El Cronista Comercial

La discriminación por edad en el trabajo es ridícula

La discriminación por edad en el trabajo es ridícula

¿Viste el ultimo ránking global de los principales 60 emprendedores mayores de 60 años? ¿Sabes algo de los mejores novelistas de más de 50 años? ¿O del ganador del premio al científico de la tercera edad? ¿No? No sorprende. Esas categorías casi no existen.

Sin embargo, el que quiera conocer a 30 entrepreneurs menores de 30 años, no tiene más que buscar en Forbes y su lista anual de jóvenes pioneros. Para los 40 menores de 40 años, hay que recurrir a Fortune.

Está bien reconocer los logros juveniles. Los jóvenes, que comienzan su vida laboral en la economía "gig" con una abultada deuda estudiantil y con alquileres cada vez más altos, necesitan toda la ayuda que les podemos dar. Debemos inspirarlos para que cumplan sus metas y celebrar sus éxitos. Pero lo mismo debería aplicarse a las personas mayores.

Si el staff mayor de 50 años no retiene su empleo remunerado, la OCDE calcula que el número de personas que necesitarán apoyo podría aumentar en cerca de 40% en los países ricos entre ahora y 2050. Los efectos sobre el nivel de vida y las finanzas públicas serían nefastos.

Debo admitir que siempre pensé que el emprendedurismo era un sector dominado por los jóvenes. No lo es. Hace años que la gente grande inicia negocios nuevos a un mayor ritmo que los veinteañeros y treintañeros en EE.UU.. Y tienden a ser más exitosos, incluso en el sector tecnológico. Un estudio hecho en EE.UU. mostró que entre las nuevas compañías tecnológicas de más rápido crecimiento, su fundador promedio tenía 45 años al momento de crearla. Las probabilidades de que el emprendimiento fuera un gran éxito eran casi el doble para un entrepreneur de 50 años que para otro de 30 años. Sin embargo, ¿quiénes reciben una porción desproporcionada de capital de riesgo? Los jóvenes.

Quizás sea ésa una decisión inteligente: los más jóvenes suelen ser más pobres, por lo que los inversores podrían favorecerlos con la esperanza de obtener una mayor participación en su negocio. O podría ser que los inversores se dejan llevar por esos ránkings de Forbes y el mito del joven genio. Dicho de otra manera, discriminan por edad.

Esto es doblemente molesto considerando el estado actual de las personas mayores de 60 años. Tienen un nivel de educación más alto que sus antepasados y son considerablemente más resistentes. Un estadounidense de 65 años tiene el mismo riesgo de morir o enfermarse terriblemente que alguien de unos cincuenta años. Los trabajadores mayores pueden ser más caros, pero los expertos dicen que superan a los más jóvenes en casi todas las mediciones de desempeño laboral. Son más conscientes, faltan menos y tienen mejores habilidades sociales.

Además, se quedan en las empresas. Los empleados estadounidenses de entre 55 a 64 años permanecen en la misma compañía más del triple del tiempo que los que tienen entre 25 y 34 años. Por lo tanto, es un error pensar que la inversión en los jóvenes se compensará con una permanencia más larga.

Sin embargo, las empresas que se jactan de su compromiso con la diversidad felizmente reservan becas internas y otras oportunidades para impulsar las carreras prefesionales de los jóvenes. O llenan las sección de desarrollo profesional de sus sitios web con imágenes de jóvenes brillantes.

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