El Cronista Comercial

Los motivos por los que Latam le justificó al Gobierno el cierre de su filial argentina

La empresa argumentó por qué su operación en el país se tornó "inviable". Enumeró logros y fracasos. Precisó su delicada situación financiera y describió la "constante" conflictividad sindical, sus sobrecostos laborales y la "desigual" relación con Aerolíneas Argentinas

Los motivos por los que Latam le justificó al Gobierno el cierre de su filial argentina

Latam Airlines Argentina, que este miércoles anunció su cese de operaciones de cabotaje, explicó en la presentación de su procedimiento preventivo de crisis (PPC) al Ministerio de Trabajo, ese mismo día, las razones de su decisión, que fue ratificada este viernes por la CEO de la compañía, Rosario Altgelt, al ministro de Transporte Mario Meoni, en una reunión a la que convocó el funcionario.

En su presentación, a la que tuvo acceso este medio, la empresa da cuenta de los logros obtenidos durante 15 años pero, también, de los escollos que debió enfrentar y que, en definitiva, la llevaron a cesar su actividad y a “la consecuente y necesaria disolución de los vínculos laborales entre LAN Argentina (razón social con la que operaba en el país) y el personal que allí se desempeña (1715 personas), como resultado de su grave situación, ya apremiante a pesar de los esfuerzos realizados en la búsqueda de eficiencia productiva, que resulta ahora completamente inviable en virtud de las consecuencias generadas en la industria aérea a partir la pandemia causada por el covid-19 ”, precisó la compañía.

Aquí, el detalle de la presentación y de los argumentos esgrimidos por Latam.

Logros

Entre sus logros, destaca que comenzó a operar el 8 de junio de 2005 en el mercado de cabotaje, que luego amplió al regional e internacional.

A inicios de 2020, el Grupo Latam Airlines operaba en, desde y hacia Argentina “un promedio de 76 vuelos diarios a 24 destinos directos, transportando a 3,1 millones de pasajeros (promedio anual 2019), aportando así casi un 0,6% al producto bruto interno (PBI) de Argentina, equivalente a u$s 2700 millones anuales, y sosteniendo alrededor de 107.000 empleos directos e indirectos”.

Según la empresa, los vuelos del grupo contribuían a los ingresos laborales en el país en “un promedio de u$s 1100 millones, generando un total de ingresos fiscales de u$s 600 millones”. Además, operaba el negocio de cargas, con una exportación semanal promedio de 270 toneladas y una importación de 290 toneladas.

También recordó que, a inicios de este año, contaba con una flota de 13 aviones Airbus 320, en los cuales había invertido recientemente u$s 2,8 millones para renovarlos. Para las operaciones regionales e internacionales, comenzó a implementar la modalidad de interchange (intercambio de aeronaves) para rutas regionales e internacionales, a través de la cual incorporó ocho B767, con tripulaciones argentinas y bajo los derechos de tráfico locales. 

Detalló algunas de sus inversiones a lo largo de 15 años de operación ininterrumpida: en noviembre de 2009, abrió un hangar propio en Aeroparque (con u$s 5 millones); en 2013, inauguró su salón VIP en el Aeropuerto de Ezeiza (u$s 1 millón); en 2016, tras un desembolso de u$s 325.000, estrenó un centro de capacitación para su personal.

Crisis previa a la pandemia

En su presentación, la empresa detalló la situación de LAN Argentina antes de la pandemia, donde aclaró que “ya era particularmente difícil al comenzar el año 2020, previéndose el cuarto año consecutivo de pérdidas en todos los negocios (doméstico, regional e internacional), en un contexto signado por procesos simultáneos de inflación y devaluación, caída de la demanda internacional acentuada por el salto en el tipo de cambio, y con un histórico y cada vez más pronunciado desbalance entre costos e ingresos”, precisó la compañía.

“Desde el inicio de sus operaciones, LAN Argentina ha sufrido importantes vaivenes en los resultados de sus tres negocios. Esta inestabilidad, producto de la particular dinámica que la industria aérea tiene en la Argentina, se acentuó profundamente en los últimos años”, advirtió.

