El Cronista Comercial

Fortalecer la cadena: cómo lograr que todos ganen

En medio de la cuarentena, las empresas se enfocan en cuidar a sus proveedores y a sus clientes. Ofrecen asistencia financiera, capacitación digital y procesos flexibles para minimizar riesgos. El objetivo, lograr una cadena de valor más fuerte y resiliente.

Fortalecer la cadena: cómo lograr que todos ganen

La pandemia estresó la cadena de valor de muchas industrias. Mientras en algunos sectores se vio muy afectada por la suspensión de actividades, otros debieron extremar recursos para no dejar de operar. Todos debieron dedicarse a sostener los eslabones para cumplir el objetivo de llegar al cliente. En el proceso, se comenzaron a usar otras palabras para nombrar lo que se busca: eficiencia, pero también redundancia; certeza, pero con flexibilidad.

En el nuevo escenario, los costos importan, pero no tanto. Es que el COVID-19 descubrió, por ejemplo, el enorme riesgo operacional de la dependencia de proveedores alejados geográfica y culturalmente. Con alternativas locales, aun siendo menos eficientes, la cadena de valor gana en resiliencia. En el haber también hay que contar la ganancia social de las fuentes de trabajo a nivel local. En definitiva, se trata de hacer cuentas, pero de otra manera.

"Trascender los objetivos inmediatos del negocio y profundizar el acompañamiento para generar un efecto multiplicador positivo: es tiempo de trabajar para la reactivación social y económica del país, ayudando a las comunidades en la recuperación", resume Mariale Álvarez, directora de Sustentabilidad de Coca-Cola. Cumplidos los objetivos de operar en forma segura y de asegurar el abastecimiento -transformando maneras de producir y distribuir para adaptarse a la pandemia-, en la firma se ocupan del eslabón más débil de su cadena de valor, que inicia con los productores de fruta: los kioscos y almacenes de barrio, 90% de sus 264.000 clientes. "Les cuesta mucho mantenerse abiertos durante estos meses de cuarentena", dice Álvarez.

Por eso, la firma desarrolló la plataforma #JuntosSalimosAdelante y cuentan con un plan de ayuda económica, 'Estemos Abiertos', que busca junto a los embotelladores, estimular la reactivación económica de este canal que sostiene a miles de familias.

"Invertimos $ 700 millones para ayudar a más de 23.500 pequeños comercios con reposición sin cargo de productos vencidos, entrega de productos sin cargo, elementos de bioseguridad y protección y más de 10.000 equipos de frío", enumera. En alianza con Solidagro, destinaron $ 30 millones para dar un aporte económico no reembolsable a kioscos y almacenes de CABA, provincia de Buenos Aires, Córdoba y Salta, para acercarlos a la reactivación. Recibirán el dinero a través de la billetera virtual de Wabi, la plataforma gratuita que impulsan para que los pequeños comerciantes digitali

cen sus negocios a través de la venta online y entrega pedidos a domicilio. La escala de sus operaciones potencia las acciones que encaran. "Detectamos de qué manera podemos generar oportunidades compartidas y salir adelante con nuestros asociados, clientes y proveedores", explica Álvarez. También se comprometen con el liderazgo femenino: en el país, 80% de los kioscos y almacenes están liderados por mujeres y hasta hoy capacitaron a 10.000 dueñas de pequeños comercios en herramientas de gestión.

MÁS OPCIONES, MENOS ESTRÉS

Mantener la continuidad operaciones y asistir financieramente a sus proveedores es el mix que CCU. "Operar en este contexto es muy desafiante; la situación del mercado es realmente compleja porque todas las empresas, en mayor o menor medida, sienten asfixia financiera", reconoce Fabricio Fredes, gerente de Compras Productivas de la cervecera, donde monitorean la situación general del mercado, mantienen un contacto cercano con los proveedores y hacen un relevamiento permanente para asistirlos con distintas acciones.

Así pudieron tomar decisiones rápidas, reasignando compras o incrementando stocks en aquellos casos críticos de proveedores que no podían dar garantías de continuidad operacional. "Se intenta sostener la cadena de valor desde lo financiero, está todo el foco puesto en ello. Identificamos a los proveedores con mayores dificultades para promover diferentes mecanismos que eviten problemas en sus cadenas de pagos", explica. Hoy, apuestan a un portfolio de proveedores bien diversificado, con alternativas para abastecerse. "Por la incertidumbre, ninguna planta de ningún proveedor está exenta de tener problemas con su continuidad operacional", define.

Recibir insumos o entregar mercadería pasó de ser normal y previsible, a ser el problema principal de la empresa durante el COVID-19. Según Lorenzo Preve, director del Centro Gestión de Riesgo e Incertidumbre del IAE, el riesgo de supply chain es uno de los principales para las empresas. "El corte o la demora en el abastecimiento en un mundo en el que siempre se busca eficiencia generó problemas importantísimos", resume el trauma que acarreó a muchas empresas el corte de la cadena. "Firmas que, por costos, traían todo de China ahora deciden comprar una parte a un proveedor local porque necesitan tener alternativas", explica. Además de contar con planes de mitigación de riesgos de supply chain a partir de un evento, las empresas reordenaron prioridades: el costo se relativiza, si eso pone en peligro el delivery y se buscan suppliers on shore, aunque sean menos eficientes. "Permiten una diversificación del riesgo interesante", dice Preve.

