El Cronista Comercial

La reapertura de locales permitió a Ribeiro empezar a saldar deudas pero sigue en crisis

Al poder abrir parte de sus sucursales para el cobro de créditos, la cadena informó que comenzó a girar el dinero para el pago de los fideicomisos que había discontinuado, en virtud de la pandemia. Por el momento, no pudo retomar el pago de las obligaciones negociables

La reapertura de locales permitió a Ribeiro empezar a saldar deudas pero sigue en crisis

La cadena de electrodomésticos Ribeiro informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que, al poder reabrir gran parte de sus sucursales para cobrar las cuotas de los créditos, comenzó a girar el dinero obtenido para el pago de todos sus fideicomisos públicos, que había discontinuado. Pero, por el momento, no lo pudo empezar a hacer con las obligaciones negociables.

Según precisó en su comunicado, la empresa logró abrir entre el lunes y el martes de esta semana 44 de sus  63 sucursales, en “cumplimiento de lo ordenado por el artículo 2 de la Comunicación A-6958 del Banco Central”, que permite a los “proveedores no financieros de crédito” reabrir sus locales hasta el 17 de abril para cobrar los préstamos pendientes.

“Como consecuencia de esa apertura parcial y posible, las sumas percibidas han sido íntegramente destinadas al cumplimiento de nuestras obligaciones en el marco de los instrumentos identificados en nuestros anteriores hechos relevantes informados el 26 de marzo y los días 3, 6 y 9 de abril de 2020”. Se trata de todos sus fideicomisos financieros públicos, según precisaron desde la empresa.

En tanto, por el momento no pudo comenzar a transferir el dinero de las obligaciones negociables ON  Clase K (Serie 1) y K2 (Serie 1), Clases L; M; N; O; P (Serie 1); P (Serie 2); Q (Serie 1) y Q (Serie 2) y Clases R (Series 1 y 2) y S (Series 1 y 2), que siguen impagas.  

El no pago de parte de los fideicomisos había derivado en un conflicto el Banco Patagonia, que la intimó a transferir los fondos por cobranza de los créditos, en los que la entidad es el agente fiduciario, e informó que la reemplazaría como agente de administración y cobro de los mismos. Esta intimación fue rechazada por Ribeiro, que argumentó que no pudo rendirle los fondos cobrados por cuotas de créditos al tener que haber cerrado sus locales por razones de "fuerza mayor", en virtud de la pandemia. 

De todos modos, Ribeiro informó a la CNV que la apertura fue parcial por “la disparidad de condiciones y exigencias de las autoridades locales con relación al desarrollo de actividades”. Y, al mismo tiempo, aclaró que esta reapertura limitada y parcial sólo para el cobro de créditos “de ninguna manera supone dar por superada ni modificada la situación informada en las anteriores comunicaciones de hechos relevantes, ni tampoco el marco imperativo de fuerza mayor en que desarrollamos la gestión posible de la compañía”. Por último, agregó que esta actividad limitada “ha causado gastos operativos adicionales que se han asumido sin comprometer los montos cobrados”.                 

Como informó El Cronista, la cadena de 110 años de vida atravesaba una situación difícil previo a la pandemia, ya que buscaba renegociar su deuda de unos $ 1000 millones con los bancos. De hecho, a fines de enero había logrado ganar tiempo para presentar un plan de pagos a los bancos, algo que debía hacer el 31 de marzo pasado. Pero, en virtud de las medidas extraordinarias decretadas para evitar contagios, tampoco pudo concretarlo. Ahora, conversa con varias entidades para intentar estirar ese plazo, ante el cambio de contexto; evalúa, una vez que se flexibilice la cuarentena, cómo hará frente al plan de pagos.

La situación no es nada fácil. Con todos los locales cerrados para comercializar productos, la empresa no logra obtener ingresos aceptables, ya que si bien intenta potenciar su canal online, el abastecimiento en el sector de parte de sus proveedores no es el normal y muchas fábricas están paradas por la pandemia. 

Esto sucede en un sector que venía muy golpeado por las fuertes devaluaciones de 2018 y 2019, que llevaron a una pérdida del poder adquisitivo y a una baja en las ventas del sector, de 12% en 2018 y 25% en esos años, respectivamente.

Al 31 de diciembre, la mitad de su año fiscal, Ribeiro perdió $ 810,35 millones. Un año antes, el rojo había sido de $ 351,9 millones. Aún con inflación, sus ingresos cayeron: $ 2196,86 millones para el primer semestre de su ejercicio en curso, contra $ 3919,3 millones de un año antes.

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