El Cronista Comercial

Buenas prácticas para lograr potenciar el desarrollo local

Reconocer las necesidades de las comunidades e involucrarlas en las soluciones es el primer paso para que la unión entre la sociedad civil y las empresas sea realmente beneficiosa para todos. 

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En los últimos años las empresas han ido profundizando sus vínculos con las comunidades en las que están insertas. Lejos de una postura de dádivas, hoy las compañías entablan contactos de ida y vuelta con ONG, gobiernos locales y representantes de los barrios para fomentar entre todos los actores un desarrollo de las distintas localidades. Para llegar a resultados sostenibles y exitosos es imprescindible tener en claro los sí y los no a la hora de encarar estas relaciones.

"El primer punto es generar confianza con los actores locales, y para esto es necesario el diálogo con ellos. Poder crear este lazo también depende del grado de impacto ambiental que la compañía tiene o se percibe que tiene; esta es una preocupación real en las poblaciones. Es fundamental tener políticas de puertas abiertas para que, quien lo desee, conozca la planta de operaciones y se eliminen los fantasmas", aconseja Gabriel Berger, director del Centro de Innovación Social de la UdeSA.

Para este especialista el segundo aspecto a tener en cuenta es cómo se genera el vínculo con la comunidad, pues caer en paternalismos no es positivo. "Para que exista un desarrollo hay que organizar a la población para que puedan funcionar mejor y generar sus propios recursos. El siguiente paso es construir un lazo con las autoridades locales, que la empresa no sea vista como una competencia con una agenda paralela", completa Berger.

Francisco Murray, director ejecutivo de Sistema B, pone el foco en el triple impacto como promotor de las mejoras de las comunidades. "Las compañías deben integrar su propósito al negocio. También saber que esto no es altruismo, es innovación: quienes no dejen una huella positiva en la sociedad no van a tener futuro. Una empresa de triple impacto no piensa en sus accionistas, sino en los múltiples actores", asegura.

En este sentido, desde Sistema B señalan que un error común es no tener la suficiente consciencia de qué consecuencias tiene cada pequeña decisión o subestimar a los interlocutores. "Las firmas deben hacerse preguntas difíciles: qué están dispuestas a ceder en función de mejorar la calidad de vida de todos", agrega Murray.

"Lo ideal es que haya un doble análisis. Primero, mirar hacia adentro de la compañía, sus procesos y áreas para relevar desde dónde se pueden generar impactos económicos, sociales o ambientales positivos. Segundo, analizar el contexto en donde se opera para identificar necesidades, oportunidades y expectativas del entorno. Es notable, porque las empresas, en un modelo tradicional evaluaban su hacer cotidiano solo con criterios económicos. En este doble análisis, es donde surgen las mejores oportunidades de trabajar en la creación de valor compartido", describe María Rigou, profesora del MBA de UADE Business School.

Del dicho al hecho

Una de las firmas que desarrolló un proyecto integrado, con aspectos sociales y comerciales, es Arcor, que creó su programa de Compras Inclusivas Responsables, mediante el cual buscan darles mejores condiciones a proveedores que cuentan con menores oportunidades de acceder al mercado. Así, por ejemplo, desde 2007 vienen trabajando con la asociación civil El Arca, a la que le han comprado ropa de trabajo. Además, durante 2018 la iniciativa se consolidó en las bases industriales del grupo y se amplió a las plantas de fabricación de papel y de cartón corrugado ubicadas en Ranelagh y Quilmes, así como en Brasil, Chile y México, pues se trata de un modelo replicable.

"Desde hace varios años somos padrinos del boulevard que está justo frente a la planta de barrio de Pompeya. Nos ocupamos de su mantenimiento para que los vecinos cuenten con un área verde bien acondicionada. También llevamos a cabo un programa de visitas a nuestros centros de trabajo para instituciones educativas, escuelas especiales y vecinos. En los últimos seis años, más de 60 mil personas se vieron beneficiadas de una y otra manera", cuenta Germán Pennimpede, director de Legales y Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA Argentina.

Otra herramienta muy funcional son las alianzas, las que permiten contar con actores que interceden entre la empresa y la comunidad. Así, BASF se unió a tres organizaciones de la comunidad de Tortuguitas, donde está una de sus plantas. Se trata de Plantarse, Fundación PROEM y Libertate, que fomentan la protección de recursos, la educación ambiental y la empleabilidad. "A través de Conectar para Transformar nos acercarnos aún más a los habitantes de nuestro entorno para atender a los proyectos que están encarando, impulsando un impacto positivo en toda la sociedad con enfoque en los ODS", cuenta Celeste Rodulfo, coordinadora de comunicación Corporativa de la firma.

