El Cronista Comercial

"La energía argentina está sin rumbo"

Daniel Montamat y José Luis Sureda trazaron un diagnóstico sobre el presente y el futuro de los hidrocarburos en el país. Remarcaron la necesidad de aportar reglas claras para atraer inversiones internacionales

En un contexto global adverso marcado por la pandemia, pero también con las complejidades propias que aporta el marco macroeconómico argentino, Daniel Montamat, director Ejecutivo de Montamat y Asociados, y José Luis Sureda, ingeniero químico y en petróleo, analizaron la coyuntura del sector energético y trazaron sus perspectivas. La necesidad de reglas claras para atraer inversores extranjeros fue una de las condiciones que plantearon para apuntar a la recuperación.

Al comenzar, Sureda realizó un diagnóstico de situación del sector y sembró el interrogante de cara al futuro. "Veníamos de un nivel de actividad creciente, trabajosamente creciente. Veníamos disminuyendo fuerte en los subsidios en el sector. Y veníamos comenzando a retomar, todavía tímidamente, y cambiando la tendencia a la exportación de hidrocarburos. Todo esto, por diversas razones, se ha diluido", sostuvo el especialista, quien remarcó que el país volvió a "entrar en una etapa pre-2016, con un fuerte déficit en el abastecimiento". "Hacia dónde vamos, no lo sé. Porque creo que en estos diez meses no hemos tenido actividad en el sector desde el punto de vista del Gobierno y no puedo opinar sobre algo que no sucede", remarcó.

Por su parte, Montamat analizó: "El sector energético impacta mucho en la macroeconomía, porque la tasa de inversión energética es importante y a su vez si no hay inversión en energía, muchas otras inversiones productivas quedan en los anaqueles. Si el sector energético tiene déficit en su balanza comercial, empieza a importar mucha energía y esto demanda dólares. Además, si el sector energético tiene fuertes subsidios, porque sus precios están congelados, empieza a impactar en las cuentas públicas. Si miramos estos tres puntos: tasa de inversión, impacto de energía en las cuentas públicas e impacto de la energía en las cuentas externas, estamos para preocuparnos".

Montamat fue categórico al expresar: "Hoy, la energía argentina está sin rumbo". "Creo que hay ciertas cosas que no se pueden discutir. Si la inversión en energía lleva dos o tres puntos del Producto (inversión en energía total estamos hablando de unos 15.000 millones de dólares), quién va a mantener solamente esa inversión energética. El rumbo tiene que ser que sea atractiva para la inversión extranjera internacional, que complemente la inversión nacional. El Estado no puede hacerse cargo de la inversión. ¿Cuáles son las reglas de juego? Esta emergencia permanente, que ata los precios de la energía, y somete a la energía a reglas ad hoc que se van cambiando, que no se definen, es nefasta para la inversión de largo plazo".

El analista también destacó que es importante dar señales de precios y, "quien quiere hacer inversiones, necesita horizontes de largo plazo para recuperar la inversión". También, claro, remarcó como "pre-condición una macroeconomía estable": "Quien invierte, quiere saber si cuando saque el producto, va a poder sacar los dólares también. Si no, no va a haber inversión. Sin inversión, la energía argentina va a seguir declinando productivamente y vamos a volver importar. Y se importa en dólares".

Finalmente, Sureda señaló que no es necesaria la sanción de una nueva ley, la denominada "ley de hidrocarburos". "No necesitamos un cuerpo jurídico nuevo, el que tiene Argentina en hidrocarburos es de primer nivel mundial. Tenemos que tener apego a ese cuerpo jurídico y gobernar con la ley en la mano. Me preocupaba porque estaba viendo una intervención permanente en la propiedad privada, especialmente bajo la forma de contratos, y esto me lleva a pensar, contra mi voluntad, que estamos en una economía que tiende a ser una economía socialista. Creo que nuestras leyes están hechas para una economía de mercado. No veo en las autoridades la voluntad de reinventar las leyes".

En ese sentido, Montamat concluyó: "Creo que en realidad estamos en una economía populista, que se puede traducir en lo siguiente: es una suerte de capitalismo sin mercado y socialismo sin plan".

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