El Cronista Comercial

FCA aumenta 25% su producción para vender más autos nacionales en el mercado local

Hará 6000 unidades más de lo que proyectaba. Apunta a aprovechar el envión que muestran los patentamientos para darle más actividad a su planta de Ferreyra, afectada por la caída de Brasil. También, para equilibrar su balanza comercial

FCA sube 25% su producción en Córdoba para vender más Fiat Cronos en el mercado local

FCA , la dueña de Fiat y Chrysler, aumentará 25% la producción de su planta de Ferreyra, Córdoba, donde fabrica el sedán Cronos. Lo hará para compensar la caída del mercado brasileño –su principal comprador– y, a la vez, ajustar su propia balanza comercial, en un contexto en el que, por su restricción externa, el Gobierno ya empezó a sondear a las automotrices para implementar un mecanismo de cupos para el pago de sus importaciones. Por lo pronto, la automotriz ítalo-estadounidense –cuya gama local se componía en un 80% de vehículos traídos de otros países– tiene, en estos días, unos 4000 autos frenados en el puerto, todavía sin autorización oficial. Ese volumen, actualmente, le equivale a algo más de un mes de ventas.

Estamos aumentando más de 6000 unidades de producción contra lo que preveíamos hace seis meses para 2020”, develó Martín Zuppi, director general de FCA Automobiles Argentina, durante una rueda de prensa posterior a la presentación virtual de la nueva Fiat Strada, modelo utilitario del que la marca apunta a comercializar 300 unidades al mes.

Tras el cierre forzado por la cuarentena, el 20 de marzo, FCA reactivó en mayo la planta de Ferreyra, donde invirtió u$s 500 millones en 2016 y 2017 para desarrollar el sedán Cronos. Actualmente, está a un volumen de producción de 310 unidades cada 24 horas, con un régimen de trabajo de cinco a seis días por mes. “Nuestro gran comprador de Cronos es Brasil. Por efecto pandemia, ese mercado, que se proyectaba en 3 millones de unidades, caerá a menos de 2 millones”, explicó Zuppi.

“Con este incremental de 35 días, nuestro programa de producción ronda las 30.000 unidades para 2020. Hace dos meses, oscilaba entre 23.000 y 24.000 unidades”, agregó.

Por la caída del mercado brasileño, este mes, Fiat activó sobre el Cronos una bonificación de $ 150.000, más otros $ 800.000 financiados a seis años con tasa fija y primera cuota a pagar a los 90 días.

Dada la caída proyectada de 50% de sus envíos a Brasil, su intención es aumentar volumen para la planta de Córdoba, que había producido 32.000 unidades en 2019 y, antes de la pandemia, presupuestó 45.000 para este año.

Un segundo gran motivo es equilibrar su balanza comercial. Cronos, único modelo que FCA produce en el país, tiene una integración nacional del 48% de sus piezas. Antes de la pandemia, el auto representaba el 80% de sus ventas domésticas. Actualmente, entre el 35% y el 40%, precisó Zuppi, quien ya había anticipado esa intención semanas atrás, en una entrevista con El Cronista Comercial.

“Estamos duplicando el volumen de Cronos vendidos en la Argentina para compensar nuestra balanza comercial y que eso nos permita traer unidades. Tratamos de empujar un poco más los vehículos nacionales en el mercado local, sin perder de vista que nuestro line-up completo se abastece de productos importados y, también, la otra mitad de las partes con las que producimos el Cronos”, indicó el ejecutivo.

“Es un equilibrio lógico, con la actual realidad cambiaria, y un cupo de vehículos importados acorde a lo que necesita el mercado”, subrayó.

El dólar, entre el cepo y la brecha

La semana pasada, autoridades de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) mantuvieron una videoconferencia con la cúpula del Banco Central. En esa charla, la entidad monetaria sondeó la posibilidad de aplicar cupos a la compra de divisas, como forma de atenuar la fuerte demanda de dólares que existe hoy sobre las reservas. El Ministerio de Producción avanzó un poco más, activando un relevamiento, terminal por terminal, de sus necesidades puntuales de importación, tanto de vehículos como de partes. Consultas que, pese al tono de respeto y amabilidad con las que se hicieron, a algunos les evocó el cepo que impuso Guillermo Moreno, hace nueve años.

Cada situación es diferente; cada gobierno tiene urgencias diferentes”, respondió Zuppi, cuando se le consultó sobre el tema. “Al problema que tenemos hoy, hay que resolverlo hoy. Para atrás, ya se trabajó como se trabajó; es pasado. Lo único que podemos modificar es lo que tenemos hoy y lo que está hacia adelante. El Gobierno tiene una necesidad; nosotros, la nuestra, que puede ser opuesta. Lo importante es encontrarnos en el medio de ese camión para llegar a un acuerdo lógico”, matizó.

