El Cronista Comercial

Por qué, esta vez, no habrá ganadores con la caída

El impacto de la demanda que significó la crisis global del coronavirus evitará cualquier impulso de crecimiento, dicen los economistas. Qué región podría ser la única beneficiada.

Por qué, esta vez, no habrá ganadores con la caída

La última caída sostenida de los precios del petróleo, entre 2014 y 2015, fue recibida como in disparo en el brazo para la economía global. El crash de esta semana, si dura, podría ser diferente.Se espera que el shock al abastecimiento -que, según analistas, podría dejar los valores del crudo flotando en los actuales niveles, entre u$s 30 y u$s 40, mientras la guerra de precios persista- ponga una enorme presión a las economías y finanzas públicas de los países productores de petróleo.En tiempos normales, el efecto neto en la economía global todavía sería positivo, en tanto precios bajos de los combustibles incentivan la demanda de los consumidores y las inversiones en otras industrias. Pero, esta vez, el brote global de coronavirus ofrece poca esperanza de que los consumidores salgan corriendo a gastar en los próximos meses.

El lunes, la Agencia Internacional de Energía dijo que espera que la demanda global de petróleo caiga este año por primera vez en la década, debido a la desaceleración de la economía china y el quiebre de la industria de los viajes y el turismo en todo el planeta.

"Con una combinación de un exceso masivo de oferta y un choque de demanda significativo al mismo tiempo, la situación que estamos presenciando hoy parece no tener igual en la historia del mercado petrolero", dijo Faith Birol, director ejecutivo de la agencia.

Economistas de Morgan Stanley dicen que hay tres canales principales a través de los cuales una baja en los precios del petróleo dañarán a la economía global. Primero, golpeará el gasto de capital en los sectores relacionados y en los países productores. En segundo orden, presiones en los mercados de bonos, con muchas empresas de energía en riesgo de default, podrían exacerbar el reciente endurecimiento en las condiciones financieras globales. Finalmente, si bien habrá un beneficio para los consumidores, es poco probable que se traslade a mayor gasto a corto plazo.

"Usualmente, los países consumidores se podrían beneficiar... Pero nada es positivo por el momento. Para nadie", asegura Andreas Economou, del Instituto Oxford para Estudios Energéticos.

Los principales países productores sentirán el peor dolor. Un precio de u$s 30 a u$s 40 no es lo suficientemente alto para que sus gobiernos financien sus planes de gasto, mientras corren hacia presupuestos equilibrados, de acuerdo con estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pese a que las vastas reservas en divisas extranjeras que tiene Arabia Saudita significan que podría tolerar precios bajos por algún tiempo, Mark Lacey, head de Commodities de Schroders, estima que la decisión de Riyadh de rebanar precios mientras bombea más crudo podría bostarle al país unos u$s 120.000 millones.

Birol tuiteó que, para algunas economías grandes productoras de petróleo, "precios bajos sostenidos le harían casi imposible fondear áreas esenciales, como educación, salud y empleo público". Agregó que esto podría hacer a la diversificación como "más importante y más difícil, debido a la falta de fondos para alcanzarla".

Otros mercados emergentes también podrían sufrir. James Lord, de Morgan Stanley, dice que los importadores de petróleo "a primera vista, pueden beneficiarse, pero rara vez lo hacen", porque las fuertes caídas de los precios, a menudo, estuvieron acompañadas de aversión al riesgo global y mayores costos de endeudamiento.

Las implicancias para la economía de los Estados Unidos son más ambiguas.

En el pasado, el principal efecto habría sido arrastrar los precios del combustible en los surtidores, algo que sería una bendición para cualquier presidente en un año electoral. Pero, ahora, el shale oil hizo a los Estados Unidos un exportador neto de energía y muchas petroleras no convencionales están bajo riesgo de bancarrota si los precios se mantienen en los niveles actuales.

"Verás un golpe en las empresas, verás inversión declinando y el colapso de las bases fiscales que sostienen el gasto en salud y educación de los estados productores", dice Jason Bordoff, profesor de la Universidad de Columbia.

Una región que sería una beneficiada no ambigua es la Eurozona, para la cual el efecto será una caída en los precios al consumidor, lo que impulsará las finanzas de los hogares. La regla del Banco Central Europeo es que cada 10 euros de caída en el precio de los combustibles arrastra a la baja en 0,3 punto porcentual la inflación de la Eurozona en siguientes dos meses.

Es una buena noticia. Es uno de los amortiguadores del shock que podría ayudar", dice Holger Schmieding, economista de BerenbergBut.

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