El Cronista Comercial

Firmas se reconvierten para ayudar en la lucha contra el coronavirus

Empresas adaptaron sus procesos para, juntas, fabricar máscaras protectoras y camas para centros de salud de todo el país. También, asesoraron a sus clientes para hacerlo. Otras elaboran alcohol sanitizante.

Firmas se reconvierten para ayudar en la lucha contra el coronavirus

La pandemia del coronavirus llevó a varias empresas de diferentes rubros a trabajar para contribuir en forma solidaria a evitar una crisis sanitaria. Así como algunas compañías que elaboran distintas bebidas alcohólicas (vinos, cervezas, espirituosas) empezaron a hacer alcohol sanitario, otras dedicadas a la alta tecnología adaptaron sus procesos para reconvertirse y producir máscaras sanitarias en serie para el personal de salud y camas hospitalarias, que entregan como donación.

Se trata de algunas empresas que integran la Cámara Argentina de la Máquina Herramienta y Tecnologías para la Producción (Carmahe), que empezaron hace cuatro semanas a trabajar en equipo para adaptar sus soluciones y procesos tecnológicos para fabricar, cada una en una diferente etapa, estos insumos y, también, asesorar a sus clientes para que puedan hacerlo en diversos lugares del país.

"En las últimas cuatro semanas, cuando comenzó esta crisis, comenzamos a trabajar entre varias empresas para ver cómo aportar en forma solidaria insumos para enfermeras, médicos y hospitales. Son empresas que adquieren equipos de alta tecnología y los aplican localmente a la producción de otros elementos para diversas industrias manufactureras, ya sea la automotriz, autopartista, médica,agroindustria, aeroespacial (INVAP y Conea) o petróleo y gas", explicó Aldo Di Federico, presidente de Carmahe.

"Algunos imprimimos partes para prototipos en 3D, otros fabrican equipos a medida para automatización robótica, o diseñan modelos de matrices para partes que se adaptaron para inyectar vinchas, o hacen cortes láser y plegado de piezas de acero, que ahora se destina a camas. Son conocimientos aplicados que ahora se reconvirtieron para contribuir con los centros de salud de todo el país. Fue posible hacerlo gracias a trabajar en equipo, porque así pudimos coordinar y hacer cada empresa una parte del proceso, desde un prototipo y matriz hasta la fabricación en serie del producto terminado, el protector facial o la cama", explicó Di Federico.

Entre estas empresas, figuran varios socios de Carmahe, como AMS (Advanced Machine Systems), Göttert, Molinari, Tezza o Winflex. Pero también sus clientes habituales, a quienes asesoraron para reconvertirse y poder aplicar su conocimiento y producción a máscaras, respiradores u otros insumos, como Toyota, VW, Mercedes Benz o Alladio (Drean).

"La cámara aportó dinero para los materiales necesarios y algunas piezas terminadas para poder elaborar estos insumos y camas. Pero todo es posible gracias a que tenemos capacidad de producción en la Argentina; si no hiciéramos vehículos, no imprimiéramos piezas ni diseñáramos prototipos y matrices, no podríamos reconvertirnos para colaborar en esta crisis", destacó Di Federico.

Así, lograron industrializar la fabricación de las máscaras de protección, con una capacidad de 1.500 a 2.000 unidades por día, con el objetivo de 10.000 en una semana para abastecer a gran escala las necesidades del sistema de salud, con la distribución a cargo de Instituto Universitario del Ejército (IUE), de la Universidad de la Defensa Nacional. También, se fabricó un primer lote de 700 camas para los centros de salud existentes o para los nuevos que se están montando para la atención específica de enfermos del nuevo Covid-19.

ALCOHOL

Por otro lado, diversas empresas que elaboran bebidas con alcohol también destinaron parte de su producción a elaborar alcohol sanitizante (al 70%) como Dellepiane (que elabora espirituosas) o Cervecería Quilmes, que donan a centros de salud. Otras como Porta Hnos (fernet 1882 y alcohol para bebidas) destinó 100% su producción a ese producto y a su versión en gel, que ya hacía, para que no haya faltantes en góndolas.

Incluso el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que regula al sector, dispuso destinar los vinos intervenidos en las bodegas, que por deficiencias no son aptos para el consumo, para fabricar unos 4 millones de frascos de alcohol en gel, que serán distribuidos con fines benéficos y en forma gratuita.

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