¿Una devaluación? “No podría decir si lo ideal es devaluar o tener alguna restricción cambiaria. Para mí, lo ideal, siempre, es tener un mercado libre de cambios con el tipo de cambio controlado. Dos tercios de los vehículos que se venden en la Argentina son importados. También, gran parte de las piezas que se usan para producir. Una devaluación hará que el precio de los autos aumente y, en consecuencia, se venda menos y caiga el mercado total. Eso va a terminar perjudicando al consumidor”, replicó.

“Si tengo que definir un tipo de cambio competitivo, para lo único que me sirve será la exportación de mis productos. Pero me encarecerá todo lo demás. No necesariamente todo depende del tipo de cambio”, afirmó.

 “Mi mundo ideal es el tipo de cambio actual y retomar los reintegros a la exportación. O hacer diferentes acciones impositivas que fomenten la exportación y no necesariamente dependan del tipo de cambio. Con el dólar al nivel actual, puedo importar piezas y vehículos en esta situación de precios. Si se devalúa, todo será más caro. Los precios subirán y el mercado se achicará”, subrayó.

En tal sentido, reactivó un viejo reclamo de la industria: las retenciones. “Quitar los derechos de exportación, por ejemplo, nos hará más competitivos sin tocar el tipo de cambio. Esa podría ser una buena ecuación. No tiene sentido devaluar para que todo sea más caro en el mercado local”, aseguró.

Zuppi considera que trabajar con control de cambios o cupo de unidades no es simple. Sobre todo, en un mercado que, calcula, este año será de 290.000 ventas, una mejora contra el pronóstico que había hace dos meses. FCA apunta a tener un 15% de participación, su nivel de share actual.

“Desde mayo, la demanda está sostenida por las variables económicas. Es una buena oportunidad para comprar autos. El escenario es ventajoso, desde lo que significa el auto como bien durable”, contextualizó, en relación al efecto que produjo en el mercado la brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones paralelas.

Confía en que la tendencia se sostendrá en los próximos meses. “El mercado está traccionando volumen de operaciones para traer mayor cantidad de autos. También entiendo que el Gobierno necesite una balanza equilibrada y eso, como terminal, nos obligue a trabajar más con productos locales. Pero, a nivel precios, la industria está bastante vapuleada”, explicó.

“Hoy, la industria tiene niveles de rentabilidad chicos y volúmenes bajos, que no la hacen sustentable. No tenemos mucho margen de error”, describió. En consecuencia, cualquier movimiento del tipo de cambio, inevitablemente irá a los precios.

“Hacemos el esfuerzo pero no tenemos mucho espacio para jugar. Los márgenes no son muy amplios, como para absorber devaluaciones sin tirar los precios al mercado. Lo bueno de tener un margen positivo es que no estamos en la situación del año pasado, de margen negativo, pero con un mercado más grande, por lo que necesitábamos desestockearnos. Lo malo es que los volúmenes son bajos”, señaló.

Cree que un mercado lógico para la Argentina de la pospnademia debería ser entre 500.000 y 600.000 unidades anuales.

FCA lanzó la nueva Fiat Strada, vehículo utilitario cuya nueva generación, a 20 años de su presentación original, se reconvirtió como pick-up compacta. Con la novedad de tener una cabina doble –lo que apunta a seducir a compradores de otros segmentos, como monovolúmenes y SUV–, se comercializará en cuatro versiones, con precios de $ 1 millón a $ 1,39 millón. Fabricada en Brasil, es importada, como la mayoría de los vehículos que FCA vende en el país.

Actualmente, el grupo tiene 4000 autos varados en el puerto, entre las marcas Fiat, Dodge y Jeep, por demoras en las autorizaciones de importación. “A nivel Adefa (N.d.R.: la cámara de las automotrices), estamos trabajando en la liberación a futuro de esas unidades con el Gobierno, que es el actor principal de que esto esté sucediendo”, refirió Zuppi.

Comentó que el Ejecutivo inició una rueda de reuniones con las terminales. Todavía no se produjo el encuentro con FCA, al que el CEO se produzca, a más tardar, la próxima semana.

“Ahí tendremos una idea más acabada. Por lo pronto, tenemos 4000 unidades esperando su liberación en el puerto. Son autos que no son nuestros, sino que ya tienen dueños. El mercado sigue tirando. Por eso, es importante contar con esas unidades lo antes posible”, expresó.

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