El Cronista Comercial

La expansión de las centrales nucleares no es un cuento chino

Cuestionada por sus riesgos, pero defendida por sus bajas emisiones, este tipo de energía busca ganar protagonismo en la matriz local.

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Cuestionada por sus riesgos pero también defendida por sus bajas emisiones, la energía nuclear podría tener pronto un papel más destacado en la matriz energética de Argentina gracias al proyecto de instalar una nueva planta con financiamiento y tecnología de China.

El gobierno de Mauricio Macri busca avanzar con el desarrollo de la planta nuclear Atucha III, en la provincia de Buenos Aires, cuatro años después de haber aceptado formalmente su construcción. Se sumaría a las actuales centrales Atucha I y II, en el partido bonaerense de Zárate, y Embalse, en Córdoba.

El contrato por la cuarta central, cuya firma está prevista próximamente, incluirá un préstamo de u$s 10.000 millones por parte de China, y cubrirá el 85% de los costos de construcción. El resto será invertido por el Gobierno argentino.

Macri ya firmó una carta de intención en abril con la Administración Nacional de Energía de China para desarrollar el proyecto. Además, hace pocas semanas, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, se reunió en Beijing con el viceprimer ministro chino, en el marco del G20, para reforzar la cooperación energética.

Atucha III forma parte de un acuerdo firmado en 2015 por Cristina Fernández de Kirchner, que, originalmente, aprobó dos plantas nucleares: una, con la tecnología canadiense usada en las plantas existentes; y otra, que utilizaría la tecnología china.

Macri cuestionó el acuerdo al asumir, en medio de un marco de dudas sobre si la energía nuclear era una fuente de energía suficientemente económica. Finalmente, aprobó la construcción. Pero la crisis llevó a elegir sólo la planta de tecnología china, para reducir el tamaño del préstamo.

"La Argentina está atravesando una crisis económica y el dinero es escaso. Invertir en energía nuclear requiere un compromiso a largo plazo. Pero China puede ofrecer capital subsidiado a sus clientes extranjeros", dijo Mark Hibbs, investigador principal del Programa de Política Nuclear del instituto Carnegie, con sede en Alemania.

Alianza estratégica

El acuerdo nuclear está en línea con la "alianza estratégica integral" de la Argentina con China, un alto estatus diplomático que China sólo reserva a unos pocos países. Bajo la gestión de Fernández de Kirchner, firmaron más de 20 tratados.

Macri y el presidente chino, Xi Jinping, acordaron un plan de acción conjunto de cinco años (2019-2023) durante la cumbre del G20 del año pasado, en Buenos Aires. Se esperaba que el proyecto nuclear obtuviera luz verde en ese entonces pero las negociaciones no avanzaron.

Macri acordó construir la planta utilizando tecnología china, siendo una condición del préstamo otorgado por el banco Industrial and Commercial Bank of China (ICBC). La empresa estatal China National Nuclear Corporation acordó llevar adelante la construcción con la estatal argentina Nucleoeléctrica.

"China tiene 20 centrales nucleares en funcionamiento y mucha experiencia en la temática. No hay que tenerle miedo a la tecnología. En momentos en los que es difícil conseguir financiamiento de organismos internacionales, hay que aprovechar el financiamiento de China", afirmó Ernesto Fernández Taboada, director de la Cámara de Comercio Argentino-China.

El Gobierno justificó el proyecto como una forma de reducir el déficit energético y fomentar vínculos más estrechos con China. "El acuerdo exhibe el nivel de madurez de nuestra relación estratégica", dijo recientemente Diego Guelar, embajador de la Argentina en ese país.

Sin embargo, no todos coinciden. El proyecto atrajo las críticas de un grupo de ex secretarios de energía de la Argentina, que afirmaron en un comunicado de prensa que hubiera sido más barato desarrollar proyectos de energía solar y eólica en vez de nuclear. Además, reclamaron una discusión más amplia sobre el futuro de la matriz energética del país.

El costo de inversión del kilovatio nuclear es 4,8 veces mayor al costo eólico y 6,6 veces mayores al de inversión del ciclo-combinado de gas y del solar fotovoltaico, aseguraron los ex secretarios. Lo mismo ocurre en la comparación de costos con los proyectos hidroeléctricos, afirmaron.

"Cualquier proyecto energético futuro debe ser parte de un plan energético nacional y de largo plazo, que, hoy, no existe. Todos los proyectos nuevos deben ser económicamente competitivos y deben estar en línea con los compromisos de mitigación asumidos por el país", sostuvo Jorge Lapeña, uno de los ex funcionarios.

Al mismo tiempo, organizaciones ambientalistas que priorizan el desarrollo de la energía eólica y solar coincidieron en los reclamos.

