El Cronista Comercial

Gilead, el polémico laboratorio del Tamiflu que ahora busca el remedio contra el Covid-19

La firma estadounidense es dueña del Tamiflu, que jugó un papel importante durante el brote de gripe aviar en Asia en 2005. Nació en 1987, con el desarrollo de remedios para el VIH, y también tiene el tratamiento contra la hepatitis C.  

Coronavirus: Gilead, el polémico laboratorio del Tamiflu que apuesta por un medicamento contra el Covid-19

La farmacéutica estadounidense Gilead Sciences anunció este miércoles que el remdesivir, su tratamiento contra el coronavirus, entregó resultados positivos, ofreciendo de nuevo la esperanza de que podría ser el primer fármaco efectivo contra la enfermedad.

Pero, hace apenas una semana, la firma revelaba de forma accidental que un ensayo en China no había tenido éxito, lanzando en ese momento todas las apuestas por una pronta solución por la borda.

En esta oportunidad, con el remedio desarrollado originalmente para el ébola, la firma no sólo habría logrado que los pacientes se recuperen del virus, sino que además lo harían en menos tiempo. En vez de 10 días de tratamiento, podrían requerir tan sólo cinco días.

Merdad Parsey, director médico de la firma, dijo que el análisis "complementa" el estudio controlado con placebo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU. Además, sostuvo que si los infectados requieren un tratamiento por menos tiempo, "podría expandir significativamente el número de pacientes que podrían ser tratados con nuestro suministro actual de remdesivir", dijo.

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Por JUAN MANUEL COMPTE

El anuncio impulsó las acciones más de un 4% al inicio de la jornada, tras subir 8% en operaciones fuera de rueda.

Un poco de historia

Gilead Sciences fue fundada en 1987, en Foster City (California) por Michael Riordan, un médico que fue a Harvard y que había trabajado para una prominente empresa de capital de riesgo antes de crear el laboratorio.

Sus antecedentes médicos combinados con la experiencia de capital de riesgo lo ayudaron a obtener lo necesario para hacer despegar a la biofarmacéutica que se encargaría, inicialmente, en desarrollar tratamientos para el VIH y el SIDA.

La empresa operó en números rojos durante varios años mientras su investigación en el campo continuaba. Recién en septiembre de 1991, obtuvo u$s 20 millones en financiación de capital privado y empezó a prepararse para su oferta pública inicial (IPO).

Debutó en el mercado Nasdaq a fines de enero de 1992, recaudando US$ 86,25 millones de la venta de alrededor de cinco millones de acciones ordinarias. Sin embargo, pasaron varios años antes de que la compañía finalmente estuviera lista para lanzar su primer producto.

En 1996 puso en el mercado a Vistide, el primer producto exitoso de la compañía. En 2003, la combinación de Vistide, Viread (un medicamento contra el VIH) y Hespera (para la hepatitis B) tuvo ingresos de u$s 645 millones para la compañía.

Luego llegó el Tamiflu, el remedio más conocido de Gilead, que jugó un papel importante durante el brote de gripe aviar en Asia en 2005. En ese momento, el presidente George W. Bush, como parte de un paquete de emergencia más grande, solicitó u$s 1.000 millones para gastar en la compra y almacenamiento de la droga.

Las críticas a Gilead

Más allá de los avances en la materia, más de 145 organizaciones civiles de salud pública han pedido a la farmacéutica no reclamar la patente del antiviral, porque podría dar pie a que se cree un monopolio que dificulte el acceso a futuras terapias. Lo ideal sería, aseguraron en una carta, que los gobiernos levanten las patentes de medicamentos para producirlos de manera masiva.

Todo esto se produce porque Gilead Sciences, dedicada a la producción de antirretrovirales y medicinas contra la hepatitis C, tiene un cuestionable historial de prácticas corporativas. 

En 2019, Médicos Sin Fronteras denunció que incumplió con reducir el precio de su medicamento anfotericina B liposomal, usado por personas que padecen meningitis criptocócica; una infección mortal relacionada con el VIH. "Las acciones recientes de la compañía brindan poca garantía de que actuará en favor del interés público", indicaron las organizaciones en la carta petitoria. 

Las firmantes señalaron que "es inaceptable que el fármaco remdesivir esté bajo el control exclusivo de Gilead si se tiene en cuenta que el medicamento se desarrolló con una considerable financiación pública tanto para la investigación temprana como para los ensayos clínicos".

Además, la empresa ha estado involucrada en escándalos por precios del tratamiento contra la hepatitis. En 2014, el remedio costaba alrededor de u$s 84 mil. Dos años después, se redujo a u$s 10 mil por paciente. El laboratorio era el titular de las patentes de sofosbuvir, pero no inventó este medicamento. Lo compró al adquirir la compañía que lo había creado: Pharmasset, una pequeña firma biotecnológica con base en New Jersey.

Ahora se sabe que el precio de venta de sofosbuvir superó, en promedio, más de 800 veces el costo de su producción. Un estudio de la Universidad de Liverpool concluyó que el tratamiento de 12 semanas con esta pastilla puede fabricarse a un costo que oscila entre u$s 68 y u$s 136.

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