El Cronista Comercial

El día después del default: Grimoldi buscará reestructurar deuda por más de $ 80 millones

La fabricante de calzado anunció el martes que no pagará un vencimiento de $ 7,4 millones. Ahora, convocó para el mes próximo a sus acreedores financieros para plantear una "posible reprogramación" de lo que resta de una obligación negociable que emitió por $ 250 millones

El día después del default: Grimoldi buscará reestructurar deuda por más de $ 80 millones

Un día después de que anunciara su default, la fabricante de calzados Grimoldi convocó a sus acreedores para reestructurar el resto de su deuda financiera.

A través de una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el presidente de la empresa, Alberto Grimoldi, estableció el 20 de mayo (miércoles) como fecha para celebrar una asamblea con sus tenedores de obligaciones negociables, a quienes, según el orden del día de la reunión, informará sobre la situación actual de la empresa y pondrá a “consideración” una “posible reprogramación de los términos y condiciones de las obligaciones negociables Serie VIII Clase II”, según se lee en la misiva. A tono con los tiempos, celebrará a través de Zoom o Microsoft Teams, “según será informado oportunamente”.

Los títulos que defaulteó Grimoldi fueron emitidos en julio de 2017, a cinco años, por $ 250 millones, con una tasa del 36%. A la empresa, todavía, le resta saldar $ 83,35 millones, poco más de un tercio de la colocación.

Es el 12% de la deuda de la compañía, que totalizaba $ 654 millones al 31 de diciembre último.

Grimoldi entró en default el martes de esta semana, luego de informar al mercado que no pagará un vencimiento de intereses por $ 7,39 millones, programado para este jueves 30.

Atribuyó el incumplimiento al “contexto macroeconómico actual de la Argentina y el impacto producido en la industria del calzado y, en particular, en la sociedad (N.d.R: la empresa), por la cuarentena decretada relacionada con el Covid-19”.

Días atrás, Alberto Grimoldi, vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, integró la comitiva de esa entidad que visitó a Alberto Fernández en Olivos. Recientemente, la cámara difundió una encuesta entre sus asociados, que mostró que el 53% de las empresas locales está sin operaciones y el 36,2% no podrá pagar los sueldos de abril; el 57% cree que sufrirá importantes pérdidas este año y un 13,4% ya se resigna a que deberá bajar sus persianas.

Lo cierto es que, para Grimoldi, el coronavirus agravó patologías preexistentes.

Fundada en 1895, además de su marca propia, la empresa produce y comercializa etiquetas como Timberland, Hush Puppies, Caterpillar, Vans, Olympikus, The North Face y Merrell. Tiene dos fábricas, ubicadas en Arroyo Seco (Santa Fe) y Pilar. Sus productos se venden a través de una red que, a diciembre último, contaba con 124 locales –entre propios y franquiciados– y 500 clientes. Un año antes, eran 140 y 800, respectivamente.

La empresa ya atravesaba una situación complicada. El año pasado, sus ventas netas cayeron a $ 5684,33 millones, desde los $ 8613,5 millones de 2018. En volúmenes, la merma fue de 40%, a 2,2 millones de pares.

Como consecuencia, perdió $ 266,2 millones. Sin embargo, fueron un recorte significativo contra los $ 450 millones que había sumado el rojo del ejercicio anterior. Según la empresa, se debió a las mejoras operativas que consiguió con la “dolorosa” (sic) reestructuración que emprendió el año pasado.

Junto con la menor demanda, la caída de ventas tuvo origen en el ajuste de su capital de trabajo, que acortó plazos de cobranza y tuvo una estrategia “conservadora y de bajo riesgo” en su venta a terceros, según explicó Grimoldi en su memoria anual.

El canal mayorista redujo así un 61% su volumen de venta, en las líneas y marcas que aportan el mayor beneficio para Grimoldi”, indicó. “Algo similar, pero en menor medida, ocurrió con el negocio de franquicias, reduciendo su volumen un 33% en el año”, agregó.

Las ventas minoristas tuvieron una caída del 12%, en volumen, precisó.

A mediados del año pasado, la empresa solicitó la apertura de un proceso preventivo de crisis. Tras el rechazo por parte de la Administración Macri, avanzó con un programa de reducción de su red comercial, no exenta de despidos.

Sus franquicias se achicaron de 72 a 62.  “Algunas fueron tomadas por la compañía y pasaron a formar parte de locales propios; otras se transformaron en negocios de calzado multimarca, a los que se les sigue vendiendo como clientes mayoristas, y unas pocas cerraron sus puertas al público”, reseñó.

También hubo un vuelco en su estrategia del canal outlet. A lo largo de 2019, cayó 9% en ventas. “En el primer semestre, el canal vendió un 26% más en volumen que en igual período del año anterior. Una vez adecuados los inventarios, la empresa buscó maximizar el margen bruto de este canal y la venta. Por lo tanto, en el segundo semestre, fue un 29% menor en volumen al mismo período del año anterior pero con un margen bruto sobre ventas más del 100% superior. Esto también demuestra una mejor performance del negocio de primera que tuvo menor sobrante de producto hacia el canal del outlet”, explicó.

En su balance, Grimoldi apuntó contra los excesos de inventario, que se empezaron a generar a fines de 2016, cuando los niveles de consumo de calzado e indumentaria tuvieron una contracción en ventas, tuvieron su pico en agosto de 2017 y empezaron a normalizarse a mediados de 2018.

Los saltos devaluatorios de ese año generaron un nuevo freno en el consumo y el consiguiente exceso de inventario, que toco su pico en septiembre de 2018. Los niveles de inventario y su rotación terminaron de normalizarse en cada canal a mediados de 2019”, indicó.

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