El Cronista Comercial

Éxodo de empresas en Argentina: cuáles son las multinacionales que están por irse y por qué

Varias empresas anunciaron la reducción de sus negocios en el país y hay otras tantas que también buscan una venta o un socio. Sin embargo, las decisiones no se gestaron en 2020. Los motivos de las salidas, los sectores más vulnerables y qué esperan para dar el paso los que quieren comprar.

Éxodo de empresas en Argentina: cuáles son las multinacionales que están por irse y por qué

El tercer trimestre del año estuvo marcado por los anuncios de salida de diversas empresas del país. Los mecanismos no fueron siempre los mismos: algunas se desprendieron de toda su operación regional, otras optaron por mudar su producción a un país vecino, mientras que en algunos casos empezaron a mostrar su intención de encontrar un partner para ir tramitando el adiós. Si bien las consecuencias económicas de la pandemia y la cuarentena hicieron su parte, los especialistas en M&A resaltan que este tipo de decisiones empezaron a gestarse mucho tiempo antes. La principal razón: el mercado argentino dejó de ser atractivo.

“Las internacionales hoy perdieron interés estratégico en la Argentina. Igual, no hay ninguna que se escapa corriendo y tirando la llave, sino que todos van vendiendo las cosas bien y de manera ordenada. Estudian el escenario y evalúan con sus asesores quién es el mejor comprador posible”, apunta un ejecutivo de vasta trayectoria en el sector de Fusiones y Adquisiciones. Y desglosa: “No hay ningún sector que esté envenenado, pero existen tres tipos de empresas: los negocios afectados por regulaciones, como los servicios públicos; las dañadas por la pandemia, como puede ser indumentaria; y, por último, las que perdieron interés estratégico porque la ecuación de rentabilidad y riesgo dejó de tener sentido”.

La noticia de la intención de Falabella de abandonar su operación local fue una de las más resonantes. Tras el cierre de cuatro locales (dos de ellos de la marca Sodimac), trascendió su plan de buscar un socio estratégico, aunque desde la tienda departamental de origen chileno no lo confirmaron. Similar ruido provocó la reorganización estructural de Coca-Cola con el traslado del liderazgo regional de la Argentina a Brasil al integrar el mercado local a una nueva zona geográfica.

A estas se le sumó el cierre de la operación local de LATAM Airlines en junio, y un mes más tarde, las salidas al unísono de los fabricantes de pinturas para autos Axalta Coating System (cerró su planta y oficinas) y BASF (trasladó la producción), además de la mudanza a Brasil de la francesa Saint Gobain en lo que respecta a su unidad de fabricación de parabrisas. Distinto fue lo que sucedió con Glovo, que decidió venderle su negocio en América latina (ocho países, entre ellos la Argentina) a la alemana Delivery Hero, dueña de la plataforma PedidosYa.

“La Argentina ya es un país muy caro para operar. Cuando se mete todo esto en la ecuación de una empresa internacional, que opera en un montón de países de la región y que viene perdiendo plata desde hace años, no le dejan otra alternativa que salir si su operación se vuelve más compleja por nuevas medidas. Es una decisión pura de negocios”, dice Juan Procaccini, socio de PwC Argentina.

Asimismo, hace una salvedad: “Algunas compañías se van a quedar porque tienen una mirada estratégica de muy largo plazo y es importante tener una operación acá. Puede ser en los negocios de energía, agro, minería. Esas empresas aguantan el chubasco, pero ajustan su plan de inversiones. Hasta que no estén cómodas no invertirán”.

Según comentan los ejecutivos que tienen mandatos de venta entre sus manos, hay cerca de 10 compañías internacionales que actualmente están en plena búsqueda de comprador o de socio local. “En nuestro negocio, tener un mandato de venta sirve cuando hay más compradores que vendedores. Hoy es al revés, hay muchos más vendedores. Si tuviera un jugador que quiere invertir en la Argentina, en alguno de los sectores importantes, le consigo cinco compañías para comprar”, comentan desde una consultora. Luego del caso Falabella, circuló el rumor de una posible salida de Burger King y Starbucks, ambas controladas por el grupo mexicano Alsea, aunque rápidamente el holding desmintió esta posibilidad, a la vez que se deshacía de locales en Zona Norte del GBA.

“La Argentina es una sucursal que no va a tener rentabilidad por un tiempo. Estas decisiones no son de un día para otro, se toman de un semestre o un año para el siguiente”, describe Miguel Arrigoni, Chairman y CEO de First Capital Group. A su vez, apunta que el principal problema es “la falta de un plan económico desde la caída de la convertibilidad”. En la misma sintonía asevera Procaccini: “Hay muy poca claridad sobre un plan económico. Es entendible lo que está pasando en el mundo de los negocios: se le pedirá más retorno porque la incertidumbre y la falta de previsibilidad son muy grandes”.