Sobre los resultados de la compañía en 2019, precisó que “en sus tres negocios implicaba una acumulación de pérdidas en los últimos tres años, por u$s 291 millones y de u$s 300,9 millones si se toman los últimos cuatro años”. Y, en 2020, no esperaba lograr ganancias: según la empresa, previo al coronavirus, proyectaba un déficit operativo de u$s 51,4 millones para todo 2020, una estimación que la CEO de Latam Argentina, Rosario Altgelt, había admitido en una entrevista a este diario a inicios de marzo.

El impacto del coronavirus

“El impacto de la pandemia Covid-19 no hizo más que agudizar la caída de esas proyecciones a un déficit de u$s 67 millones, déficit éste que se ve agravado tanto por la imposibilidad de acordar con los gremios en forma privada o en el ámbito del Ministerio de Trabajo un programa de suspensiones concertadas en el marco del art. 223 bis LCT”, destacó la empresa en el escrito, en referencia a ese artículo de la Ley de Contratos de Trabajo. 

Además, precisó que “las ventas totales del último año cayeron en dólares un 50%, como resultado del desafiante contexto macroeconómico y por la implementación de medidas de gran impacto negativo para la industria aérea, como la implementación del impuesto PAIS (recargo del 30% a la compra de pasajes y paquetes turísticos)”.

Y apuntó, también, contra las relaciones desiguales frente a su principal competidor: “No debe soslayarse tampoco el efecto que tiene en la industria que el principal actor del mercado local, Aerolíneas Argentinas, haya recibido entre 2009 y 2019 más de u$s 5500 millones en concepto de transferencias del Tesoro Nacional para sostener sus operaciones. Ninguna otra línea aérea del país recibe subsidios estatales de esta índole”, destacó Latam.

Sindicatos y competitividad

Un apartado especial mereció su compleja relación con los sindicatos. Latam argumentó que “existen restricciones históricas de competitividad, vinculadas a las relaciones laborales que LAN Argentina sostiene con los múltiples gremios de la actividad, que exceden por mucho lo regulado por la normativa general”. 

“A pesar de los múltiples intentos realizados para negociar con los sindicatos los acuerdos que permitieran aumentar la productividad, optimizar la eficiencia y lograr los cambios necesarios para reducir los costos operativos obteniendo sustentabilidad de la operación, los magros avances que esporádicamente se lograron no tuvieron incidencia relevante en la necesaria mejora de la competitividad de LAN Argentina”, destacó.

Y abundó: “Mientras en la Argentina no podían implementarse las iniciativas tendientes a lograr mayor competitividad, implementaciones que hubieran contribuido a agregar valor competitivo en un mercado cada vez más complejo, esas mismas iniciativas se fueron implementando y ejecutando de manera efectiva en el resto del Grupo Latam, impulsando un negocio sustentable”.

Y citó ejemplos puntuales al respecto. Según la empresa, LAN es, en materia de tripulaciones, “30% menos competitiva" que el resto del Grupo Latam”.

Además, en “el costo en relación a miles de u$s/mes por persona, la Argentina es un 41% superior versus el resto del holding en tripulaciones de cabina (...). El costo en dólares por hora de vuelo de un tripulante de cabina, es 101% más elevado en la Argentina que en el promedio del grupo. En relación a las tripulaciones de mando, los costos son un 43% mayores”, detalló.

Según la empresa, en tierra, “la productividad de LAN Argentina es la más baja de la región, sin embargo, los sueldos son los más elevados” y agregó que la productividad del personal en Aeropuertos es un 42% menor que el promedio del holding. Por sus salarios, en tanto, el costo de personal de aeropuertos es un 106% mayor al promedio del holding, señaló.

En tanto, en mantenimiento “la productividad es 35% menor” que el promedio del grupo, con salarios “un 85% más elevados” en dólares.

Y fue más allá sobre el peso de los sueldos en sus costos. “El nivel salarial de LAN supera ampliamente al de sus competidores, con incrementos muy por encima de la inflación y del mercado en los últimos años, empujados por la presión sindical”, advirtió.

“El salario bruto promedio de un trabajador de LAN Argentina es uno de los mejores no solo de la industria, sino de todo el mercado laboral”, destacó la empresa.

También, subrayó las pérdidas registradas por la presión sindical: “La modalidad de negociación gremial y la constante conflictividad en una actividad plagada de medidas de fuerzas ocasionaron pérdidas significativas a LAN, impactaron fuertemente en su estructura de costos laborales y también perjudicaron el normal desenvolvimiento de la operación”, enfatizó la empresa.

