El Cronista Comercial
MARTES 16/07/2019

La mano invisible no traerá soluciones al futuro del trabajo

Distintos especialistas plantean los principales tópicos de debate en relación a las transiciones justas. El diálogo social es imprescindible en este momento de cara a lo que viene

La mano invisible no traerá soluciones al futuro del trabajo

Las preocupaciones en relación a lo que viene en el ámbito laboral son la flexibilización, la informalidad y la discriminación e inequidad. "Los cambios tecnológicos nos están enfrentando a un nuevo paradigma. No existe una mano invisible que vaya a crear una economía más productiva, justa y sustentable. Necesitamos un ecosistema con políticas integradas para acompañar este proceso de transición hacia el futuro del trabajo", enfatiza Christoph Ernst, especialista en Empleo y Desarrollo Productivo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

¿Qué pasará con los trabajadores que pierden su empleo en este cambio? El referente de la OIT asegura que el sector público tiene un papel crucial en este proceso de transformación estructural.

Otro tema tiene que ver con que los sectores productivos sin trabajadores preparados con nuevas habilidades no se podrán desarrollar. Por eso, hay que acompañar esa formación. Ernst explica: "Hay que revisar el sistema de formación profesional. Un trabajador necesita aprender sobre tareas cognitivas, creativas y sociales".

En el marco de un encuentro organizado por Fundación SES, ICAR y FOCO, el investigador del Conicet Osvaldo Battistini desmintió el mito de que las nuevas tecnologías son responsables de la desregulación, el deterioro de derechos de los trabajadores o la pérdida del trabajo. Según el experto, las variables económicas locales y globales afectan de forma más determinante el empleo.

La tercerización, la concesión de franquicias, la subcontratación y la gestión de terceros son ejemplos de la transformación de la estructura de producción. Según el informe de la OIT El futuro del trabajo que queremos: un diálogo global, una de las primeras consecuencias de fragmentar funciones es que las empresas ejercen control sin asumir la responsabilidad de las condiciones de trabajo de su red de proveedores. Las grandes empresas delegan la responsabilidad hacia sus trabajadores a redes cada vez más complejas. Esta situación puede generar definiciones ambiguas de la noción de responsabilidad de seguridad. Rafael Guirado, secretario de Relaciones Internacionales Sadop, dice: "Los deliveries en bicicleta representan la precarización del trabajo: están sin cobertura y entre ellos prima el concepto de autónomo, que implica la falta de negociación colectiva". Y enfatiza: "Los principales cambios en las estructuras de trabajo se verán en las áreas de producción y servicios".

"El mundo del trabajo no tiene un futuro predeterminado, pero la transición va a ocurrir", reflexiona Abby Henderson, referente de International Corporate Accountability Roundtable (ICAR). Desde la OIT, recomiendan mejorar la regulación en el ámbito del trabajo, donde coexisten varios tipos de contratos. Otra propuesta es gravar las nuevas tecnologías, por ejemplo mediante la introducción de un impuesto a los robots que reemplacen el trabajo humano.

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