El Cronista Comercial

Coronavirus: comercios de la calle Corrientes piden el take away para sobrevivir a la cuarentena

La cuarentena obligatoria derrumbó la actividad 95% en los comercios minoristas, que buscan nuevos modelos de negocio para afrontar una "crisis terminal". Dependiente del empleo en la zona, los teatros y el turismo, el sector quedó en jaque

Coronavirus: comercios de la calle Corrientes piden el take away para sobrevivir a la cuarentena

La emergencia sanitaria y el aislamiento social obligatorio por el Covid-19 está teniendo efectos terminales en el comercio minorista. 

"Tenemos que llegar con las empresas vivas para el final de la cuarentena", pide Gustavo Luraschi, presidente de la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes, una entidad gremial empresaria que nuclea a los principales comercios del microcentro porteño como las históricas pizzerías Guerrín, Los Inmortales y Las Cuartetas, la heladería Cadore, las librerías Edipo y Losada e inclusive el Hotel Panamericano, entre otros.

Para hacer frente a "una de sus peores crisis económicas"los tradicionales negocios de la avenida Corrientes están intentando implementar la opción de venta take away en sus negocios -algo que evalúa el Gobierno porteño- y así hacer frente al derrumbe de las ventas del sector minorista que, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), fue de 48,7% interanual en marzo.

En diálogo con El Cronista, Luraschi aseguró que la situación "está dificil para todos" los comerciantes de la zona, mientras que no espera una rápida reactivación. "En el microcentro porteño, la coyuntura es distinta al resto de los barrios porque se trata de una combinación muy particular. Nuestra actividad depende de la gente que trabaja en el microcentro, de los teatros y el turismo, tres sectores que tardarán mucho en volver", manifestó el presidente de la entidad, quien afirmó además que la actividad cayó 95% durante la cuarentena.

El titular de la agrupación empresaria aseguró que, pese a la falta de preparación de algunos comercios, están intentando mejorar los números a través del delivery y el take away, es decir, abrir un servicio de comida para llevar. "El delivery podría significar el 10% de la facturación de un local, mientras que el take away podría andar en un porcentaje parecido. Sin embargo, hay poca gente que vive en la zona", detalló Luraschi.

"Por un lado, te doy y, por el otro, te saco" 

El empresario lanzó un pedido de apoyo impositivo al Estado, que ejerce una presión fiscal del 48% sobre los sueldos de los empleados, y una simplificación de los créditos bancarios. "El 15 de abril, el banco me dio el crédito para pagar los sueldos de marzo y, un día después, la AFIP no suspendió los débitos automáticos y me comió el 50% del préstamos", se quejó.

Por último, Luraschi pidió previsibilidad para el sector y aseguró que "no hay ninguna planificación" en materia económica. "Es muy difícil para el comerciante saber hasta dónde apuesta o a qué apuesta. La imprevisión es uno de los problemas más grandes que tenemos, aunque ya estemos acostumbrados", soltó.


 

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