El Cronista Comercial

Por qué es imposible comprar electromésticos esenciales' durante la cuarentena

Casi no quedan lavarropas, heladeras, cocinas, televisores ni celulares a la venta, por el cierre de plantas, que ahora vuelven, de a poco, a funcionar. Tampoco las muy demandadas notebooks, tablets e impresoras, todos importados, por su lento y demorado ingreso al país

Por qué es imposible comprar electromésticos esenciales' durante la cuarentena

Los comercios de electrodomésticos apostaron al canal online para sobrevivir a la crisis sanitaria. Sin embargo, hay un escollo que no pueden sortear: la falta de stock de productos considerados “esenciales”, que ya no tienen casi en su inventario, al no poder reponerlos por no estar permitido el abastecimiento y, sobre todo, por permanecer aún muchas de las fábricas cerradas. De a poco, algunas están reabriendo pero a una baja capacidad, por los protocolos sanitarios.

Hoy, casi no quedan lavarropas, heladeras, freezers ni cocinas a la venta; tampoco termotanques ni calefones, productos que, usualmente, hay que adquirir de urgencia, ante un desperfecto o rotura. Tampoco se consiguen casi televisores ni celulares. Y, además, en función del fuerte incremento en sus ventas por la cuarentena, cuesta encontrar notebooks, tablets e impresoras, productos importados que muy de a poco van entrando al país, con demora en función de la fuerte demanda y la dilatación de los permisos. 

En la cuarentena, se duplicó la venta de robots domésticos

Cuarentena de por medio, muchos se vieron forzados a realizar tareas en sus casas que antes no hacían. Limpiar la casa y cocinar para familias que conviven las 24 horas en un mismo espacio se convirtió así en ocupaciones que tuvieron que sumar a la carga de trabajo con la que ya contaban.

Así lo aseguraron a El Cronista varias cadenas de electrodomésticos consultadas, que apuntaron todo su esfuerzo en esta pandemia al canal online para sobrevivir, pero, sin embargo, ahora les preocupa la escasez de productos para poder seguir vendiendo.

Pese a ese esfuerzo, el peso de este canal, frente al físico, es aún bajo. El año pasado, las tiendas virtuales representaron el 10,9% de las ventas (con picos de 15,9% y 19,9% durante el Hot Sale y el Cyber Monday); en marzo aportaron el 11% y ahora, en abril y mayo, el 100% en virtud del cierre de locales, según datos de GfK. 

Pero, si bien se vende más online que antes por una situación excepcional, la facturación está muy lejos de la que solían registrar en sus sucursales, previo a la pandemia. 

Para este año, las cadenas veían en enero un mercado similar al de 2019 o, para los más optimistas, entre un 10% a 15% mayor al año pasado, cuando se retrajo un 24%, por la crisis económica, frente a un 2018 también en baja, de 12%, según GfK.

Hasta marzo de este año, el mercado venía cayendo 14,7% interanual.  Pero el coronavirus arrasó con todos los pronósticos de leve recuperación previstos para el año, atados a una expectativa de reactivación económica. Será, ahora, un año más que difícil, de fuerte caída en ventas, no sólo por los días en que estarán cerrados los locales y sin stock, sino también por el impacto que se prevé tendrá la pandemia en los bolsillos de los consumidores, aseguran las empresas.

Mientras hubo stock, el canal online funcionó bien, comentan las cadenas y marcas consultadas; sobre todo, gracias a contar aún con el pago de 12 y 18 en cuotas sin interés y los envíos sin costo.

"De haber contado con mayor stock, pordíamos haber vendido mucho más", aseguran. Pero, de ahora en más, con el quiebre de inventarios de muchos productos, al no haber fabricación, el horizonte cercano es más difícil. Antes del decreto de aislamiento, el retail tampoco tenía un alto stock, ya que durante 2019 las tasas estaban por las nubes y las ventas, en fuerte baja. 

Notebooks

Durante el período de encierro, una de las categorías que despegó en ventas gracias al coronavirus fueron las notebooks, ante la necesidad de contar con equipos en el hogar para trabajar a distancia o cumplir con las clases virtuales. Según Gfk, durante todo abril las ventas de este producto crecieron 43%, pero en las dos últimas semanas de ese mes, el alza trepó al 83% y 96% interanual; en cambio, hasta marzo, caían un 30% contra el primer trimestre del año pasado.

Se trata de una categoría que en 2019 vivió su peor año, con una caída de 40,5% en unidades, que se acumuló a la baja de 12,2% de 2018, al verse muy impactada por la devaluación, ya que se trata de un producto importado, cuyo precio se ajusta en un 100% al valor del dólar. Una tendencia similar, pero de menor incremento, registraron tablets e impresoras.

En el sector, aseguran que tanto estos productos como otros importados (modelos de heladeras y lavarropas que no se hacen en el país, pequeños electrodomésticos, entre otros) están entrando muy lentamente, ya que no son autorizados con gran celeridad los pedidos de importación. 

Hacia la reapertura productiva

Por lo pronto, ahora la expectativa está puesta en la reapertura de fábricas. La semana pasada, volvieron a funcionar las plantas de San Luis que fabrican línea blanca y artefactos a gas; el lunes pasado, Alladio (Drean) recomenzó su actividad en Córdoba; este jueves, vuelven a operar las fábricas de electrónica de Río Grande, en Tierra del Fuego, y lo mismo harán el 13 de mayo las de Ushuaia. En todos los casos, por los protocolos sanitarios y según el personal en grupo de riesgo, será con una menor capacidad productiva.

Pero aún no hay novedades sobre las plantas de Santa Fe ni las que operan en tierras bonaerenses, aunque muchos avanzan en la presentación de pedidos para reabrir. Ese es el caso de Whirlpool, que opera en La Tablada, La Matanza, un partido populoso, lo que le dificulta más lo planes de reactivación en plena pandemia. “Vendimos online todo lo que teníamos en stock, tuvimos récord histórico en e-commerce, a través de los principales market places en los que estamos y en nuestro propio sitio. Vendimos mucho lavado, heladeras y cocinas porque teníamos stock y pudimos abastecer. Pero ahora necesitamos volver a producir y poder mantener el mix de importados, con productos más de nicho que no se fabrican acá. Estamos por presentar toda la documentación al Municipio para poder volver a operar”, comentó Agustín Del Castillo, gerente de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Whirlpool Latin America. 

En el caso de Tierra del Fuego, cuyas plantas están paradas por orden del gobierno local desde el 17 de marzo, el anuncio de reapertura trajo algo de alivio. “No sólo no podíamos producir, tampoco abastecer a clientes con el stock que había quedado en las plantas, lo que generó desabastecimiento en el retail. Ahora, se retoma la producción, pero a un nivel menor al que había hasta el 16 de marzo, cuando, de todos modos, operábamos con el 57% de capacidad ociosa. Y también se podrá abastecer a los clientes”, comentó Federico Hellemeyer, presidente de Afarte (Asociación de Fábricas Argentinas de Terminales de Electrónica).

Shopping