L'Oréal también encontró en la unión la fortaleza. Así estableció un acuerdo con la Fundación Pescar Argentina y juntos desarrollaron el programa Belleza por un Futuro. "El objetivo es enseñar de forma gratuita las profesiones de peluquería y maquillaje a personas en situación de vulnerabilidad social para mejorar su calidad de vida y contribuir a su inserción laboral. Una vez finalizada la instrucción los graduados cuentan con un seguimiento por dos años. Ya hay 600 egresados, de los cuales el 78% ya pudo acceder a un empleo", explica Mariana Petrina, gerenta de Comunicación Corporativa y Sustentabilidad de la marca. Además, para este año piensan duplicar la cantidad de graduados, y por eso ya inauguraron ocho centros nuevos y ampliamos las zonas de impacto a todo el país.

Salir con lo propio

Más allá del negocio que cada firma desarrolla, por su tarea específica, cada entidad tiene un conocimiento propio. Desde allí es muy posibilitador ir al encuentro de la sociedad, pues se va con un saber altamente explorado. Así, por ejemplo, en el caso de los bancos, su experiencia financiera los destaca para brindar capacitaciones en este tema. Uno de los que ha aprovechado esto es el Galicia, que capacitó a 331 alumnos en colaboración con el Banco Central de la República Argentina (BCRA), a 104 adultos mayores junto con la ANSES y dictó ocho talleres en escuelas secundarias en cuatro provincias. A su vez, el Banco Nación se unió al Instituto Nacional de Juventud y ONGs para generar el programa Tu compromiso transforma, mediante el cual mentorean a jóvenes de entre 15 y 25 años que viven en condiciones vulnerables. La idea final es lograr su inclusión social. En la edición 2018 la iniciativa se desarrolló en cuatro localidades del conurbano bonaerense: Tigre, Pilar, 3 de Febrero y Lanús, y 11 jóvenes lograron sumarse al staff del banco.

La posibilidad del primer empleo es uno de los temas que más abordan las compañías, y en este punto contar con el aporte de las autoridades estatales es un gran punto a favor. Así lo atestigua María Belén Baundy, del departamento de RR.HH.de Peabody. La firma participa del programa de Inserción Laboral de la Municipalidad de Hurlingham, en el que "chicos entre 18 y 24 años, que no tienen trabajo pero son beneficiarios de planes sociales, son contratados por seis meses con posibilidades de quedar permanentes, cobrando un sueldo que es absorbido en conjunto con la entidad local".

Desde Tetra Pak han puesto el foco en fomentar la economía circular a través de su iniciativa Educlar, que promueve la educación ambiental a través del reciclaje y que, además, potencia la sinergia entre diversos actores de la sociedad, como talleres protegidos que reciben capacitación para dar nueva vida a los materiales. "Equipamos escuelas y comedores sociales con mobiliario producido a partir de envases reciclados post consumo: sillas, pupitres y pizarrones. Demostrando que un envase puede seguir siendo útil aún al terminar su misión primaria. A través de este programa, también pueden sumarse otras empresas mediante la donación de sus materiales de descarte", dice Estela Reale, directora de Comunicaciones de Tetra Pak.

Otra firma que utiliza su saber para brindar fortaleza a la sociedad es Bosch, que patrocina al Centro de Capacitación de Caacupé, que depende de la iglesia que lleva el nombre de la Virgen. "En 2017, apoyamos a la institución mediante el programa de incentivos impositivos Mecenazgo, destinado para la compra de un nuevo edificio donde se desarrollan las actividades de la fundación. Además, desde el área de Power Tools se entregaron herramientas para ser utilizadas en cursos de carpintería y mármol. Continuando con esta cooperación, construimos e instalamos un taller mecánico equipado, que cuenta con la colaboración de nuestros empleados de la división de Automotive Aftermarket que capacitan a los estudiantes. Además, los alumnos con buen desempeño reciben becas en cursos en nuestro Centro de Capacitación y facilitamos su inserción laboral en nuestra red de Bosch Car Service", señala Marion Lechner, jefe de Comunicación Corporativa, Brand Management y Sustentabilidad de la firma.

Por último, una parte importante del accionar de las empresas es poder medir los resultados y, a su vez, esto permite acceder a certificaciones. Así lo hizo Stay True Organic, empresa B desde 2015. Esta organización produce remeras de algodón orgánico, que es cosechado por la comunidad qom de Campo Medina, en Pampa del Indio, en Chaco. "Trabajamos con ellos desde 2014. Cada decisión se toma en conjunto, siempre es analizada por el consejo decisor. Como también tenemos el sello de comercio justo, además de la plusvalía que reciben los qom, reciben se destinan fondos para diferentes proyectos, como la generación de una sala de primeros auxilios; pero es la misma sociedad la que determina en qué se invertirá el dinero", describe Martín Alonso, gerente espiritual de la firma.

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