El Cronista Comercial

Durante la pandemia, se firmaron 220 escrituras de viviendas sociales

Mientras la compra y venta de inmuebles sigue en caída, 220 familias pudieron acceder a sus nuevos hogares en los barrios Carlos Mugica (31), Alvarado (Barracas), y el Playón de Chacarita (Fraga)

Durante la pandemia, se firmaron 220 escrituras de viviendas sociales

El número de escrituras de inmuebles en la ciudad de Buenos Aires no para de caer: se redujo en los últimos 23 meses en forma interanual y se estima que abril, cuyos datos aún no están disponibles, fue el mes de caída más drástica para la compra y venta de propiedades. Sin embargo, durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio fue también cuando se firmó la mayor cantidad de escrituras por viviendas sociales.

El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires informó que, durante esta pandemia, se suscribieron 220 escrituras sociales de compraventa, en el marco de Regularización Dominial de la Ciudad de Buenos Aires, en un trabajo conjunto con el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) y la Secretaría de Integración Social y Urbana (Secysyu), lo que permitió a las familias poder concretar el acceso a nuevas viviendas.

Se trata de 220 escrituras, que permitirán a todas esas familias mudarse a las nuevas viviendas de los barrios: Carlos Mugica (31), Alvarado (Barracas), y el Playón de Chacarita (Fraga). “La escrituración social significa honorarios profesionales muy reducidos en acuerdo con la Secretaría Legal y Técnica, mediante un proceso de adquisición de viviendas en el marco del programa de Regularización Urbana y Dominial sobre barrios y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires”, explicaron desde el Colegio de Escribanos porteño.

 “La actividad esencial de los escribanos reglamentada por el Gobierno nacional se dio únicamente para casos de fuerza mayor y actuaciones vinculadas a otras actividades declaradas necesarias (si bien hoy ya se permite la apertura de las escribanías). Y ante la coyuntura extrema de la pandemia mundial generada por el covid-19, los escribanos no somos ajenos a estas circunstancias. Salir de una condición de hacinamiento y acelerar un proceso de mudanza para generar condiciones de hábitat más saludables, fue una medida acertada”, destacó Virginia Olexyn, consejera del Colegio de Escribanos porteño y coordinadora del plan de escrituraciones de los barrios. 

“Para proceder con la firma de las escrituras que permitieron el acceso a nuevas y mejores condiciones de un techo familiar, se respetó un estricto protocolo de higiene y seguridad que incluyó entre otras medidas, el uso de barbijos, guantes, control de temperatura en el ingreso al lugar, uso personal de lapicera para cada firmante. Este es un gran paso, para promover la reducción de hacinamiento y mayor seguridad para la prevención del contagio. ‘Ésta es una acción que aportó para disminuir ese riesgo”, dijo Olexyn. “La regularización dominial puede cambiar la vida de millones de familias que viven en villas o asentamientos precarios. Esto, acompañado de otras políticas públicas, permite generar una transformación social profunda. La participación de profesionales del derecho es fundamental para ayudar a resolver los complejos problemas legales acumulados a lo largo de los años, en estos asentamientos”, agregó. 

En tanto, el presidente del Colegio de Escribanos porteño, Carlos Allende, destacó el “fortalecimiento de la seguridad familiar que le da una escritura firmada y confeccionada por un escribano”. 

A diferencia de otros países de la región en donde se caracteriza un proceso de titulación masiva con menos calidad de esos títulos de propiedad, en la Argentina se optó por “la figura del escribano para dar una mejor calidad de ese título de propiedad, que sólo lo confiere una escritura. Estamos orgullosos de este trabajo en conjunto y convencidos de la dimensión social de este proceso”, agregó Allende.

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