El Cronista Comercial

Cuánto cuesta montar un gimnasio casero para usar en cuarentena

La venta de productos para hacer ejercicio en casa se duplicó en las últimas semanas. Valores de los kits básicos hasta habitaciones con aparatos sofisticados

Coronavirus: cuánto cuesta montar un minigimnasio para mantenerse activo en la cuarentena

El entrenamiento mediante plataformas de videochat ya se convirtió en uno de los clásicos de la cuarentena obligatoria para evitar la propagación del coronavirus. La compra online de elementos de fitness y musculación, una categoría que creció un 138% en ventas desde que se inició el aislamiento, según datos de MercadoLibre.

Las clases de entrenamiento funcional vía Zoom se convirtieron en un boom por estos días. Pero llegado el momento, muchos se dieron cuenta de que no contaban con elementos suficientes. Un kit básico para esta actividad que consiste en una colchoneta, una pesa rusa de 5 kg y dos tobilleras de 2 kg se consigue desde $ 2315, por ejemplo.

Los amantes de los fierros y que busquen hacer musculación, en cambio, deberán desembolsar más dinero. Un set de mancuerna con peso ajustable está alrededor de $ 2500 y un juego de barra y discos a partir de $ 4400. Aquí el precio variará en función de cuánto peso se quiera usar. Y una barra para hacer dominadas se puede comprar a partir de $ 2500.

Quienes buscan una actividad aeróbica deberán recurrir a elementos como una bicicleta fija (a partir de $ 10.000) o una cinta de correr (desde $ 20.000). Los precios pueden llegar a $ 60.000 en el caso de la bici y más de $ 80.000 en una cinta profesional.

En estos días, según indicaron distintas empresas a El Cronista, los productos más vendidos fueron colchonetas, mancuernas, barras, discos y sogas para saltar, con picos de más de 300 despachos por día. Sin embargo, al no haber sido declarados como actividad esencial, las compañías están forzadas a trabajar con el stock que tenían antes del 20 de marzo y ya empiezan a alertar sobre faltantes en algunas mercaderías.

"En realidad, el crecimiento empezó antes de la cuarentena porque había gente que había dejado de ir a los gimnasios por temor a un contagio. Después llegó el cierre de los locales para hacer ejercicio y la prohibición de la actividad física al aire libre y ahí vimos que se disparaban las ventas", detalla Fernando Cosarinsky, gerente general de Argentrade, empresa que tiene la marca Raders y representa a otras como Adidas Fitness, Athletic y Reebok Fitness.

Lo que más vendió Argentrade en estos días fueron accesorios como colchonetas y mancuernas y bicicletas fijas. Aunque el producto estrella fue la soga para saltar, porque cumple con muchos requisitos: es económica, ocupa poco espacio y se usa en en entrenamiento de boxeo, una actividad que venía en alza en los gimnasios desde hace ya varios años.

"También vendimos muchas cintas para correr. Todo depende del presupuesto y del espacio disponible. Se puede gastar desde $1000 a $80.000, pero el ticket típico está entre $3000 y $6000", dice Cosarinsky.

Charly Chagas es profesor de educación física y desde hace 20 años dueño de la empresa Fitness Emporium, proveedora de equipos para gimnasios y el crecimiento de la venta destinada al hogar lo tomó por sorpresa. De hecho, en los últimos días, vio la necesidad de abrir una nueva unidad de negocios que se ocupe específicamente de ese público.

Muchos de los que iban regularmente a hacer actividad física, dice, empezaron a querer montar una mínima estructura que les permitiera seguir entrenándose mientras dure el encierro. Incluso hubo quienes preguntaron en su gimnasio dónde comprar elementos y así fue como llegaron algunos de estos nuevos compradores.

"De 10 o 12 consultas diarias de dueños de gimnasios que teníamos antes de la cuarentena, pasamos a 50 o 60  de gente que quiere equipos para el hogar, con una tasa de conversión del 5%", señala Chagas y agrega que el desafío que tiene hoy es poder gestionar 20 ventas de una cinta para correr cada una en lugar de una única transación de 20 equipos.

Su empresa importa la máquina de remo que popularizó en 2013 la serie House of Cards. En ese momento tuvo un pico de ventas para usuarios hogareños: "Hoy no volvimos al número que vendíamos en ese momento, pero es un aparato que volvió a 'estar de moda'".

La máquina de remo popularizada por la serie House of Cards empezó a venderse nuevamente

En Ramos Mejía se encuentra la fábrica de Sonnos, que produce equipamiento y accesorios de fitness y boxeo. La empresa cuenta con dos locales, uno está al lado de la planta y el otro en la avenida Corrientes a tres cuadras del Abasto.

"Unas semanas antes de la cuarentena tuvimos mucho movimiento en los locales. Incluso hubo quienes gartaron más $ 100.000 en equipamiento para montar su propio gimnasio en la casa", cuenta Ariel Osso, representante legal de la marca, que agrega que la mayoría de las compras se hizo con tarjeta de crédito en 12 cuotas.

El 20 de marzo, en medio de la confusión inicial de qué actividades se podían realizar y cuáles no, cerraron la fábrica y dejaron de atender pedidos por teléfono o por MercadoLibre. Cinco días después, se encontraron con cientos de mensajes de potenciales compradores, así que retomaron las ventas con el material que tenían en stock.

Armaron 300 kits de colchonetas y mancuernas, y de discos y barras, y los publicaron en MercadoLibre. El resultado fue elocuente: todo lo que subían a la plataforma se agotaba en el día.

"He llegado a hacer hasta 340 despachos en un día", explica Osso y agrega que hay algunos elementos que ya no tienen y no pueden reponer porque no pueden abrir la fábrica.

No es el único con problemas de abastecimiento. Otros proveedores ya empezaron a notar faltantes y estiman que en todo el sector hay stock para unos 30 días si la demanda sigue en este ritmo. Ahora quieren ver si a través de MercadoLibre pueden hacer fuerza para que se permita el ingreso de material que está retenido en la Aduana y que se puedan reabrir las fábricas.

"Escuchamos al presidente Alberto Fernández decir que hay que hacer ejercicio. Lo recomiendan en la tele porque ayuda a bajar la ansiedad y mejorar el estado general de salud. Pero resulta que no somos esenciales. Creo que eso debería cambiar", concluye Osso.

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