el punto de vista del negocio.

Primero, los hechos. El viernes, forzada por la vertiginosa espiral que alimentaron redes sociales y medios, la empresa anunció que De la Serna reemplazará a Galperin como "presidente de la operación de MercadoLibre Argentina". Es decir, quien ejercerá la función de CEO de la compañía en el país, pese a que, en lo formal, el Boletín Oficial divulgó que el sucesor de Galperin en la presidencia de la sociedad es Stelleo Passos Tolda. No era un dato menor. Passos Tolda, brasileño, es, desde hace una década, director de operaciones (COO) del grupo. Y lidera el negocio en su país. Una primera lectura fue que el cambio significaba una subordinación de la filial argentina a la subsidiaria que es la mayor usina de facturación. En 2019, los ingresos de MercadoLibre crecieron 59%, a u$s 2296,3 millones. Brasil aportó el 63,6%. Fue el 60,2% en 2018. En cambio, de 2018 a 2019, el share de la operación argentina -devaluación mediante- menguó del 26,4% al 19,9 por ciento.

Hay quienes se arriesgaron a hablar de una migración a ese país. Algo que la empresa niega con énfasis. "Buenos Aires es y será el headquarter", insisten. Remarcan la fuerza laboral local y los servicios que presta a los otros 17 mercados latinoamericanos en los que opera. En la Argentina, MercadoLibre tiene la mitad de los 9703 colaboradores que declaró al 31 de diciembre. Con tres veces más facturación, Brasil dispone del 27% del staff.

Si una mudanza incidió en la salida de Galperin, fue la propia. El empresario volvió a vivir en Uruguay a mediados de diciembre. Ya lo había hecho desde 2002 y retornó al país una vez que finalizó la Era K. Nunca ocultó su afinidad con Mauricio Macri, quien lo entronó en en reiteradas ocasiones como el nuevo modelo de empresario argentino. En los últimos cuatro años, con el auspicio explícito o tácito de la Casa Rosada, la incursión agresiva de MercadoLibre en algunos negocios sacudió el statu quo de esas actividades. Su aterrizaje en el sistema financiero no le cayó simpático a los bancos. Y el avance de su compañía le valió a Galperin ganarse enemigos públicos como Hugo Moyano, Juan Grabois y el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo. "Pareciera que sólo falta la Conmebol", ironizó él.

Tuvo gestos conciliatorios. Fue de los primeros en peregrinar al búnker de Alberto Fernández para rendir armas, tras el resultado de las PASO. Y, ya más cerca de las generales, MercadoLibre lanzó una campaña institucional por sus 20 años que llamó a superar la grieta.

Pero esas actitudes no evitaron que, ya con Dylan correteando por los jardines de Olivos, continuara estando en el centro de la polémica. La empresa recibió un golpe cuando el Gobierno decidió congelar los beneficios de la Ley de la Economía del Conocimiento. Y, este mes, la ofensiva que tuvo a Galperin mismo como target se plasmó en una causa penal por presunto fraude al Estado, a raíz de una venta de $ 1300 millones en títulos públicos que el fondo de MercadoLibre habría hecho, según la sospecha, con uso de información privilegiada. La empresa lo negó.

El fiscal Guillermo Marijuan presentó esa denuncia en Comodoro Py el 4 de febrero. Para quienes buscan casualidades, la misma fecha en la que, según se publicó en el Boletín Oficial, se precisa la reunión de socios de MercadoLibre S.R.L. en la que Galperin formalizó su renuncia. No fue la única . El CFO, Pedro Arnt, dimitió a la vicepresidencia. Continúa como gerente.

MercadoLibre tiene una expresa intención de expandirse en el sistema financiero. A su servicio de transacciones electrónicas, Mercado Pago, quiere sumarle el otorgamiento de préstamos. El sistema financiero tiene regulaciones delicadamente celosas en materia de denuncias penales (o procesamientos) contra los directores de sus entidades. Sentar en la cabecera al board -más, en la cabecera- a un blanco fácil para operaciones políticas y judiciales, hoy día, sería un activo tóxico de alto costo.

"Galperin continúa siendo el CEO de MercadoLibre Inc", se leyó en el comunicado, acerca de la función que seguirá ejerciendo en la sociedad estadounidense radicada en Delaware que, el viernes, cerró con un market cap de u$s 36.540 millones. "Es un cambio interno de la operación local, lo que significa que sus responsabilidades en la región se mantienen inalteradas", agregó el statement. En la empresa, aseguran que la salida del día a día local -de hecho, del país- le permitirá a Galperin concentrarse en la visión regional. Lo necesita. El año pasado, MELI -tal cual su sigla en el Nasdaq- perdió u$s 172 millones, un rojo 4,7 veces superior al de 2018. "El foco es que no haya pérdidas", subrayan, en relación al objetivo central de la compañía en 2020. Galperin, ahora, lo pondrá desde Uruguay.

La empresa asegura que no seguirá a otras tecnológicas (y no tanto) que cruzaron el charco por las bondades que ofrece la Banda Oriental. Su fundador y líder, por lo pronto, ya es uno de los 100.000 argentinos que el presidente uruguayo electo, Luis Lacalle Pou, quiere mudar.

Shopping