El Cronista Comercial

Cómo sería la ciudad de 15 minutos pospandemia

La nueva normalidad que llegará una vez que el virus ceda incluyen una visión distinta de la vida urbana

Cómo sería la ciudad de 15 minutos pospandemia

Cuando una plaga arrasó con Milán en la década de 1570, todo tuvo que cambiar. Se cerraron los comercios. Las misas se celebraban al aire libre. Una enorme iglesia, el Lazareto de Milán, se transformó en un hospital. Para 1578 la enfermedad había retrocedido, pero la ciudad tenía problemas financieros y había perdido una quinta parte de su población.

Este año, como consecuencia del coronavirus, el Lazareto es una vez más parte de un ambicioso experimento urbano. Giuseppe Sala, alcalde izquierdista de Milán, anunció en abril que implementaría un plan piloto para "redefinir los ritmos" de la ciudad. El plan es "ofrecer servicios y calidad de vida a 15 minutos a pie desde casa".

La idea se basa en la investigación sobre cómo podría reorganizarse el uso del tiempo para mejorar tanto las condiciones de vida como el medio ambiente. Desarrollado por el profesor Carlos Moreno de La Sorbona en París, el concepto de "la ciudad de un cuarto de hora" plantea que las necesidades urbanas diarias se deben encontrar a 15 minutos a pie o en bicicleta.

"Una de las primeras lecciones que nos ha dajado la pandemia de Covid-19 es que podríamos cambiar radicalmente nuestra filosofía de trabajo", dice. El masivo cambio mundial que significó "trabajar desde casa" nos hace ver que los desplazamientos diarios de varias horas son un desperdicio y la vida en la oficina mirando el reloj, ineficiente. La automotriz francesa PSA aprovechó la oportunidad de pasar su plantilla administrativa a modo remoto permanente.

Moreno inspira la ciudad de 15 minutos en su investigación sobre la "nueva relación entre los ciudadanos y el ritmo de vida en las ciudades". Para lograr un mejor ritmo, dice, necesitamos desarrollar servicios multipropósito: "un edificio, con muchas aplicaciones durante el día. Por ejemplo, podríamos utilizar una escuela para otras actividades durante el fin de semana. También queremos edificios que combinen lugares para vivir y trabajar al mismo tiempo y que reduzcan el tiempo de desplazamiento al trabajo. Sobre todo reducir los viajes innecesarios y la presencia de vehículos en las calles".

La alcaldesa de París Anne Hidalgo ya ha prohibido el tráfico vehicular en partes del Sena y algunos domingos en los Campos Elíseos.

Otras ciudades, como Buenos Aires, introdujeron sistemas gratuitos de alquiler de bicicletas, mientras que Amsterdam, una ciudad vanguardista en este ámbito, tiene un nuevo modelo económico, el Donut, cuyo objetivo es reducir las emisiones y los desechos en un intento por alcanzar la neutralidad de carbono.

Pero, aunque la estructura para un "cuarto de hora" parece conveniente y ecológicamente sólida, implica muchas limitaciones. Los confinamientos pusieron en duda la visión de las ciudades como lugares que brindan encuentros sobre los cuales se construyen carreras profesionales interesantes (y vidas personales).

¿Es realista pensar en este lazo de 15 minutos como una característica permanente y factible? "No queremos obligar a la gente a permanecer en el distrito de los 15 minutos", dice Moreno. "No queremos recrear una aldea. Queremos crear una mejor organización urbana".

Si bien Moreno no prohíbe el movimiento más allá de la marca de los 15 minutos, la aspiración de limitar el trabajo dentro de esa distancia todavía parece potencialmente problemática. No todos se podrán dar el lujo de elegir una casa cercana a su industria preferida, y no todos tendrán una casa que pueda funcionar como una oficina a largo plazo.

Anthony Breach, analista de vivienda y planificación del Centre for Cities, un grupo de expertos del Reino Unido, dice que lo que Hidalgo está haciendo en París es "emocionante", pero cree que el principio de los 15 minutos "iría en contra de lo que conocemos sobre la vida en la ciudad. Los empleados quieren trabajar en lugares donde el valor del terreno sea alto y vivir en lugares donde el valor del terreno sea más barato. Eso debe tenerse en cuenta; los trabajadores intentarán explotar esa diferencia".

Una de las razones por las que Breach cree que Londres es una ciudad cada vez más dominante tiene que ver con el hecho de que sus trabajadores especializados y calificados están geográficamente cerca unos de otros. El trabajo digital desde el hogar tampoco provocará una revolución, dice Breach.

Marshall, un economista del siglo XIX, preguntó por qué las compañías de industrias similares solían agruparse geográficamente. Llegó a la conclusión de que estar cerca de los competidores era un beneficio más que una amenaza porque las conexiones y la información compartida creaban un valioso conjunto de nuevas ideas.

"Históricamente, cada vez que hay progreso tecnológico — con la invención del telégrafo, el teléfono y el Internet — la gente predice que todos podremos trabajar desde el campo. Pero el atractivo de los centros urbanos no hace más que aumentar; la información que sólo puede intercambiarse cara a cara es más valiosa en términos relativos", dice Breach. "Tampoco hay suficientes viviendas en el campo".

En el Milán medieval fue el piadoso arzobispo, Carlos Borromeo, quien guió la ciudad a través de su terrible experiencia con la peste bubónica. Dijo que la recuperación se produjo "no gracias a nuestra prudencia, que fue sorprendida durmiendo", sino porque Dios intervino.

Hay una sensación de que las ciudades, aunque el Covid no las sorprendió del todo dormidas, se están despertando sobrias y en un lugar diferente. Moreno dice que la ciudad de 15 minutos es similar a la antigua idea de una "villa vivante": una ciudad viva en la que la vida tiene dimensiones más humanas. Para que esto funcione, tendríamos que celebrar lo que él llama un "big bang de la proximidad".

Tal vez no se trate exactamente del tipo de proximidad creativa de Alfred Marshall, sino de una cercanía y un localismo con lo que se podrían compensarse otras exploraciones. Todavía es difícil de imaginar, pero como aprendimos con esta pandemia, nunca sabemos lo que nos espera.

Shopping