Según un informe de Finanzas & Gestión, el 2020 será uno de los años más bajos para el negocio de M&A con una proyección de 45 operaciones, similar a las 45 y 43 de 2014 y 2015, respectivamente. El año pasado las transacciones habían caído a 64 después de las 89 que se habían registrado en 2018. La caída del período 2019-2020 se la atribuyen a la “incertidumbre y ausencia de confianza”.

“Hablar de éxodo es una exageración”, afirma un asesor financiero. “En general –analiza– cuando hay momentos de ruido político y situación macro compleja se da una situación de menor cantidad de compradores y un impacto en el valor. Y cuando el clima de negocios está muy complicado se da un fenómeno en el que nadie está para tomar el riesgo importante que implica meterte en un negocio en el país”. Por su parte, Arrigoni sí cree que el éxodo ya sea una realidad: “Se te puede ir una empresa, dos. Ahora ,cuando se van 20 es una realidad inexorable”.

Pero, ¿de qué depende que estos compradores den el paso para realizar una operación en este contexto? “Los argentinos que ven una oportunidad, que están sólidos, bien organizados y tienen tanto la espalda financiera como el estómago para tomar un negocio en un momento difícil”, indica Patricio Rotman, fundador y director ejecutivo de Finanzas & Gestión. Algunos casos son los de Envases Group que adquirió el negocio de empaques rígidos de la australiana Amcor Italgás que se quedó con el 100 por ciento de Raízen Gas y el laboratorio Elea Phoenix que cerró la compra de la marca Hepatalgina a la japonesa Takeda.

“El mercado es oportunístico”, define Arrigoni. Y detalla: “Hay empresas o empresarios cuyos negocios producen pesos, entonces buscan oportunidades para transformar esos pesos, que hoy queman porque la inflación todavía no se destapó, en activos concretos”. No obstante, agrega: “Siempre y cuando volcar esa plata no te lleve a meterte en un agujero negro”.

Al momento de llevar a cabo las operaciones se analiza con detenimiento dos aspectos: el valor y el fit de negocios. “La palabra mágica es que haya ‘fuertes sinergias’ con el negocio que están comprando. Son unidades que en el pasado estaban a valores mayores y ahora las pueden comprar a valores razonables y, como contrapartida, asumir un riesgo mayor”, menciona un ejecutivo.

Un asesor reconoce que la principal consulta de las empresas pasa por cuál será el costo de cerrar la operación. “Trabajamos con multinacionales de insumos, farmacéuticas e industriales, que sacan cuentas sobre un eventual cierre. La segunda pregunta que me hacen es: ¿tienen compradores para mi planta, mi centro de distribución, mis marcas? Es el análisis en el que están hoy. Pero si son jugadores que pueden esperar, están buscando más socios que una venta”, puntualiza.

En tanto, Arrigoni plantea que el tira y afloje por el valor puede ser un arma de doble filo. “Me parece que las operaciones van a ver la luz hacia fin de año o el primer semestre de 2021 porque los compradores van a especular con la pérdida de valor de los activos. Pero hay un punto en que aunque te lo regalen y te pongan plata encima no lo comprás porque es invendible. Si un piano cae desde el piso 50 es más fácil agarrarlo apenas se empieza a caer; sin embargo, cuando va en caída libre ya es insostenible”, expresa.

Una de las operaciones que mencionan como “emblemática” en el último año, entre los expertos en fusiones y adquisiciones, es la salida de Nike. En febrero pasado, la marca de indumentaria deportiva estadounidense dejó su operación local en manos de uno de sus distribuidores, el grupo mexicano Axo. “Fue la operación más intensa y todo pasó antes de la pandemia. Eso no fue culpa de las PASO, la decisión la habían tomado un año antes”, esbozan.

El grueso, indican, no busca abandonar completamente el mercado, sino que intentan reacomodarse y achicar su exposición. “Lo que tenés que mirar es el achicamiento de paño que están haciendo muchas, por ejemplo, en el sector agroindustrial hay varias empresas que achican y lo están ocupando firmas nacionales”, esboza un asesor. Sin embargo, advierte: “Si eso no lo ocupa lo nacional, hay desabastecimiento”.

“Lo que está pasando es que hay operaciones que aportan muy poco en términos de ingresos y traen demasiados dolores de cabeza”, señala un abogado con conocimiento del mercado. Y concluye: “No es una decisión intempestiva y ahí está el principal problema: que los clientes no ven que el horizonte vaya a cambiar en los próximos años”.

La versión original de esta nota se publicó en el número 322 de Revista Apertura.