El Cronista Comercial

Qué es Tarek, el proyecto que VW le presentó a Alberto pero le anunció a Macri

La alemana había confirmado el proyecto de u$s 800 millones a fines de 2017, cuando el dólar estaba a $ 17, el financiamiento era accesible y la Argentina se encaminaba a un comercio desregulado con el resto de América latina

Cuando se sentó al volante de Volkswagen Argentina, a inicios de 2016, Pablo Di Si tuvo uno objetivo: conseguir un nuevo proyecto para la filial, cuya última asignación (Amarok) databa de 2007.

“Tiene que ser un producto global para que sea sustentable”, se obsesionaba, con la misma concentración con la que anulaba centrodelanteros en su pasado como zaguero, en las inferiores de Huracán.

Pasó ese año. Y, también, buena parte del siguiente. Hasta que, en noviembre de 2017, un par de semanas después de haber sido promovido a número uno de la empresa para América del Sur, el ejecutivo argentino se hizo una escapada desde San Pablo para anunciar el que resultó el proyecto más ambicioso en la historia de Volkswagen en la Argentina: u$s 650 millones para la fabricación de un nuevo vehículo en General Pacheco, más u$s 150 millones adicionales para asignar un nuevo modelo de caja de cambios en la ex Transax, la fábrica de transmisiones que el grupo alemán tiene en Córdoba.

Originalmente previsto para estar en la calle en 2020, la volatilidad doméstica hizo que la puesta en marcha de la línea de montaje, recién, se active el año próximo. Sin embargo, durante le corriente, estarán completadas las obras más complejas –y costosas– de la inversión.

Con el proyecto, VW llevará la capacidad actual de su fábrica de Pacheco, de 90.000 unidades anuales, a 120.000, con un nivel de automatización que pasará del 30% al 65%. La inversión en modernización más grande que tuvo la planta en su historia, según fuentes de la empresa.

Esta actualización, además, es acorde al cambio “más profundo” en, dicen, la historia del grupo alemán: la fabricación de productos globales que, si bien tienen génesis de diseño común, se harán en distintas partes del mundo, adaptados a las especificaciones de cada mercado regional. El utilitario deportivo Tarek –Tharu, en otros lugares– es el embajador de esta nueva era: ya se hace en China y se ensamblará en Rusia, México y la Argentina.

Para incorporar Tarek, VW Argentina discontinuó Suran, modelo del que, entre 2006 y 2019, produjo 440.000 unidades. Al principio, la idea era que el nuevo producto conviviera con Amarok. Pero pasaron cosas. VW cerró una alianza global con Ford y, aunque las empresas mantienen hermetismo, trabajan para que su vecina estadounidense se haga cargo de la fabricación de pick-ups, lo que implicaría hacer la de su propia marca (Ranger) y la de su socia alemana.

No es lo único que cambió. Además de la caída doméstica (que llevó a que su producción cayera de 80.000 a 50.000 unidades en dos años), cuando VW definió la inversión, a fines de 2017, el dólar valía $ 17, pocos se animaban a hablar de default de la Argentina y la tasa de interés estaba lejos de ser la actual. El gobierno de Macri había eliminado retenciones, restablecido reintegros al comercio exterior y, en el plano interno, actualizaba con holgura el mínimo no imponible del impuesto automotor. No había cepo y, además, conducía a la industria automotriz a un comercio regional desregulado, con acuerdos de arancel cero con más países –caso, Colombia– y una redefinición del convenio con Brasil, que estableció –originalmente– un horizonte de libre intercambio a partir de julio de este año. Los fundamentals de un proyecto nacido para exportar el 65% de su producción al resto de América latina. El mismo proyecto que, ayer, las autoridades de la automotriz le confirmaron a Alberto Fernández, durante su visita a Alemania.

Shopping