El Cronista Comercial

Nissan anuncia un drástico plan de reestructuración para revertir sus primeras pérdidas en 11 años

Lo anunció el CEO global, Makoto Uchida, en una videoconferencia de la que participó El Cronista. El rojo del último balance fue de u$s 375 millones. Busca, en cuatro años, reducir costos por u$s 2800 millones y recortar 20% su capacidad de producción. Cerrará plantas en Asia y Europa, y se reestructurará en América del Norte. Qué pasará en América del Sur

Tras haber registrado sus primeras pérdidas en 11 años, la automotriz japonesa Nissan anunció un plan de cuatro años, para racionalizar sus costos y ser, en palabras de su nuevo CEO, Makoto Uchida, una empresa más chica y eficiente.

El objetivo de la iniciativa, bautizada “Nissan Next”, es recortar costos por 300.000 millones de yenes (unos u$s 2800 millones) hacia 2023, año en el que espera tener una participación de mercado global del 6%, elevar su margen operativo –hoy, de menos del 2%– a cerca del 5% y reducir un 20% su capacidad de producción, de las actuales 7,2 millones de unidades anuales, a un máximo de 6 millones. El objetivo es lograr un volumen de 5,4 millones, en una operación anual promedio, equivalente a un ratio de ocupación del 80 por ciento.

En una videoconferencia, de la que participó El Cronista, el ejecutivo, que asumió su cargo en diciembre, agregó que Nissan cerrará su planta de Indonesia e intentará hacerlo con la de Barcelona, a la vez que reestructurará su operación en América del Norte (incluido México), uno de los mercados core –junto a Japón y China– en los que hará foco.

Protestas tras el anuncio de cierre de la fábrica de Nissan en Barcelona. Foto: Bloomberg

A la vez, se irá de Corea del Sur y Rusia –donde estaba con su marca low cost Datsun–, y se ajustará en algunos mercados de Asia, el Este europeo y el Norte de África.

Sobre América del Sur, Uchida apenas refirió que Nissan “continuará invirtiendo” en sus proyectos en la región, pero “apalancada” en los recursos de su alianza con Renault.

El miércoles, Jean-Dominique Senard, presidente de Renault y CEO de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, había anunciado una renovación de esa iniciativa. Las automotrices establecieron un esquema mediante el cual cada una será la líder, en distintas regiones y según los segmentos de producto. Renault, por ejemplo, asumirá el volante de la alianza en América latina. El objetivo es profundizar sinergias industriales. No obstante, eso no significa que la operación local de Nissan vuelva a ser gestionada por su socio francés, como ocurrió hasta hace 12 años, sino que seguirán siendo empresas independientes, cada una, con su propia estrategia comercial.

El anuncio de ayer ya había garantizado la continuidad de la fábrica de Resende, Brasil, donde Nissan produce los March, Versa y Kicks. Se espera que, en el país vecino, la alianza con Renault unifique la producción de siete modelos sobre la plataforma del Clio Vi.

También, se recibió con optimismo para la filial argentina. En 2015, Nissan anunció una inversión de u$s 600 millones para empezar a producir pick-ups en la Argentina. Era un proyecto conjunto con Mercedes-Benz y Renault, que desarrollaban, por primera vez, vehículos de esta categoría. Entre Frontier (Nissan), Clase X (Mercedes-Benz) y Alaskan (Renault), el proyecto era alcanzar las 75.000 unidades anuales, la capacidad máxima que hoy tiene la planta. Desde su inicio de producción, en agosto de 2018, al cierre de su año fiscal actual (abril 2020), Nissan hizo 18.000 unidades de Frontier. Renault postergó más de un año el comienzo de Alaskan y Mercedes-Benz, directamente, canceló su proyecto. Con la puesta en marcha de la francesa, confirmada semanas atrás, la planta –construida en el complejo industrial que Renault tiene en Santa Isabel, Córdoba– llegará a un régimen de 40.000 unidades por año.

