El Cronista Comercial

Flybondi no quiere saber nada con Ezeiza: "El Palomar o nada"

Volar desde aeropuerto "no es una opción comercial" para la compañía  "ni tampoco para nuestros pasajeros", dijo la low-cost en un comunicado. 

Flybondi no quiere saber nada con Ezeiza:

“El Palomar o nada”. Con esa contundencia, la low cost FlyBondi le respondió al Gobierno, que, a través del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), decidió el viernes, a última hora, que la única terminal aérea en condiciones de operar en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es Ezeiza.

“Si bien la aerolínea aún no fue notificada oficialmente, ni se conoce ningún detalle sobre el alcance de esta medida sobre el Aeropuerto Internacional El Palomar, se sobreentiende que la misma apuntaría a que no continúe operativo para ningún tipo de operaciones de transporte aéreo regular de pasajeros, provocando así el traslado de las operaciones de la compañía a Ezeiza”, expresó la empresa, propiedad de los fondos de inversión Cartesian Capital (Estados Unidos) y Yamasa (Japón) a través de un comunicado.

Flybondi expresa su más absoluto rechazo a esta decisión, cuyos argumentos son íntegramente impugnables y maliciosos; pero lo que es más grave aún, es que deja al descubierto el manejo regulatorio y la ausencia total de planificación y coordinación, generando dos claros damnificados: los pasajeros y los trabajadores”, agregó.

Desde el inicio de su operación comercial, en febrero de 2018, pasaron por EPA –tal su sigla aeronáutica– cerca de 2,9 millones de pasajeros, lo que consolidó a la terminal como la cuarta del país, en términos de cabotaje, y la sexta, incluyendo viajeros internacionales. En ella operan Flybondi y JetSmart , que el año pasado consolidaron una participación de mercado del 12 por ciento.

Plataforma de la “Revolución de los Aviones” de la Administración Macri, el Gobierno de Alberto Fernández siempre lo tuvo bajo la mira. En reiteradas ocasiones, el Ministro de Transporte, Mario Meoni, opinó que, para la región metropolitana, es un exceso tener en funcionamiento tres aeropuertos de la magnitud de Aeroparque, Ezeiza y Palomar.

En abril, Aeropuertos Argentina 2000, concesionaria de 35 terminales aéreas en el país, le pidió al Orsna el cierre del aeropuerto de las low cost al entender que, en contexto de pandemia y con el cierre de Aeroparque hasta febrero por obras, toda la actividad aerocomercial debía concentrarse en Ezeiza.

Las empresas lo resistieron. A punto tal que, el 14 de octubre, Meoni, su par de Turismo, Matías Lammens, y la titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Paola Tamburelli, confirmaron públicamente en distintas entrevistas que El Palomar continuaría operativo, algo que el Ministro de Transporte ya le había anticipado a inicios de mes a los intendentes de Morón (Lucas Ghi), Hurlingham (Juan Zabaleta) y Tres de Febrero (Diego Valenzuela), los tres municipios que más se benefician económicamente por el funcionamiento de la terminal. De los más de 1000 empleos que El Palomar genera de manera directa, el 80% son personas que viven en la zona.

El viernes, la terminal debía reanudar sus operaciones regulares después de siete meses de cuarentena. Pero JetSmart canceló el jueves a última hora su vuelo a Mendoza, ante la falta de autorización por parte de la ANAC. Las dilaciones en las respuestas del organismo ya habían hecho que Flybondi postergara hasta el 5 de noviembre su reanudación, prevista para hoy.

Pero el viernes, a última hora, la ANAC recibió una nota firmada por el vicepresidente del Orsna, Fernando Muriel, en la que le recordó que se definió un “Corredor Sanitario Seguro” conformado por aeropuertos que implementan protocolos y controles aprobados por el Comité Aeroportuario Covid-19 Nacional y que, en consecuencia, “en el ámbito del AMBA, el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, de Ezeiza, es el único donde se han adaptado medidas y procesos con el fin de atender la mentada demanda en condiciones de seguridad”.

El distanciamiento social impacta de lleno en la capacidad de un aeropuerto y, consecuentemente, la cantidad de operaciones que pueden ser procesadas”, argumentó, en la respuesta a la consulta de la ANAC sobre El Palomar.

Una decisión que potenció la incertidumbre del sector. Por un lado, porque contradijo las posturas públicas de Meoni, Lammens y Tamburelli. Y, por otro, porque Palomar ya tenía un protocolo implementado por AA2000, como en el resto de las más de 30 terminales que opera en el país. “El Palomar ya está operativo. No tuvo vuelos regulares pero sí charters y especiales, de repatriación. Las dos aerolíneas, además, tenemos nuestros propios protocolos. Con lo cual, el argumento de que no se cumple con el espacio necesario para el distanciamiento es falaz”, explican en una de las perjudicadas.

Otras voces apuntan la influencia de un sector del Gobierno, más reacio a que exista competencia en el mercado de cabotaje, que habría impuesto la birome para firmar la recomendación del Orsna a la ANAC.

Por lo pronto, JetSmart suspendió los vuelos que tenía programados para lo que resta de octubre e informó que, en la misma noche del viernes, recibió la autorización de la ANAC para operarlos desde Ezeiza a partir de noviembre.

Ya funcionaban desde ahí los cuatro servicios a Santiago que la empresa había retomado en octubre y, antes, se hacían desde El Palomar.

Flybondi, por su parte, espera recibir alguna notificación formal de la ANAC para avanzar con un reclamo administrativo o, con mayor probabilidad, algún recurso judicial.

Volar desde Ezeiza no es una opción comercial para Flybondi, ni tampoco para nuestros pasajeros. Y las autoridades del Gobierno de los organismos reguladores conocen esta realidad”, expresó el presidente de la empresa, Esteban Tossutti, en el comunicado.

Su decisión demuestra el poco respeto hacia los pasajeros que adquirieron tickets para volar desde El Palomar y que, hasta último momento, no saben desde dónde saldrá su vuelo, sumado a los miles de pasajeros que sólo pueden viajar en avión si lo hacen desde un aeropuerto al que pueden llegar en transporte público”, agregó, en relación a que el 20% de los pasajeros de Flybondi llega a la terminal en tren.

“También, nos llama mucho la atención que, en este contexto de complejidad económica y profunda crisis de la industria, se pongan en riesgo miles de puestos de trabajo”, continuó.

“Vamos a solicitarle a las autoridades la revisión de esta medida y realmente esperamos que puedan tomar decisiones idóneas”, completó.

Sería importante que sus decisiones no busquen afectar la continuidad de un modelo de negocio que, en poco más de dos años, ha logrado democratizar el avión como medio de transporte y transformarlo en una opción accesible para todas las personas de este país”, sugirió.

Es que el traslado a Ezeiza sería un golpe letal para las finanzas de la empresa. Ya sin alcanzar el break-even antes de la cuarentena, recibieron un impacto fuerte con la pandemia, a punto tal que, semanas atrás, se vio forzada a despejar rumores sobre la continuidad de sus operaciones en el país.

No sólo por la pérdida de pasajeros que representará tener que trasladarse de Palomar a Ezeiza, un aeropuerto más alejado de la Ciudad. También, porque implicará mayores costos. En Palomar, Flybondi opera con una empresa propia de cargas. En Ezeiza, deberá contratar los servicios de la estatal Intercargo. Pero, además, existen otras desventajas. “Tendrá que operar en un aeropuerto más grande, con otras dimensiones, y otros tiempos. Y donde, claramente, es otra la empresa que juega de local”, dice un conocedor del negocio aerocomercial, en relación al peso que tiene Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto internacional.

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