El Cronista Comercial

Fabricantes de pirotecnia esperan que el 'Efecto Alberto' no sea un fuego de artificio

Según datos de la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (Caefa), las operaciones se desplomaron un 10% en las Fiestas 2018. Apuestan a una recuperación del consumo

Fabricantes de pirotecnia esperan que el 'Efecto Alberto' no sea un fuego de artificio

A contrarreloj, varios municipios buscan aprobar ordenanzas para prohibir la comercialización de fuegos artificiales y sumarse a algunas ciudades en San Luis, Río Negro y Mendoza que ya dieron luz verde a "pirotecnia cero". Esto, sumado a la caída del consumo, genera un clima pesimista entre las empresas de la industria que prevén un nuevo desplome en el negocio para las Fiestas 2019.

Sin embargo, depositan sus esperanzas en un posible shock de consumo generado por el nuevo Gobierno para, al menos, empardar los resultados del año pasado, con compras a último momento.

El año pasado, las ventas de pirotecnia se desplomaron un 10% versus 2017, de acuerdo a los datos brindados por la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (Caefa). “Hacer proyecciones para estas fiestas es aventurado. Pero vemos el consumo aún más retraído que el del año anterior”, apuntó Mario Ruschin, presidente de la entidad.

Las importaciones también se retrajeron. Gran parte de la industria basa sus ventas en los productos que llegan desde China, pero, en 2019, los envíos bajaron un 15% por diversos motivos. Uno de ellos fue la devaluación de la moneda y su impacto en los precios y, por otro lado, la acumulación de stock debido a un consumo más frío durante el año.

En tanto, según las cifras publicadas por el Indec, las importaciones en la categoría "Petardos y otros artículos de pirotecnia" registraron una caída interanual del 26% en volumen a noviembre.

“Históricamente, habían alrededor de 60.000 familias que se dedicaban a esta actividad, a los que se les sumaban unas 200.000 para las fechas pico. Hoy, deben quedar menos de 20.000 personas trabajando en este negocio”, señaló Gustavo Consoli, dueño de A todo color y vicepresidente de Caefa.

Noviembre, explican en el sector, solía ser un mes de mayor movimiento. Pero, en los últimos años, los consumidores comenzaron a retrasar cada vez más sus compras.

Cada año se demora más. Creemos que es por un cambio de hábito y, sin dudas, por el impacto económico en el poder adquisitivo”, afirmó Daniel Landeira, gerente general de Cienfuegos. La compañía es uno de los jugadores top de la industria y, aunque en las fiestas 2018 sus ventas crecieron un 30%, en agosto de este año sufrió el cierre de Free Colors, uno de sus principales fabricantes.

Los productos lumínicos, como las bengalas y estrellas, aparecen como los protagonistas del mercado por sobre los estruendos  por la masividad que alcanzaron las campañas que se enfocan en el efecto que estos últimos producen sobre los animales y las personas dentro del espectro autista. A su vez, algunas firmas decidieron reconvertirse debido a la caída de la rentabilidad del negocio. “Hace un par de años decidimos volcarnos más al cotillón que a la pirotecnia, estamos liquidando stock. El día que se nos termine, se termina”, señalan.

Sin embargo, el principal inconveniente de la industria continúa siendo la prohibición por parte de los municipios. “Tratamos de sentarnos con cada ciudad y explicarles que la actividad es lícita. En algunos lugares nos atienden y entienden; en los que no, recurrimos a la Justicia”, manifiesta Ruschin. En noviembre, la entidad recibió una buena noticia con la suspensión de la ordenanza que vetaba los fuegos artificiales en el Partido de la Costa.

Pero no creen que esto alcance para lograr un resultado positivo este año. Creen más en un "efecto Alberto". “Seguimos esperando que haya una inyección al consumo y eso mueva un poco la rueda”, asevera Ramón Do Campo, dueño de Fuegolandia. Otro empresario, se muestra menos optimista: “Aunque suceda, no alcanzará. Quizá, pueda tener algún efecto para 2020”.

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