EXPERIENCIA QUE CUENTA

En el caso de Securitas, empresa de seguridad con ventas por $ 10.436 millones y clientes en todo el país, "la efectividad de la estrategia de business continuity permitió la operación de industrias esenciales como hospitales, bancos o energéticas a quienes ayudamos a gestionar su riesgo sanitario", explica Patricia Sclocco, directora de Asuntos Públicos. Desarrollo de proveedores de elementos de protección personal -alineados a los estándares de la compañía en transparencia y formalidad laboral y certificaciones- y el diseño de una nueva logística terrestre para que todo llegara en tiempo y forma, fueron los primeros desafíos.

Luego siguió el análisis de riesgo patrimonial y sanitario segmentado para trabajar con los clientes y la implementación de soluciones a medida que incluyó tecnología como cámaras, túneles sanitizantes o de nano-cristal. "Conocemos las industrias en las que brindamos servicios; así creamos soluciones de seguridad complejas alineadas a cada necesidad y logramos operar con el 100% de los clientes, intensificando y reforzando muchos de los servicios", explica Sclocco, quien destaca por qué algunas firmas estaban mejor preparadas para reaccionar rápidamente en un contexto tan adverso: espalda financiera, logística, recursos humanos y estándares de seguridad para dar respuesta a todas las demandas, en tan poco tiempo fueron claves. "La habilitación de un guardia en situaciones normales demora entre 30 y 45 días", ejemplifica.

La experiencia también ayudó a PAE que hace 15 años colabora con emprendedores y empresas para promover el desarrollo económico y social de las regiones cercanas a sus operaciones petroleras en las provincias de Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Salta y Buenos Aires. A través del Programa Pymes busca que profesionalicen su gestión, mediante asesoramientos tecnológico-industriales y comerciales, capacitaciones y facilidades en el acceso al financiamiento. Pusieron foco en 100 proveedores estratégicos de Golfo San Jorge "a los que luego se sumaron otras Pymes.

La caída en la facturación de estas empresas fue el primer efecto de la pandemia", cuentan. Al diagnóstico inicial de las necesidades -temas vinculados a recursos humanos, situación financiera, digitalización y automatización de procesos productivos- le siguió un plan de acción ad hoc, llevado a cabo por un equipo multidisciplinario que junto a los referentes de estas empresas implementaron líneas de acción a mediano y largo plazo. Facilitaron su acceso al crédito, a través de un acuerdo con la SGR Garantizar y gastos administrativos a cargo de PAE, lo cual permite obtener una tasa mejor. También acompañaron en el acceso a los programas de ayuda dispuestos por el gobierno y a buscar la internacionalización de las firmas para que se diversifiquen y busquen nuevos clientes del sector oil & gas. PAE también se prepara para el mundo pos-pandemia y busca nuevos proveedores: los evalúa y en caso de que no posean las normas de calidad que requieren los acompañarán en el proceso para obtenerlas.

EL NEGOCIO DEBE CONTINUAR

El aislamiento obligatorio paralizó al negocio de las peluquerías y más de 10.000 establecimientos estuvieron cerrados durante más de 4 meses en el AMBA. Por eso, uno de los objetivos de la división Beauty Care de la alemana Henkel que comercializa la marca Schwarzkopf Professional fue colaborar con sus clientes en la reinvención de los servicios de los salones y aportar estrategias para recomponer sus ingresos. Según Gustavo Di Biassi, Country manager del área, se enfocaron en la capacitación digital a usuarios y consumidores vía Instagram, webinars y crearon la plataforma digital Helpyoursalon-argentina.com donde los estilistas creaban cupones digitales para vender productos y servicios a futuro. La empresa también lideró el festival educativo Hairdressers United en Latinoamérica que reunió de manera virtual a profesionales del cabello y la belleza y a expertos internacionales que abordaron temas como Personal Branding, Diferenciación del Negocio con Servicios Creativos y Generación de Ingresos en el nuevo contexto de bioseguridad. Pero también se vieron obligados a pensar soluciones de servicios y productos que permitieran a los estilistas reactivar el negocio. Así, la innovación surgió al proponerles productos como el Kit SOS para clientes que desearan hacerse el color en su casa o utilizaran productos -una vez abiertos los salones- que requieren menos minutos de exposición para hacer más fluida la rotación de clientes.

La imposibilidad de llegar al cliente final, impulsó a transformar e industrializar servicios en productos. Es la apuesta de Coctelería Consciente que lanzó Cócteles Conscientes en frascos. "Los sectores de gastronomía, turismo y eventos son algunos de los más impactados y sin clientes se hace imposible mantener las costosas estructuras de bares, cafés u hoteles. Se estima que alrededor del 50% de los locales gastronómicos no volverá a abrir luego de la cuarentena", refleja el panorama Lucas Groglia, mentor del proyecto sin fines de lucro que busca crear conciencia sobre economía circular y consumo responsable, a partir de la empresa de coctelería Lo Hacemos Bien. Obligados a suspender actividades y a perder patrocinios de las marcas, la merma de ingresos los obligó a reinventarse. Los canales de ventas son la tienda online, vinotecas, delikatessen, dietéticas, bares, cafés y restaurantes y lo recaudado servirá para asistir a bartenders y gastronómicos sin trabajo. "Debimos encontrar nuevos proveedores de insumos porque debido a la pandemia se producen quiebres de stock con mayor regularidad y hay poca certeza de las fechas de reposición. Los insumos nacionales se consiguen con mayor facilidad y así potenciamos las economías locales", explica.

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