El Cronista Comercial

Ignacio Noel, presidente de Sociedad Comercial del Plata: "Lo que está por verse es si Argentina seguirá dentro del sistema o si va a 'defaultear'"

Para el empresario, también dueño de Morixe Hermanos, el error del gobierno de Macri fue haber tomado deuda sin reducir el déficit.

Ignacio Noel, presidente de Sociedad Comercial del Plata:

Diez de la mañana del jueves 17. Día central del Coloquio de IDEA, en Mar del Plata. Sin embargo, Ignacio Noel recibe a El Cronista en sus oficinas de Zona Norte para, como es su estilo, hablar de negocios pero también de política y economía, tema al que le dedica muchas horas de lectura. De hecho, está terminando el libro de Matías Kulfas, "Los tres kirchnerismos". "Es muy interesante porque es crítico de muchas cosas de los últimos años, especialmente, del último gobierno de Cristina, que, claramente, fue el peor en materia económica", cuenta quien es presidente y principal accionista, con un 35%, de Sociedad Comercial del Plata y principal accionista con 35% del capital y, a nivel personal, dueño de Morixe Hermanos y de Sierras de Mazán, protagonistas de los diarios del día anterior por el joint venture con la estadounidense Lamb Weston a partir de Alimentos Modernos, productora de papas prefritas congeladas que Noel había comprado en 2014. La empresa estaba en una muy mala situación financiera y, por eso, explica, hizo la operación a título personal. Es que, tras la salida de su concurso, SCP había definido como estrategia entrar, siempre, a un negocio como socio controlante: 50% del capital o más.

"Con la nueva estrategia, nos faltaba un negocio que generara dólares, y como SCP tenía una opción de compra por cualquiera de las tres empresas agroindustrial que yo tenía, se decidió que fuera Alimentos Modernos", cuenta Noel, quien negoció con Lamb Weston durante dos años. Con la operación, quedó sin efecto la opción por sus demás empresas. "Fue un negocio muy transparente: había un tercero reconocido que valuaba mi compañía", subraya.

“De hecho Metrotel, que yo sabía que iba a ser un gran negocio, lo compramos en u$s 30 millones y lo vendimos en u$s 195 millones. Y no lo compró Ignacio Noel con sus amigos, lo hizo SCP porque yo previa que era un negocio de poco riesgo”, explica el empresario.

¿Por qué no fue a IDEA?

Con franqueza, soy bastante crítico de la clase dirigente argentina. Fui alguna vez y, si se hubiera hecho el 10% de todo lo que se dijo ahí a lo largo de los años, la Argentina sería otra. No creo que la culpa sea de los políticos. Porque vienen y se van. Tiene que ver con la forma que hay de hacer negocios. Yo no creo en el lobby. Las empresas tienen que ganar dinero siendo competitivas, haciendo buenos productos y dándole a los consumidores la mejor calidad, al precio más accesible posible. E, idealmente, en algún sector, exportar y generar dólares.

Ese es un punto clave.

Justamente, el gran debate de la Argentina es cómo construye una economía que pueda generar dólares en forma sostenible. Cuando hubo abundancia, fue porque nos endeudamos. Eso tiene vida corta. Atrasar el tipo de cambio es mortal: no sólo hace que te endeudes (que es una forma de prender la mecha de una bomba a futuro), sino que, mientras el dólar esta barato, te llenas de importaciones.

¿Cuál es el equilibrio? ¿Cuál sería el tipo de cambio ideal?

El que el país necesita para no tener que endeudarse y cumplir sus pagos de intereses de la deuda. No hay un número mágico. Hoy, desde el punto de vista externo, hay superávit. Pero el problema es que el Estado debe tener un superávit fiscal que le permita comprar esos dólares sin necesidad de emitir. Ese fue el gran problema de la política económica de este gobierno. Así, al final, terminás quedándote con una deuda en dólares que no se usa para generar una economía más competitiva. Si me preguntás, casi que es mejor emitir que tomar dólares porque, al final, el efecto es el mismo: hay inflación. Pero, en el primer caso, te quedás endeudado en una moneda que no generás.

¿Hay salida?

Los inversores miran otros problemas mucho más graves en otros países: raciales, religiosos, climáticos. Hay muchos lugares con estas coyunturas. Los que invierten están más allá si el dólar está alto o bajo o la tasa.

Entonces, ¿por qué no llegaron las inversiones?

Tipo de cambio atrasado.

¿Esa es la única causa?

No tengo ninguna duda. De hecho, en Alimentos Modernos, tenía socios holandeses con el 30% del capital. Hace un par de años que tenemos un proyecto para hacer una planta en Mar del Plata. Esta empresa tiene inversiones en distintos países del mundo. Cuando veían el costo de hacer la fábrica en la argentina, me decían: 'No hay chance'. El costo de la inversión es altísimo, los costos operativos en dólares son disparatadamente altos y éste es un proyecto de exportación. No daban los números, por más que el Gobierno ya tenía un mensaje pro-empresas.

El dólar de hoy es otra cosa. Ahora, lo que está por verse, es si la Argentina seguirá estando dentro del sistema, en términos de que no va a defaultear.

¿Cómo se logra el equilibrio con las empresas que no son exportadoras y que, con dólar alto, les aumentan los costos?

El problema se ataca generando competencia. Con un tipo de cambio alto, si alguien se excede, gana demasiado, es probable que aparezca otro que quiera ganar menos. En la economía argentina, no hay la competencia suficiente. Pese al discurso de los Gobiernos, que siempre estuvieron en contra de la concentración, uno va a la góndola de un supermercado. Y, si bien hay varias marcas, cuando se mira la etiqueta, son todas de la misma empresa. O, cuando averigua a quién le prestan los bancos públicos, descubre que lo hace a las empresas que tienen posición dominante. Entonces, el propio Estado -y no digo que lo haga deliberadamente- contribuye a que haya poca competencia.

Es verdad que, si el tipo de cambio sube, probablemente, haya alza de costos. Si me sube el dólar, me sube el trigo. Pero está bien. Por eso, la producción de trigo, que había llegado en la época de Moreno a 6 millones de toneladas, el año pasado y éste, llegó a las 20 millones.

Morixe es un buen ejemplo: nos ayudó mucho para entrar el programa de Precios Cuidados y Productos Esenciales. Desde entonces, ganamos 20% del mercado con el paquete de kilo de harina. El esfuerzo que hicimos es que subimos los precios sólo el 7% en 14 meses.

¿Qué planes tienen para sus empresas para el año que viene?

Con DAPSA, un negocio dólar linked, tenemos 150 contratos firmados con estaciones de servicio para embanderarlas con la marca y esperamos llegar a las 250 para fines del año que viene.

En Cerro Negro se hicieron inversiones por u$s 45 millones desde 2017.

Alimentos Modernos es el negocio que nos faltaba, que exportara y generara dólares en serio. Con el nuevo socio ya está el plan de hacer la fábrica de Mar del Plata que significará una inversión de entre u$s 100 y u$s 150 millones. Aún queda por definir cuándo.

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