El Cronista Comercial

Seamos Uno lanza campaña masiva para conseguir los últimos $ 200 M de los $ 1000 M que necesita

La iniciativa nació para atender a las zonas más vulnerables de Capital y el GBA durante la cuarentena. Hasta ahora, el proyecto, que reparte alimentos y productos de limpieza, se financió en un 90% por aportes corporativos, de más de 150 empresas. Ya entregó 800.000 cajas, equivalentes a 28 millones de raciones de comida. Su objetivo es llegar a 1 millón y sumó la participación de celebridades, como Manu Ginóbili, Gabriela Sabatini y Ricardo Darín

Con Crowdfunding, Ginobili, Sabatini y Darín, Seamos Uno sale a buscar donaciones para los últimos $ 200 M de los $ 1000 M de su campaña

El CEO, preocupado, agarró el celular. Abrió WhatsApp y escribió: “Algo tenemos que hacer”.

Enseguida sonó la notificación.

El cura, filoso, contestó: “Morfi y logística. La otra opción es sentarse y esperar los saqueos”.

El jesuita Rodrigo Zaragaza replicó con la misma crudeza de la que hizo gala hace algunos años, cuando espabiló a muchos empresarios con su participación en el Coloquio de IDEA. “No les hablo con el corazón, sino con la billetera. Podemos seguir viviendo en countries y pagando seguridad. Pero eso no está funcionando”, disparó el sacerdote y politólogo en ese cónclave marplatense, en el que les hizo ver a cuántos planes sociales equivalen las carteras Louis Vitton o las corbatas Hermes, productos de consumo frecuente para muchos de los presentes.

“No los llamo a la solidaridad, sino a la racionalidad: un país que tiene una mitad pobre tiene un futuro atroz”, los alertó.

Hubo CEOs que, después de ese cachetazo, pusieron la otra mejilla. Y, desde entonces (octubre de 2016), tienen chat abierto con Zarazaga, quien dirige el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) de su influyente congregación. En particular, uno de esos ejecutivos. Por eso, no dudó en escribirle ni bien Alberto Fernández decretó la cuarentena. Los que saben de negocios entendieron, enseguida, cuán grave sería el contagio de coronavirus para la economía. Tenían la gran oportunidad de llevar de las palabras a la acción una arenga que el cura les había hecho en aquella shockeante intervención: “Nosotros, el tercio que está arriba, nos tenemos que hacer cargo del tercio que está abajo”.

Fue la génesis de Seamos Uno, iniciativa solidaria que quiere entregar 1 millón de cajas de alimentos y productos de higiene y limpieza en las zonas más vulnerables de Capital y el conurbano. Empezó el 25 de marzo y tiene deadline el 31 de agosto. La semana pasada, llegó a las 500.000 cajas repartidas, equivalentes a 30 millones de raciones de comida, entregadas, hogar por hogar, a cerca de 2 millones de personas.

A un costo de $ 1000 cada una –contra un valor promedio de $ 3000 de los mismos artículos en góndola–, Seamos Uno tiene fondos suficientes para 800.000 cajas, que ya están en producción. “Nos falta el último empujón”, cuentan. Buscan recaudar los $ 200 millones de los $ 1000 millones necesarios para cumplir el objetivo a través de una campaña de crowdfunding.

La campaña de recaudación es masiva, abierta al público. Hasta ahora, el 90% del financiamiento de Seamos Unos fue aporte corporativo. Más de 150 empresas de primera línea contribuyeron con dinero y recursos para el armado de una caja cada 15 segundos, que se reparten a razón de 12.000 por día. Cada una está compuesta de 15 kilogramos de productos de primeras marcas y cubre 56 raciones de comida. La distribución final, la última milla, es responsabilidad de organizaciones de la sociedad civil. De las 28 millones de raciones entregadas hasta ahora, 13 millones fueron en La Matanza.

El objetivo es llegar a las 56 millones de raciones, que habrán atendido a la necesidad de 4 millones de personas. Para jugar este último tramo del partido, Seamos Uno contó con refuerzos de lujo. Ni bien se lo presentaron, el basquetbolista Emanuel Ginóbili se sumó al proyecto. Manu lo hizo propio. Lidera una célula, a la que internamente se llama “Ginóbili & Friends”. La ex estrella de la NBA reclutó a Gabriela Sabatini, Ricardo Darín, Diego Torres, Javier Mascherano, Diego “Peque” Schwartzman, Adolfo Cambiaso y Laura Catena. Son, ahora, los voceros públicos de la iniciativa y, además, el premio para los donantes, que pueden participar de charlas virtuales con ellos.

Más de 150 empresas pusieron recursos físicos y financieros en la campaña

La virtualidad es una de las características de este start-up solidario. Es una organización líquida, de crecimiento exponencial, y construida sin interacción física, sino a través de líneas de trabajo trazadas por la visión de distintos CEOs. Con uno cumpliendo funciones de coordinador y el padre Zarazaga como gran mentor. Y una estructura de células de trabajo, con un responsable claro. Más de 700 horas de Zoom, en las que participaron unas 450 personas.

Escala, eficiencia, transparencia, gestión y territorialidad, los cimientos fundamentales del proyecto, en el que están comprometidas, además, institucionalmente todas las grandes iglesias del país (católica, judía, islámica y el consejo de pastores evangelistas). Cada caja tiene trazabilidad online, con nombre y apellido identificado del miembro de la organización social que la recibió para su reparto. Las empresas pusieron fondos, mercadería, know-how (logística, sistemas) y recursos técnicos (camiones, centros de almacenamiento, cuentas bancarias, desarrollo de apps, por ejemplo). También, mano de obra. Y, sobre todo, gestión.

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