El Cronista Comercial

Incertidumbre para las low cost: sin poder volar, Flybondi entra en su punto más crítico

La empresa esperaba, finalmente, alcanzar este año el 'break-even' proyectado originalmente para 2018. En las últimas semanas, hubo rumores de una posible venta e, incluso, su cierre. La compañía los niega pero reconoce la "preocupación" de sus inversores, los fondos Cartesian y Yamasa

Incertidumbre para las low cost: sin poder volar, Flybondi entra en su punto más crítico

Desde su inicio, en enero de 2018, Flybondi , la primeralow cost en levantar vuelo en la Argentina, logró sortear varias turbulencias. Pero, ahora, ve con preocupación el frente de tormenta en el que se encuentra. La empresa, actualmente, navega a ciegas: esperaba retomar este mes sus vuelos regulares pero, pese a que septiembre ya empezó, el Gobierno todavía no da señales de cuándo lo permitirá. Se cierne, además, una incógnita mayúscula sobre El Palomar , la terminal desde la que opera la empresa. Y la complejidad financiera es tal que, semanas atrás, su CEO interino, Mauricio Sana, advirtió: "El deadline ya pasó. Estamos en tiempo de descuento. El Gobierno debe hacer algo ya para que la rueda empiece a moverse".

Sus palabras, en este complejo contexto, impulsaron olas de rumores en el sector aerocomercial. Se habló de una eventual venta, fusión con otra aérea o, directamente, un cierre o salida del país, como hizo Latam con su filial argentina, LAN, el segundo operador del mercado doméstico de cabotaje, con una participación de mercado del 16% en 2019.

Flybondi, cuyo share orilló el 10% el año pasado, lo niega. Pero reconoce que sus inversores -los fondos Cartesian Capital, de Nueva York, y Yamasa, de Japón- están "cada vez más preocupados" (sic) por los cinco meses que lleva con sus aviones en tierra -que, a esta altura, se resignan a que sean seis-, la incertidumbre sobre la fecha de reinicio de las operaciones y las dudas acerca de la continuidad de El Palomar.

"No estamos en charlas para vender nuestra aerolínea  o fusionarla con otro operador", respondió Peter Yu, socio fundador de Cartesian, a la consulta de El Cronista.

"Antes de la pandemia, habíamos alcanzado los factores de ocupación más altos del sector aerocomercial de cabotaje", reseñó, en relación al 90% que la aérea registró en enero y febrero, contra el 85% que promediaron sus competidores, según datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC)

Pero, en rigor de verdad, el vuelo de la empresa no había sido del todo placentero. En marzo de 2018, a poco más de un mes de haber empezado a volar, Flybondi debió restringir sus operaciones a sólo tres vuelos diarios, por los límites que, debido al reclamo de vecinos, le puso la Justicia al aeropuerto de El Palomar.

Luego, durante ese primer año de operaciones, debió suspender algunos vuelos por desperfectos de aeronaves o la presencia de neblina en la terminal, que obligaba a dejar los aviones en tierra, al menos, hasta agosto de 2018, cuando se instaló una nueva tecnología en el antiguo aeródromo militar que permitió operar bajo esas condiciones.

Pero las dudas comenzaron cuando, en diciembre de ese mismo año, Julian Cook, quien había sido el CEO desde sus inicios, dio un paso al costado. La empresa explicó que lo hizo "para enfocarse en otros negocios". Sin embargo, la lectura de otras fuentes del mercado aerocomercial fue que los accionistas no estaban contentos con los resultados de ese primer año.

Once meses después, en noviembre de 2019, Cook dejó definitivamente la empresa (había conservado una silla en el directorio), tras haber lanzado duras críticas en redes sociales, tanto al Gobierno de Mauricio Macri como al peronismo, el kirchnerismo y el mandatario electo, Alberto Fernández.

Cook había llegado a la Argentina desde su Reino Unido natal para fundar la low-cost en febrero de 2017. Estimaba llevar al break-ewven en uno o dos años. Pero, al momento de su renuncia a la gerencia general, esa meta había se había corrido indefinidamente, tras las dos fuertes devaluaciones que hubo en 2018, que dispararon sus dolarizados costos -aviones, combustibles y tasas, principalmente- frente a una facturación en pesos. Por eso, los accionistas le habrían sugerido el paso al costado.

