El Cronista Comercial

Recalculando: Nissan pone otros u$s 130 M para readaptar su proyecto en la Argentina

Hace cinco años, cuando invirtió u$s 600 millones, la japonesa apostaba a producir 70.000 unidades pick-ups anuales en Córdoba. Por el cambio de escenario, ese volumen ahora apunta a 40.000. El nuevo desembolso será para el desarrollo de autopartes de la Frontier, se se exporta sólo a Brasil. Buscará venderla en más mercados de la región

Nissan anunció inversiones por u$s 130 millones en la Argentina

Nissan invertirá u$s 130 millones en su planta de Santa Isabel, Córdoba, donde, desde julio de 2018, produce la pick-up Frontier. El desembolso, que se ejecutará a lo largo de los próximos dos años, se concentrará en el desarrollo de proveedores locales y la incorporación de tecnología, con el objetivo de exportar el vehículo –que hoy se despacha sólo a Brasila otros mercados de América latina.

“Esto no es algo que esté ya aprobado. Pero esta inversión nos pone en condiciones para eso”, dijo Guy Rodríguez, chairman de Nissan Latin America, en una rueda de prensa virtual posterior a su encuentro –también, por videoconferencia– con Alberto Fernández , a quien le dio la primicia del desembolso.

En abril de 2015, Nissan anunció la construcción de una fábrica en la Argentina para producir una pick-up, en sociedad con Renault –su aliada, además, a nivel global– y Mercedes-Benz. Ese proyecto, que insumió u$s 600 millones, ambicionaba fabricar 70.000 unidades anuales, capacidad plena del nuevo complejo; más del 70% serían para exportación. El año pasado, la automotriz alemana se bajó de la iniciativa y Renault, que tenía agendado su inicio de producción en 2019, recién puso primera el mes pasado.

Nissan, que había iniciado la producción de la Frontier el 31 de julio de 2018, hizo 18.000 unidades desde entonces, de las cuales 10.000 correspondieron a su último año fiscal, cerrado el 31 de marzo de 2020. Hasta ahora, acumula 13.000 unidades exportadas a Brasil.

“Desde 2015 a agosto de 2018, los escenarios cambiaron. Hubo diferencias en el volumen de la industria y uno de nuestros partners decidió no vender su producto en la Argentina. Eso cambió la proyección original”, reconoció Rodríguez. “Por eso, el volumen de producción fue bien menor a lo anticipado. Por la pandemia, la cantidad de este año es muy difícil de predecir. Pero nuestra visión, ahora, es que podemos tener un negocio sustentable con 40.000 unidades. Es lo que buscamos”, agregó.

Hace un año, en una entrevista con este diario, Rodríguez ya había anticipado su intención de conseguir más volumen para la planta. Ahora, el ejecutivo confía en el incremental que aportará Renault, con su Alaskan, y, también, el crecimiento que podrá tener la propia Frontier, a partir de la recuperación que experimenten los mercados –local y regional– y de la incorporación de tecnología que, mediante esta inversión, le permitirá ampliar su gama, que hoy consiste en nueve versiones de la pick-up, con las que cubre el 85% de la categoría.

“Para nosotros, es el producto emblemático. El que llevará adelante la bandera de la marca”, afirmó Gonzalo Igarzabal, presidente de Nissan Argentina. Los ejecutivos destacaron que, en junio, Frontier alcanzó en Brasil una participación de mercado del 10,2% en su categoría, la más alta de los últimos siete años en el segmento de pick-ups de una tonelada. En febrero, registró el 7,6% de share en la Argentina, donde lidera la carrera la Hilux, de Toyota, seguida por Amarok, de VW, y Ranger, de Ford, y también participa la S10, de Chevrolet.

“Seremos una de las tres principales marcas de la Argentina y de la región”, vaticinó Rodríguez.

La Nissan Frontier fabricada en Córdoba.

Nissan anunció la inversión en un contexto en el que la Argentina enfrenta una crisis financiera, el Gobierno frena el ingreso de vehículos y piezas importadas al país y, además, evalúa la administración de cupos para las automotrices.

Rodríguez desvinculó el desembolso a la coyuntura. “Esta inversión llega luego de un año de trabajo”, aseguró. “A pesar de las dificultades que podemos tener a corto plazo, esto es una ratificación de la estrategia a largo. Nuestro proyecto está anclado en una variable muy fuerte: la exportación de pick-ups y la oportunidad de buscar mercados adicionales”, añadió Igarzabal.

La Frontier, hoy, tiene 32% de integración nacional. La mayoría de los u$s 130 millones será para desarrollar proveedores locales. La empresa ya tiene 12 nominados.

“Para ser competitivos, hay que localizar partes de nuestra camioneta. Por eso, estamos invirtiendo en esto, además de traer más tecnología al producto”, dijo Rodríguez.

Esa mejora competitiva por más piezas locales y renovación tecnológica la habilitará a acceder a mercados de la región a los que, hoy, llega la Frontier producida en México. “La tecnología nos permitirá exportar a toda América latina. En Chile, somos segundos en market share: vendemos entre 6000 y 7000 unidades por año. También nos va muy bien en Colombia, donde tenemos más de 33% de participación”, refirió.

El año pasado, en México, Nissan produjo 81.500 unidades de la pick-up (llamada NP 300 en ese país). “Es un volumen muy elevado; hay economía de escala. Nuestro desafío es que la producción de Córdoba sea totalmente competitiva para tener nuevas oportunidades de exportación. Hoy, sólo estamos vendiendo a Brasil. Con una producción de 10.000 unidades, es difícil. Si bien teníamos la inversión hecha para fabricar mucho más, estamos operando en un volumen muy bajo”, reconoció.

“Es un hito que vamos a recordar siempre, un día histórico para Nissan Argentina: en medio de esta pandemia, venimos con nuevas inversiones. Apostamos a seguir exportando”, recalcó. “Con estas inversiones, nos aseguramos de que venimos a quedarnos en el largo plazo”, remarcó, como si alguien hubiera puesto eso en duda alguna vez. Es que, más allá del contexto del país, que no es el más propicio, tampoco lo es el de la compañía. Hace dos meses, Nissan, que registró su primer balance anual con pérdidas en 11 años, anunció un plan estratégico que busca recortar costos por u$s 2300 millones hacia 2023, con una reducción del 20% de su capacidad global de producción.

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