El Cronista Comercial

Cómo impacta la crisis económica en las buenas prácticas corporativas de empresas argentinas

Un análisis de los directorios de empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires muestra cómo una buena administración empresarial mejora la rentabilidad, el manejo de riesgos y el acceso a mercado. La situación cambia cuando llega una crisis

Cómo impacta la crisis económica en las buenas prácticas corporativas de empresas argentinas

La presión sobre las responsabilidades y buenas prácticas de los directorios empresariales se transformó en un fenómeno global que empezó a tomar impulso en los últimos 20 años tras algunas experiencias como el escándalo de corrupción en la firma Enron y la crisis de hipotecas subprime, donde primó la falta de transparencia e información con los inversores. En la Argentina, afirman que la inestabilidad económico-financiera conlleva a un menor estímulo a adoptar medidas en materia de gobierno corporativo.

Con el foco en examinar la composición de las gerencias de las empresas, Spencer Stuart, consultora que provee servicios de directorio, estrenó el Argentina Board Index, un estudio sobre un total de 337 cargos de los directorios de 37 firmas que cotizan sus acciones en el panel BYMA. "Este primer trabajo es una foto de la situación actual de las compañías, que nos permitirá saber qué ocurre hoy en los gobiernos corporativos y, así, observar tendencias y realizar mejoras", afirmó Pablo Taussig, socio de Spencer Stuart en diálogo con El Cronista.

El índice local está elaborado con sociedades vinculadas a distintos sectores como energía, servicios financieros, industrial, consumo masivo, agroindustria y telecomunicaciones. "El estudio tiene en cuenta la composición del directorio, tamaño, independencia y diversidad (mujeres, extranjeros), edad promedio y formación académica. En Estados Unidos, por ejemplo, se agrega cómo se paga a los directorios, algo que acá no se puede hacer porque la información no es pública", agregó Taussig.

En la Argentina, sólo el 41% de las entidades bajo régimen de oferta pública (OPA) cotizan sus acciones, mientras que el resto hacen ofertas a través de títulos de deuda como Obligaciones Negociables (ON) u otros instrumentos valores. A la hora de realizar una OPA, una empresa debe someterse a una serie de regulaciones de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que protegen al inversor minorista, algo que incluye controles o normativas y que, normalmente, no convence del todo a los empresarios.

Muchas veces pesa la tradición o costumbre de una empresa familiar, donde el individuo no está preparado para el costo beneficio de realizar una oferta pública o nombrar un equipo de mangagment que tome las decisiones por una sensación de "despojo". "Es importante que las compañías se den cuenta de que una buena administración mejora la performance la compañía. La experiencia indica que buenos directorios y mejores prácticas traen buenos resultados no solo en rentabilidad, sino también en manejo de riesgos o acceso a los mercados", destacó Taussig.

Además, el ejecutivo aseguró que los altos niveles de volatilidad en la economía impactan en la cantidad de empresas que profesionalizan sus directorios e, inclusive, ofrecen públicamente sus acciones. "A veces, lo urgente pasa a ser más relevante que lo importante. Las buenas prácticas o el financiamiento en el mercado, que en otros países son punto número uno de la agenda, se corren porque hay que estar al tanto de temas mucho más urgentes como, por ejemplo, devaluaciones o inestabilidades que te pueden llevar a la quiebra o la cesación de pagos. Hay casos de sobra hoy".

En esa línea, el representante de Spencer Stuart en el país pidió profundizar las mejoras corporativas y pidió consistencia macroeconómica para el desarrollo empresarial. "Es fundamental la estabilidad. El financiamiento del Estado expulsa al sector privado. Creo que un elemento esencial es la eliminación del déficit fiscal y que el Estado deje de ser el principal tomador de deuda. Es cuestión de que en algún momento la economía se estabilice y el mercado madure", sumó Taussig.

Por último, la diversidad de género es otro punto con peso a la hora de analizar la composición de las administraciones societarias. En la Argentina, el promedio de mujeres en las empresas relevadas es del 8%, en sintonía con el promedio regional que varía entre el 6,8% y 9,4%. Sin embargo, en la comparación mundial, el resultado es muy pobre: el promedio global se ubica en el 24% con picos del 40% en Francia.

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