El Cronista Comercial

CEO de Scania: "La ruptura en la cadena de pagos hizo que tengamos que salir a tomar préstamos"

Es la primera automotriz en retomar producción, sin suspensiones y pagando 100% de salarios aunque las cuentas están "bajo el agua"

CEO de Scania:

Scania fue la primera automotriz que volvió a producir en el país luego del cierre general por la pandemia del coronavirus. La semana pasada, la planta de Tucumán (una de las nueve que la firma sueca tiene en el mundo) retomó las operaciones bajo estrictos protocolos de seguridad e higiene.

El CEO de Scania Argentina, Andrés Leonard, confía en retomar la producción normal paulatinamente aunque el golpe de la cuarentena haya sido fuerte. El freno a las exportaciones -todo lo que se produce en Tucumán- significó que se deje de facturar cerca de u$s 15 millones mensuales y la morosidad en el segmento comercial y de servicios saltó de 1,5% a 6 por ciento.

-¿Cómo está transitando Scania esta pandemia?

-Como todas las fábricas en la Argentina, tuvimos que parar cuando se dictó esta cuarentena. Pero no paramos la actividad comercial y de servicios, la red de concesionarios y talleres. Sucede que somos un servicio crítico, como los médicos de los vehículos, porque nuestros camiones siguen trasladando alimentos, medicamentos, y artículos esenciales.

-¿La fábrica ya venía con problemas como otras terminales?

-No realmente. Los ajustes que hace la planta de Tucumán no obedecen a la economía argentina. Como exportamos 100% (80% a Brasil y 20% a Europa), no dependemos ahí del mercado interno sino del mundo. El año pasado, el mercado de Scania global fue récord histórico en volúmenes. Así que, cuando acá la industria automotriz pasaba momentos difíciles, nosotros trabajábamos a full. Tenemos unos 500 empleados directos y, en la red comercial, casi 550 personas. Desde el primer día, queríamos volver a abrir y aprovechamos las tres semanas de parada para hacer algunos ajustes en los protocolos de higiene y seguridad. Tenemos medición de temperatura de los empleados a la entrada, arco que trabaja con amonio cuaternario, distancias en los puestos de trabajo para respetar 1,5 metro entre personas. El horario de comida se duplicó y se sientan dos personas en mesas que eran de a cuatro, entre otros cambios. A muchos de los protocolos de la planta, los copiamos en la red de concesionarios. Abrimos con una dotación reducida, con protocolos obsesivos de seguridad.

-¿Cuál es el daño efectivo de la caja por la cuarentena?

-Desde el punto de vista industrial, tuvimos un mes sin exportaciones (o sea del 100% de lo que producimos en Tucumán). Esto afectó la caja, entre u$s 12 millones y u$s 15 millones, que es lo que exportamos por mes y no tenemos. Afectó algo de marzo y bastante de abril. En el segmento comercial, el volumen de negocios cayó un 25% en facturación en marzo y en abril un 50% en relación a un mes normal. En abril y mayo, es probable que estemos abajo del agua pero afortunadamente tomamos buenas decisiones. No hicimos suspensiones y todos los empleados recibieron el 100% de los salarios. Eso sí, tuvimos que salir a pedir préstamos por esos baches de caja.

-¿Apelaron a los bancos por la falta de ingresos?

-Si. Toda la cadena de pagos empezó a crujir tempranamente, especialmente, para clientes nuestros de transporte de personal y empresas grandes de buses, cuya actividad bajó a cero. El negocio de esos clientes está muy comprometido. Nuestras cuentas por cobrar tanto de servicios como de financiaciones -a través de nuestra financiera- se han comprometido. Esa ruptura en la cadena de pagos hizo que tengamos que salir a tomar aire en nuestra caja. Nuestra financiera tiene alrededor de u$s 50 millones prestados. Muchos no pudieron pagar sus cuotas de marzo y abril. El riesgo cambiario latente, por supuesto, hace que el que tenga deuda en dólares esté mas preocupado, pero no son todos. Se da incluso el caso de que algunos clientes que tienen deuda en dólares también quieren anticipar la cancelación. Si tienen ahorros en dólares, priorizan quitarse la deuda en dólares.

-¿Ya observan un salto en la morosidad?

-Sí. Estábamos con 1,3% (en deuda de clientes tanto en la financiera como comercial de servicios) y nos vamos a ir al 6%, un salto grande que lógicamente tiene un rebote directo en la caja. Si sumamos el efecto morosidad con cese de exportaciones la caja se golpeó, especialmente en abril.

-¿Está confiado en la continuidad de la producción?

-Si. La solidez que tiene esta empresa es grande y me da tranquilidad para sostener puestos de trabajo. Nuestra casa matriz además nos respalda. La Argentina es un mercado para Scania muy tradicional e importante y el hecho de tener fabrica lo hace mas importante.

-¿Cómo cerrará este año?

-En América latina, el volumen de negocios va a caer 20% de lo que estaba proyectado. En la Argentina, proyectamos 20% o 25% de caída en camiones y 30% en buses. Por suerte, nos agarra esta crisis con tres meses que arrancamos bien este año. Ya estamos en un 70% de lo que proyectamos para el año. Proyectamos que el año cierre en ese número, un 60 o 70% de lo planeado inicialmente. También hicimos una reducción importante de los gastos proyectados.

-¿De qué gasto se recortó?

-De todos lados. Presupuesto de viajes, de marketing, renegociando alquileres, servicios de terceros. Tratamos de que lo último que tengamos que recortar sea personal pero en el resto de los ámbitos hacemos todos ajustes, dela estructura comercial e industrial.

-¿Con respecto al año pasado como será 2020?

-El negocio se ubicará exactamente en la mitad del año pasado. Dentro de todo y considerando un año tan desafiante como este estaría muy bien ese resultado.