Luego, abundó en ejemplos precisos sobre “los factores de ineficiencia o distorsión operativa” que, además de los costos, impactaron en su competitividad. Entres ellos, citó la imposibilidad de instalar máquinas de check in automáticos en aeropuertos y autodespacho de equipajes, ante la negativa del sindicato APA. Tampoco el “despacho remoto”, por negativas de APTA y Ustara.  Ni pudo implementar, dijo, la venta a bordo en tripulaciones de cabina.

“Estos, entre muchísimos otros puntos e iniciativas, (...), forman parte de una agenda histórica en la que, lamentablemente, nunca se pudo avanzar a pesar de la disposición (...) para lograr los consensos para su implementación, y así contribuir a su competitividad y sustentabilidad”, destacó la empresa.

Medidas de eficiencia 

La empresa aclaró que, además, hizo esfuerzos para optimizar costos, de lo contrario, “las pérdidas hubieran sido mucho mayores”.

Y enumeró en detalle el Programa Reducción de Costos y Mejora de la Eficiencia implementado a fines de 2017, para “asegurar la sustentabilidad de su negocio en la Argentina, así como fortalecer la operación, y ante la falta de voluntad por parte de todos los interlocutores gremiales”. Entre ellas, mencionó el ahorro en combustible, la reducción de servicios de asistencia en tierra a aeronaves y otros contratados a terceros, la densificación de la flota (+4% de asientos) y la modalidad de interchange para vuelos internacionales.

Entre las iniciativas comerciales, también impulsó la venta en su web, redujo comisiones a agencias, aumentó la venta de ancilliaries (valijas extra, elección de asiento); disminuyó las comisiones de tarjeta de crédito, entre otras.

“Si bien estas acciones permitieron realizar ahorros importantes de costos, no alcanzaron a compensar el impacto de los problemas de competitividad en los resultados de LAN Argentina”, destacó.

Y, luego, la pandemia

En este escenario, sobrevino la pandemia, con medidas que tornaron "inviable su continuidad", aseguró.

“Las medidas adoptadas por los gobiernos de los distintos países en los que LAN Argentina opera (...) han sido sin dudas trascendentales y definitorias en el golpe final que esto implica para la ya debilitada posición de LAN Argentina, producto del contexto macroeconómico, sus altísimos costos y su bajísima competitividad”.

“La incertidumbre sobre la fecha de finalización de los efectos del Covid-19 sobre la industria, que, en el mejor de los escenarios, se estima que tomará años en recuperar los niveles anteriores a la pandemia, impide continuar con la operación de LAN Argentina”.

Entre las medidas de mayor impacto, mencionó las restricciones en los vuelos hacia los Estados Unidos, Chile, Brasil y Europa (los principales destinos internacionales operados por LAN); el cierre total del espacio aéreo en Perú, Ecuador y Colombia; la suspensión de todos los vuelos de cabotaje en la Argentina; la cancelación de las autorizaciones para vuelos internacionales desde y hacia el país (incluso de los vuelos regulares de retorno de argentinos); y la prohibición de venta de pasajes para vuelos anteriores a septiembre dispuesto por las Resoluciones 143 y 144/2020 de ANAC, el organismo administrador de la actividad aerocomercial.

“En nuestro país, las medidas gubernamentales antes mencionadas implicaron la cancelación de toda nuestra operación a partir del 1° de abril, operándose con posterioridad a ello únicamente los vuelos que fueran autorizados como vuelos humanitarios”, explicó la empresa. 

“Por dicho motivo, y ya previendo las consecuencias que esta situación generaría en las operaciones desde, hacia y en Argentina, en la semana del 16 al 20 de marzo de 2020, se informó a los gremios que representan a la totalidad de los empleados de LAN Argentina (AAA, APA, APLA, APTA, Atcpea, UPAL, UPSA, Ustara) la necesidad de una reducción drástica de nuestras operaciones futuras”, precisó.

