El Cronista Comercial

Proponen que OCA venda un edificio abandonado para empezar a pagar su deuda

Los enajenadores de la quiebra le propusieron al juez que se desprenda de un inmueble en San Telmo. Por ahora, no prefieren avanzar con la liquidación de la empresa por la incertidumbre macro. Además, aseguran que todavía les falta información clave sobre la compañía

Proponen que OCA venda un edificio abandonado para empezar a pagar su deuda

Paseo Colón 707, esquina Chile. Un edificio de seis pisos, ladrillo a la vista, sobre la esquina. Donde supo tener –mucho tiempo atrás- sus oficinas el mítico Juan Carlos “Toto” Lorenzo, ex entrenador de la Selección Nacional y hacedor del primer Boca campeón de América y del mundo.

Hoy, está abandonado, con su acceso tapiado. Hasta hace un par de semanas, un linyera estaba instalado -con su acumulación de enseres- frente a la fachada, bajo el cobijo de la recova.

Ese inmueble en desuso pertenece a OCA, el principal correo privado de la Argentina, cuya quiebra decretó la Justicia a inicios de abril.

Los enajenadores del expediente, Alicia Kurlat y Carlos Tabasco, le recomendaron a Pablo Tejada, magistrado a cargo del Juzgado Comercial 10 de Lomas de Zamora, la venta del edificio. Sería el primer activo del que la empresa se desprendería para empezar a pagar su deuda, de $ 4494 millones verificados en el concurso preventivo, más una suma equivalente que la empresa acumuló después de la apertura de su convocatoria.

“Hemos realizado la constatación del inmueble sito en la calle Paseo Colón 707 en CABA. El mismo se encuentra desocupado y actualmente no cumple función alguna para el negocio de la fallida (ni antes, según se nos ha indicado)”, expresaron los profesionales. “Es más, su mantenimiento representa devengamiento de costos y gastos innecesarios, que la empresa debería evitar, en tanto su situación económica y financiera”, agregaron.

A continuación, en el escrito presentado al juzgado, enumeran las razones por las que consideran “conveniente” la venta del inmueble:

  • Su enajenación importaría un ahorro de gastos de mantenimiento.
  • “Es importante, además, señalar que la venta del inmueble como parte de la empresa no sólo agrega valor a la misma. Estamos en condiciones de afirmar que la operatoria se está realizando en forma integral sin que este bien intervenga en ninguna de las instancias de la actividad, por lo que es incuestionable que su realización por separado en nada afectaría la continuidad de las funciones que viene realizando la empresa”.
  • “Es más, entendemos puede representar un obstáculo en tanto podría desalentar inversores y restringir concurrencia si éstos se vieran obligados a adquirir un bien que no agrega valor al negocio. Es difícil pensar en un posible interesado en adquirir la empresa y su negocio, y que, además, requiera precisamente este inmueble para desarrollar su actividad. Pero, si ese interesado existiera, podría participar en el procedimiento de puja junto con otros postores que carecieran de interés en el negocio postal y de logística”.
  • “Si bien la ubicación es muy buena, no necesariamente se trata de un lugar estratégico para la actividad; por el contrario, en los últimos años, muchas empresas han optado por ubicar oficinas en zonas más periféricas, que resultan más económicas y con mejores accesos”.
  • “Por otra parte, el mercado inmobiliario, si bien no es ajeno a los vaivenes macroeconómicos y a la particular situación coyuntural, no menos cierto es que aun en momentos de crisis se ha mantenido cierta estabilidad en los valores, todo lo cual nos hace augurar que se podría obtener un razonable precio de mercado. La venta por separado y anticipada no implica vender a un precio de liquidación, toda vez que proponemos que dicha venta se realice con todos los requisitos de transparencia, publicidad y competencia que garantice la obtención del mejor valor posible de mercado”.

En consecuencia, los enajenadores le solicitaron al juez que libre oficios al Gobierno porteño y AySA, para información sobre la situación de deuda del inmueble, como primer paso para activar el mecanismo de venta.

Kurlat y Tabasco pidieron, también, un detalle de los rodados a nombre de OCA –del que carecen– para avanzar con la venta de vehículos. No propusieron, todavía, la liquidación total de la empresa, al no contar con toda la información que solicitaron. Pero, además, prefieren esperar a tener el último balance anual de la compañía, que cerró el 31 de julio, y los últimos informes económicos de la sindicatura.

No obstante, hay un motivo mayor: la situación política y económica del país. “Es de público y notorio que la incertidumbre es grande y que las principales variables están mostrando un comportamiento de alta volatilidad. En este marco, establecer el valor de las cosas resulta, en principio, una gran aventura más que el resultado de una tarea profesional encarada con metodología de estudio. Basta mencionar que gran parte de las acciones de empresas argentinas que cotizan en bolsa han sufrido una baja tan grande que su valor, ni siquiera, representa la sumatoria de los bienes que la componen”.

“Es así que entendemos que, más allá de continuar con las tareas que se nos han encomendado, es prudente considerar que, para alcanzar una propuesta, fundada y que resulte atractiva para el mercado, es imprescindible contar con un cuadro macroeconómico más claro y con perspectivas de calma”.

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