El Cronista Comercial

El 'petrolero pulido' que quiere transformar a BP

El irlandés Bernard Looney, de 49 años, busca conciliar una acción más fuerte sobre el cambio climático con ingresos sostenibles de petróleo y gas para el gigante energético británico.

El 'petrolero pulido' que quiere transformar a BP

Bernard Looney, el entrante CEO de BP, pasó los últimos meses dejando que los críticos le digan cuán terrible es su empresa. Preocupado porque su negocio de energía principal se volvió demasiado insular después del desastre de Deepwater Horizon, de 2010, el salvavidas de BP se propuso, deliberadamente, evaluar lo que piensa el mundo exterior.

Sus reuniones con inversores, activistas medioambientales y periodistas antes de comenzar el trabajo este mes se producen en medio de una creciente reacción contra las empresas de energía por la inacción ante el cambio climático. En particular, BP fue blanco de campañas contra su sponsoreo artístico y, también, estuvo bajo el ojo de accionistas que piden mayores precisiones sobre las emisiones de carbono de la empresa.

El directorio de BP cree que la compañía necesita cambiar de marcha y Looney ya tomó un tono diferente. "Sé que mucha gente tiene puntos de vista sobre las empresas de petróleo y gas, y nuestro papel en la transición energética", escribió en una nueva cuenta de Instagram que lo muestra vestido informalmente con jeans azules. "Me gustaría utilizar esta plataforma para hablar abiertamente sobre eso y explicar el papel que puede desempeñar BP, ya que creo que compartimos las mismas preocupaciones y esperanzas".

Quince años más joven que su antecesor, se espera que el irlandés, de 49 años, traiga un estilo de liderazgo más ágil y moderno, en un momento en que el plantel de BP incluye una creciente cohorte de científicos de datos millennials y, también, perforadores de petróleo con casco. Alto y bronceado, tiene un mentor inverso de 20 años y habla sobre la necesidad de desafiar los viejos hábitos para manejar un mejor negocio.

"El problema que tenemos es que las personas estuvieron trabajando de cierta manera y creen que la respuesta que obtuvieron es correcta", dijo, antes de su selección.

Aunque los antecedentes de Looney están en el negocio petrolero tradicional de BP (una imagen gigante de la plataforma Thunder Horse domina su oficina de St James's Square), el consejo considera que sus puntos de vista sobre el futuro sistema energético son "progresistas".

Su selección es una oportunidad para reubicar a la compañía después de una peleada reunión general anual, cuando los accionistas respaldaron abrumadoramente una resolución sobre mejores divulgaciones climáticas. "BP no quiere una repetición de la asamblea general del año pasado, que fue un desastre total: el liderazgo de la compañía miró con desagrado a los inversores principales", afirma una fuente.

Looney dice que quiere ser "ambicioso", al enfrentar un cambio hacia combustibles más limpios, más allá de las pequeñas e ineficaces apuestas en inversiones bajas en carbono. Pero también quiere inyectar "realismo" en el debate, reconociendo una demanda aún sólida de hidrocarburos en economías de rápido crecimiento.

El nuevo jefe, que buscó el trabajo más importante durante años, habló en privado de la necesidad de conciliar una acción más fuerte sobre el cambio climático con ingresos sostenibles de petróleo y gas, que permitan grandes dividendos. La gran pregunta es si puede convencer a los ambientalistas de que hará un cambio significativo de su negocio.

Interesado en la moda y el diseño, es un petrolero poco usual. Pero, en los papeles, tomó un camino tradicional. Gran observador de tractores, creció en una granja lechera en Kerry y fue el primero de su familia en ir a la universidad. Estudió Ingeniería y se unió a BP en 1991, como ingeniero de perforación. Trabajó en el Reino Unido, Vietnam y los Estados Unidos.

Identificado como "material de liderazgo" desde el principio por el ex CEO de BP, John Browne, se unió a una cohorte de high potentials que fueron denominados "tortugas", por las Tortugas Ninjas, por su predisposición a saltar a la acción.

Cuando explotó la plataforma de perforación Deepwater Horizon, Looney, entonces jefe de las operaciones de BP en el Mar del Norte, fue trasladado en avión para ayudar a detener los millones de barriles de crudo que ingresaban al Golfo de México. El período, dijo, fue el momento más desafiante de su carrera.

Más tarde, estuvo detrás del mayor acuerdo de la empresa en 20 años, cuando adquirió los activos de esquisto bituminoso de BHP en los Estados Unidos: u$s 10.500 millones, en 2018. También, abogó por implementar tecnología en toda la compañía para reducir costos y aumentar la productividad.

Recientemente divorciado y sin hijos, mantiene un itinerario de viaje agresivo. "Esta es una empresa que me dio todo lo que tengo en mi vida", dijo en 2018.

Algunos observadores de la industria señalan el acuerdo de BP de 2019 para vender su negocio de Alaska, que arrojaba emisiones de carbono, como una señal de lo que podría venir. El jefe saliente de BP, Bob Dudley, se había resistido a las llamadas de los inversores para que la empresa se responsabilice de las emisiones de los clientes que queman combustibles de BP. Pero, ahora, se dice que la compañía evalúa diferentes formas de medirlos.

A pesar de ser un experto de tareas difíciles, Looney es conocido por dar crédito a personas en los rangos más bajos. Utiliza la plataforma de redes sociales internas de BP para interactuar con el staff y habla abiertamente sobre problemas de salud mental.

Looney está interesado en que BP, que fue criticada por sus campañas de lobby y publicidad verde, sea visto como honesto bajo su liderazgo, incluso, si a la gente no siempre le gusta lo que tiene que decir. "Quiere decir algo y decirlo en serio", dijo una persona cercana a BP.

Pero el sector del petróleo y el gas sigue desconfiando profundamente. Es probable que el objetivo de Looney de asegurarle a BP un asiento en la mesa de transición verde se encuentre con activistas que quieran cerrar la empresa. Para contrarrestar eso, tendrá que hacer coincidir cualquier promesa con una acción real.

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