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De qué manera diseñar su propio liderazgo

Hay personas que tienen características innatas, por lo que solo hay que potenciarlas, y otras que se pueden desarrollar. La clave está en que cada uno pueda descubrir su estilo de liderazgo.

por  LORENA MARINO

Fundadora de  Crearvalorjuntos.com.ar

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De qué manera diseñar su propio liderazgo

El liderazgo es la capacidad de influir sobre los demás en pos de un objetivo común. Y la voz cantante la lleva el líder, alguien con capacidad de decisión que busca consensos. Es un agente de cambio y transformación. Sus valores, la ética y la transparencia están presentes en cada una de sus decisiones.

Hay personas que tienen esas características innatas, por lo que solo hay que potenciarlas, y otras las pueden desarrollar. Uno puede ayudar para que esa persona saque su mejor versión.

La clave está en que cada uno pueda descubrir su estilo de liderazgo, porque cada uno es líder de su propia vida.

Al momento de decir nuestro estilo, hay cuatro aspectos que debemos tener en cuenta:

1. Ser conscientes de que somos nuestros propios líderes:

Es la capacidad de tomar las riendas de nuestra vida. Son claves las experiencias que vamos asumiendo, que nos permiten alcanzar el objetivo deseado. Somos los responsables de las decisiones que tomamos.

2. Tener autoconocimiento:

Imposible liderar a otros si uno primero no se conoce. Saber cuáles son mis fortalezas, aciertos, limitaciones y puntos de mejora. Y eso implica tener autoconciencia emocional, autovaloración y autoconfianza en nosotros mismos.

3. Identificar las características que nos hacen únicos:

Ese ADN nos identifica. Tener un estilo definido ayuda alcanzar el objetivo y la meta. Como por ejemplo alegría, pasión o motivación.

4. Gestionar bien nuestars emociones:

Habla de la inteligencia emocional. Dentro de ella tenemos competencias personales y competencias sociales. Según Daniel Goleman es la capacidad para reconocer nuestros sentimientos y los de los demás, así como también el conocimiento para administrarlos. Reconocer qué emoción me atraviesa, ponerla en palabras y luego gestionarla desde ahí.

No existe un estilo único, muchas veces se pueden utilizar más de uno en función de las situaciones que se van presentando. Lo importante es que cada uno encuentre el propio.

Hay que aprender y reaprender varias veces porque lleva tiempo. Hay que enfrentar y atravesar miedos, inseguridades, angustias y desarrollar más la cercanía, la empatía, la escucha activa, la compasión.

La clave es trabajar mucho el autoconocimiento. Siempre hay un gap o brecha entre la forma en que creemos que nos presentamos ante el resto y cómo nos ven o escuchan. Por eso necesitamos de los otros para ayudarnos a conocer nuestro impacto en ellos.

Liderar implica esfuerzo y dedicación, no es una tarea fácil pero vale la pena. El liderazgo da un sentido a la vida y crea un propósito, el "para qué" y "por qué" hacemos lo que hacemos. Es tener una razón para vivir. Y esto lo logramos con introspección.

Todos tenemos un talento para ofrecer. Eso que te sale naturalmente y no le das importancia, pero los otros sí lo ven. Cuando encontramos lo que disfrutamos hacer, el tiempo pasa volando porque aparece nuestra pasión.

Hoy el mundo requiere personas comprometidas, que acepten desafíos, no hay que esperar a tener una posición de jerarquía para mostrar tu forma de liderar. Esta debe aparecer en todos los ámbitos de incidencia porque esa es la huella, el fuego sagrado, lo que hace a cada uno único e irrepetible. Y fundamentalmente, lo que permite brillar.

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