"No consideramos a la energía nuclear como energía renovable, tiene muchos riesgos con respecto al funcionamiento de los reactores y los residuos. No es adecuado para la Argentina ", dijo Andrés Nápoli, jefe de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Leonel Mingo, coordinador de campañas de Greenpeace Argentina sostuvo que invertir en energía nuclear "es un riesgo enorme e innecesario" y es entre cinco y seis veces más cara que las energías solar y eólica.

Larga data

La Argentina fue el primer país de América latina en adoptar la energía nuclear. Pero, a pesar de eso, el país importó la tecnología de sus tres reactores nucleares.

La primera planta en operaciones fue Atucha I (1974). Embalse comenzó a ser operada comercialmente en 1984, y Atucha II se enganchó al sistema interconectado nacional en 2014. Su piedra fundamental se había puesto en 1982.

Con una inversión de u$s 2149 millones y trabajos que demandaron tres años, se extendió recientemente la vida útil de Embalse, que volvió a proveer de energía a la red, tras tres años y medio de inactividad. Su caudal alcanza para dar electricidad a unas 3 millones de personas, que representan el 86% de la población de Córdoba.

La energía nuclear hoy representa aproximadamente el 6% de la matriz energética de la Argentina, basada, principalmente, en hidrocarburos y cuya producción está subsidiada. Luego de la instalación de las tres plantas hoy en funcionamiento, no hubo una mayor expansión de la energía nuclear.

El acuerdo original con China habría sumado una cuarta planta nuclear (Atucha III) y una quinta (Atucha IV), agregando 1700 megavatios a la red. La única planta que finalmente se construirá sumará 745 megavatios.

La Argentina cuenta con una avanzada industria de investigación nuclear. Creada hace 40 años, la estatal INVAP desarrolla reactores para mercados globales. INVAP recientemente vendió reactores de investigación a Holanda, Arabia Saudita y Brasil, pero no tiene la capacidad para exportar tecnología más compleja.

"A nivel internacional, la Argentina solo puede competir en algunas áreas y el desarrollo de reactores nucleares para investigación es una de ellas", dijo Diego Hurtado, ex jefe de la autoridad reguladora nuclear en Argentina.

Jugador fuerte

Mientras que la Argentina se debate sobre si la energía nuclear es la mejor opción para su desarrollo energético, China se convirtió en un campeón mundial en la temática.

Impulsada por la contaminación del aire, el cambio climático y los problemas de seguridad energética en el país, hoy, China tiene la mayor cantidad de proyectos de energía nuclear del mundo.

En el pasado, confió en la tecnología importada pero, en los últimos tiempos, produjo sus propios reactores, incluido el Hualong One, que es el que se utilizará en la Argentina. Según el plan del gobierno Hecho en China 2025, el país asiático apunta a utilizar más tecnología nacional y hacer de su industria nuclear un líder mundial.

El acuerdo con la Argentina es una de las primeras historias de éxito para la energía nuclear china en el exterior. Desde 2000, Rusia dominóel desarrollo de energía nuclear en el extranjero, suministrando el 45% de la capacidad total. China ocupa el quinto lugar, con solo el 9 por ciento.

"Después del accidente de Fukushima, la demanda global de energía nuclear no ha sido fuerte, y los Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur y otros se están retirando", dijo Zhang Hua, ingeniero senior del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Corporación de Inversión State Power.

Jiang Kejun, investigador principal del Instituto de Investigación de Energía de China, señaló que los reactores que China planea exportar son de Generación III, que mejoró las características de seguridad en comparación con la era de la tecnología de los reactores utilizados en Fukushima.

En 2014, el reactor chino Hualong One aprobó la revisión de seguridad del Organismo Internacional de Energía Atómica y, ahora, está realizando revisiones de seguridad en Europa. La competitividad económica de las exportaciones nucleares de China será un factor determinante en su éxito.

Los Estados Unidos, sede de la mayor cantidad de centrales nucleares a nivel global, estuvieron retirando prematuramente las plantas que no pueden competir con el gas natural más barato y la generación de electricidad renovable. Eso significa desafíos para el sector de la energía nuclear.

Edwin Lyman, director interino del Programa de Seguridad Nuclear de la Unión de Científicos Preocupados, dijo: "Si el reactor de China realmente ofrece mayor seguridad a un costo reducido, entonces, representaría un avance significativo en el diseño de energía nuclear."

Incluso con la inminente crisis climática, los países muchas veces rechazan la energía nuclear debido a sus preocupaciones de seguridad o su costo total.

En la Argentina, varios grupos de la sociedad civil se oponen a la energía nuclear. La provincia de Río Negro, de hecho, aprobó una ley que prohíbe la instalación de reactores en su territorio. Allí se habría instalado la quinta central, luego cancelada por razones presupuestarias.

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