“Así, con el objetivo de preservar el nivel del empleo de más de 2200 personas empleadas por el Grupo Latam en la Argentina, de las cuales 1778 pertenecían a LAN, en concordancia con la reducción de haberes masivamente aceptada por los empleados del Grupo Latam en todo el mundo, se realizó una propuesta de suspensiones de personal y adecuación temporal de los ingresos para todos los niveles del Grupo Latam en la Argentina entre los meses de abril y junio por falta de trabajo y evidente fuerza mayor (Art. 223 bis LCT), siendo la única alternativa que al momento permitía el marco configurado por los sucesivos DNU 297, 329 y 332/2020”, recordó.

Se invitó asimismo a todas las entidades a realizar conjuntamente con la empresa las distintas gestiones que pudieran ser necesarias ante los organismos competentes para procurar las ayudas, compensaciones, asistencia a la empresa y al personal, y para redefinir la estructura de LAN Argentina de modo de evitar consecuencias mucho más graves para las fuentes de trabajo”, aclaró.

“Sin embargo, lamentablemente no se obtuvieron avances en el diálogo directo en el ámbito privado y resultó impostergable activar los mecanismos para formalizar y encauzar la continuidad de estas conversaciones ante la órbita de este MTESS (N.d.R.: Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social); procurando evitar que una extensión indefinida de la situación finalmente conspirara contra los objetivos mencionados y provocara consecuencias de carácter irreversible en términos de las operaciones y del nivel de empleo que se buscaba preservar”, dijo la compañía en su escrito.

“A pesar de ello, durante las seis audiencias llevadas a cabo a tales efectos en el ámbito del Ministerio de Trabajo, las partes tampoco lograron los acuerdos necesarios para implementar un régimen de suspensiones concertadas en los términos del Art. 223 bis LCT. Al mismo tiempo, mientras ante ese Ministerio las entidades sindicales (...) rechazaban las propuestas, aproximadamente 1100 trabajadores –el 54% de la dotación de LAN Argentina- solicitaron voluntariamente acogerse a la propuesta presentada por LAN a los gremios, firmando en la órbita individual las suspensiones”.

Inicio del PPC

Luego de enumerar las razones, concluyó: “Por los motivos expuestos, LAN Argentina se ve inevitablemente obligada a proceder al cese del 100% de sus operaciones regulares futuras, las que de cualquier modo actualmente ya se encuentran suspendidas desde fines del mes de marzo, en línea con las restricciones para las operaciones aéreas impuestas por las autoridades”.

“Esta decisión resulta ineludible para una compañía cuya proyección de negocios en la Argentina ya era particularmente difícil antes de la crisis del covid-19 pero que actualmente, con el flujo de ingresos frenado por la suspensión total de las operaciones dispuesta por las autoridades, requiere que todos los costos sean absorbidos por la caja, que no se encuentra en condiciones de sustentar la continuidad de esas operaciones”, destacó.

“Hasta que se desató la crisis del Covid-19, la combinación de los factores macroeconómicos, de política aerocomercial, de conflictividad gremial y de falta de competitividad y productividad que generaban la operatoria deficitaria de LAN Argentina podía solventarse gracias a los aportes de capital de la casa matriz. Sin embargo, la situación actual, en la cual la totalidad del Grupo Latam se encuentra con su operación reducida al mínimo, sin ventas, sin ingresos y con un importante proceso de redimensionamiento en ejecución, hace imposible la recepción de fondos a ese efecto y condiciona decisivamente la supervivencia de LAN Argentina”, explicó la compañía.

“En suma, el cese de actividades de LAN Argentina resulta, en esta instancia, de la imposibilidad de operar hasta, en principio, el mes de septiembre de 2020, y ello es el resultado de la aplicación del plexo normativo que se genera para enfrentar la pandemia en los distintos mercados desde, hacia y en los que LAN opera directa o indirectamente”, dijo. Y las medidas de aislamiento condicionaron “una serie de medidas que llevaron también a la paralización de la actividad aérea”. 

“Este fenómeno no se ha dado únicamente en la Argentina, sino también se en otros países y ello repercute en la continuidad de los vuelos regionales. Se configura así un cuadro general de prohibiciones de tráfico aéreo que es de tal gravedad que, más allá de todos los intentos frustrados de hacer competitiva a LAN Argentina, hace imposible la continuidad de las operaciones en función de las proyecciones de costos e ingresos para los próximos años”, concluyó la compañía en su presentación al Ministerio de Trabajo.

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