La pick-up Frontier, que Nissan produce en Córdoba

Si bien duplicaría su volumen actual, el número, todavía, dista del planificado para la instalación. Algo crítico, en un contexto en el que el nuevo plan estratégico de Nissan se obsesiona por eliminar los excesos de capacidad. En tal sentido, en el mercado, siempre se especuló con la posibilidad de que Mitsubishi se incorporara –en un plazo de mediano a largo– en reemplazo de Mercedes-Benz, cosa que el propio CEO de Nissan para América latina, Guy Rodríguez, concedió el año pasado, en una entrevista con este diario.

En ese sentido, durante la conferencia de este jueves, hubo alguna señal. Ashwani Gupta, COO de Nissan, comentó que, debido al cierre de su planta de Indonesia, que producía SUVs y MVP –sigla en inglés de “vehículo multi-propósito”, como la japonesa define a sus pick-ups–, avanzará en cooperaciones pare este tipo de productos con Mitsubishi, que tiene fábrica en un mercado clave del Sudeste europeo para Nissan, como Filipinas.

Por lo pronto, la confirmación del cierre de la planta de Barcelona, donde Nissan producía la Frontier y Mercedes-Benz había comenzado a fabricar su Clase X (que discontinuó este mes), perfila mejor a la planta cordobesa para recibir la próxima generación del modelo, exhibida como uno de los íconos futuros de la marca japonesa en el video corporativo de la presentación del CEO.

Camino difícil

Uchida asumió en diciembre, tras la renuncia de Hiroto Saikawa. Este ejecutivo había sido quien tomó el volante tras el arresto y destitución de Carlos Ghosn. Saiwaka dimitió también envuelto en un escándalo, tras haber admitido el cobro de sobresueldos. El plan que presentó su sucesor es el segundo que lanzó Nissan luego de la oprobiosa salida de Ghosn, quien fuera su CEO durante dos décadas y, el año pasado, se fugó cinematográficamente de Japón a El Líbano.

Si la automotriz ya estaba golpeada por la crisis que detonó el affaire Ghosn, en estos días, está potenciada por los efectos de la pandemia de coronavirus.

Carlos Ghosn, ex CEO de Renault y de Nissan

En su año fiscal cerrado el 31 de marzo, Nissan perdió 40.500 millones de yenes (más de u$s 375 millones), su peor desempeño desde el ejercicio 2008/9. Vendió 4,8 millones de vehículos en todo el mundo, su segunda caída anual consecutiva y un desplome del 13% contra el balance previo.

El nuevo plan, anunció la compañía, significará un cambio, desde la estrategia anterior, focalizada en una “expansión inflada”.

Nissan se propone transformar su negocio eliminando operaciones “no rentables” y capacidad ociosa, a la vez que implementará reformas estructurales. Reducirá su cartera de productos 20%, de los actuales 69 a menos de 55 modelos, restringiéndola a los segmentos más competitivos –C y D (pasajeros), eléctricos y deportivos– y con una edad promedio no superior a los cuatro años. Lanzará 12 modelos en los próximos 18 meses. Focalizará sus inversiones en aquellas actividades que le garanticen alta rentabilidad y crecimiento sustentable. Apostará fuerte, también, por el avance de los vehículos eléctricos y los autónomos. Proyecta alcanzar, para 2023, más de 1 millón de ventas anuales de vehículos eléctricos y 1,5 millón de unidades comercializadas con sistemas de manejo autónomo, que se incluirán en más de 20 modelos, de 20 mercados.

Sin embargo, la clave –enfatizó Uchida– es la disciplina financiera y la relocación de recursos ociosos en sus actividades centrales. Anunció, también, que, como parte de este programa de ajuste, el top management recortará 30% sus compensaciones, proporción que será del 20% en el resto de la línea ejecutiva. “Nuestro camino de recuperación no será suave”, proclamó el CEO.

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