El Cronista Comercial

Fabrican productos de limpieza, los venden en botellas reutilizables y van a facturar $ 5 millones

Tres amigas desarrollaron una estación de recarga de productos de limpieza para reducir el consumo de plásticos. Con un local, prevén facturar $ 5 millones

Fabrican productos de limpieza, los venden en botellas reutilizables y van a facturar $ 5 millones

“Somos tres amigas de toda la vida”, se definen Inés Abbiati, Daniela Nobili y Graciela Oblitas, creadoras de La Quemisterie, un emprendimiento que está revolucionando la forma de relacionarse con los artículos de limpieza del hogar.

Una editora (Nobili), otra profesora de tecnología en colegios (Abbiati) y otra licenciada en química con pasado en multinacionales como Colgate y Clorox (Oblitas), siempre se interesaron por el cuidado del medio ambiente y decidieron hacer algo en conjunto que ayudara a la causa.

Las primeras conversaciones surgieron en 2014, pero la apertura al público oficial se dio en 2016. En el medio de esos dos años hubo mucha investigación para dar con la propuesta adecuada. “El objetivo era salvar al mundo del plástico. Después lo fuimos mejorando dentro de nuestra realidad. Nos planteamos cómo ayudar a disminuir la cantidad de residuos que consumimos”, dice Nobili. Con eso en mente decidieron apuntar a los plásticos de la industria del consumo masivo, específicamente de los productos de limpieza.

Para eso, decidieron crear una tienda donde los consumidores pudieran encontrar los mismos artículos que en el supermercado, pero en vez de adquirir un envase nuevo pudieran llevar su botella reutilizable. Lo primero que hicieron fue desarrollar Le Vrac, como bautizaron a sus estaciones de recarga, un sistema de dispensadoras automáticas en serie que facilita el autoservicio: el consumidor toma un envase reciclable y con solo apretar una tecla lo llena en unos pocos segundos con el producto elegido. Los envases son recargables cuantas veces se quiera: “Con solo una recarga se genera un 50 por ciento menos de residuos potencialmente reciclables”, describen.

Registraron las máquinas, patentaron las marcas y los productos. Y en el camino también se encargaron de generar las fórmulas propias, un desarrollo de 360 grados que se completó cuando abrieron su primera tienda al público en Las Cañitas. “Para los productos priorizamos la calidad y que pudieran competir con primeras marcas de multinacionales, siempre pensando que fueran para consumo masivo, porque es ahí donde movés la aguja de consumo de plástico. Buscamos que fueran competitivos no solo en performance sino en precio también”, explica Oblitas.

Y sobre las fórmulas aclara: “Al principio pensábamos en hacerlas totalmente orgánicas, pero era muy costoso y no íbamos a lograr el impacto que queríamos. Con el tiempo lo fuimos mejorando y reduciendo la cantidad de ingredientes químicos, no tenemos ingredientes de origen animal, no son testeados en animales y a futuro nos iremos moviendo hacia productos más naturales”.

El portafolio es amplio. Con precios que rondan entre los $200 y $300 por litro, las emprendedoras ofrecen variedades de detergente, jabón líquido y suavizante para la ropa, limpiador de pisos, de vidrios, antigrasa, desinfectante, aromatizador de ambientes y jabón de manos. Por ahora, sus productos se venden a través de este único canal, y acaban de inaugurar una segunda estación de recarga Cero Market, en el primer supermercado libre de plásticos del país.

“Tuvimos muchos ofrecimientos, pero no estaban en línea. Hasta ahora nos costó encontrar alguien que cuidara lo que nos costó tanto armar”, detallan. Además de estar trabajando en nuevos desarrollos, en cuarentena implementaron los pedidos online y el retiro de envases vacíos gratis por las casas para que sus clientes puedan seguir eligiéndolas.

En cifras

  • Fundación: 2014.
  • Inversión para la estación: $ 1 millón.
  • Facturación 2019: $ 3 millones
  • Facturación 2020 (proyectada): $ 5 millones

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 319 de Revista Apertura.

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