Tras un 2019 de crecimiento (69% en pasajeros, a cerca de 1,5 millón), Flybondi ahora esperaba lograr su punto de equilibrio en 2020. Así lo aseguró su presidente, Esteban Tossutti, en una entrevista con este diario, en mayo pasado.

Hasta marzo, la empresa tenía cinco aviones y operaba 24 rutas. Había ampliado los vuelos internacionales, al sumar más destinos de Brasil -ya lo hacía a Asunción (Paraguay) y a Punta del Este en verano- y tenía previsto aterrizar en Perú y en Bolivia este año. La pandemia obligó a poner estos dos últimos proyectos en stand-by. Pero, por sobre todo, volvió a esfumar el horizonte de rentabilidad.

Sin poder volar a partir del decreto de cuarentena (20 de marzo), a fines de abril, el Gobierno anunció que la actividad aerocomercial estará prohibida hasta el 1º de septiembre. Flybondi activó el modo emergencia para atrevesar esos cinco meses.

La empresa -que tiene su propio sindicato- redujo salarios entre un 12% y un 50%, según la categoría. De sus aviones, que estaban bajo contrato de leasing, devolvió tres. De los que conservó, uno en El Palomar y el otro se envió a los Estados Unidos, para tareas de mantenimiento.

Tras la señal de descapitalización que algunos interpretaron en el sector, la empresa, que tiene 590 empleados, aclaró que devolvió las naves para reducir costos en un contexto como el actual. Y que, habida cuenta que, ante la crisis global del negocio aeronáutico, hoy se consiguen contratos de leasing hasta un 40% más baratos, prevé reincorporar naves una vez que se rehabiliten los vuelos, en función de la demanda.

"Desde que se paralizaron los vuelos, la empresa trabaja en una reingeniería de costos fijos, con la devolución de los aviones que no podemos utilizar; una adecuación salarial temporal de todo el equipo; y en potenciar la venta de tickets, realizando un trabajo muy fuerte en el desarrollo de los protocolos y en la transmisión de confianza a nuestros clientes", explicó Sana.

Pero, como si fuera poco, sobre la empresa también pesa la incertidumbre acerca de la continuidad de El Palomar, donde Flybondi opera junto a su rival JetSmart. A fines de septiembre de 2019, ambas debieron reducir rutas y frecuencias ante los nuevos límites fijados por la Justicia federal, tras el reclamo de vecinos, que les impide operar durante la noche, entre las 22 y 7 horas, por los “ruidos molestos”. 

En abril pasado, se conoció además que Aeropuertos Argentina 2000 había pedido el cierre temporal de la terminal al Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna). Si bien el organismo no tomó aún una decisión, el ministro de Transporte, Mario Meoni, dijo que varias oportunidades que la existencia de tres aeropuertos en la zona de Buenos Aires “no es razonable” “ni se justifica por la cantidad de pasajeros”, y que evaluaba un nuevo área low cost en el Aeropuerto de Ezeiza, algo que ambas compañías de El Palomar señalan como altamente perjudicial.

"En los últimos meses, nuestro equipo se ha sacrificado y trabajó para estar seguros de que Flybondi regrese más fuerte que nunca. Estamos dispuestos a trabajar en conjunto con las autoridades nacionales y de las provincias para salir rápidamente de esta situación porque esperamos comenzar a volar muy pronto", señaló Yu.

Por su parte, Sana apuesta al potencial de cara ante la nueva normalidad. “En la pospandemia, y con mayor previsibilidad de las condiciones, las aerolíneas low cost tendremos una gran oportunidad de captar nuevas porciones de mercado y de ser un aliado del consumidor en la compra eficiente para el cuidado de su economía", dijo.

El ejecutivo resaltó que la empresa seguirá con su plan de largo plazo en la Argentina y la región. "Contamos con el total apoyo de nuestros inversores para esto, más allá de la preocupación antural que pueden tener hoy respecto de la falta de precisiones y condiciones en las que el mercado reiniciará su actividad", agregó.

"Flybondi está aquí para quedarse", aclaró, tajante, Yu, el inversor.

Shopping