Responsabilidad

Cómo ser una pyme sustentable con pequeños grandes cambios

Por SILVINA VITALE
Los nuevios hábitos también alcanzaron a las chicas y medianas empresas. Modificar prácticas en pos del cuidado del medioambiente, el uso debido de recursos y el compromiso social, son parte del proceso.
Cómo ser una pyme sustentable con pequeños grandes cambios
SILVINA VITALE
20/12/2018 | 00:00

Si bien hasta hace unos años, hablar de sustentabilidad en una empresa pequeña o mediana era poco frecuente, afortunadamente, las pymes están cada vez más comprometidas con valores sustentables.

"En Argentina, las pymes suman más del 90% de las empresas, representan más del 60% del empleo y el 45% de las ventas totales de la economía", aclara Julián D'Angelo, coordinador Ejecutivo del Centro de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social (UBA). Cumplen un rol fundamental en la creación de empleo y en el desarrollo económico, tienen un gran impacto en las comunidades donde residen y forman parte de importantes cadenas de valor. Además, "la mayoría son empresas jóvenes y están conducidas por sus fundadores, lo que las vuelve más permeables a la incorporación de las nuevas miradas en materia de sustentabilidad", señala D'Angelo.

En algunos aspectos, su menor dimensión y su flexibilidad representan una ventaja a la hora de abordar una gestión sustentable. "Al contar con estructuras menos verticales y jerárquicas, la implementación puede ser más ágil y los resultados se ven más rápido", añade.

En temas ambientales, lo primero a identificar son las fuentes de contaminación, para poner en marcha medidas que tiendan a reducir el uso de estos elementos nocivos. Lo básico es mirar a los insumos que se utilizan a diario, como tóner para impresoras y fotocopiadoras, pilas, artículos de limpieza, bolsas plásticas, que pueden ser fácilmente reemplazados por opciones más ecológicas como productos reciclados o de bajo impacto ambiental. El siguiente paso es un poco más complejo e implica avanzar en la implementación de medidas que reduzcan la generación de residuos contaminantes -en sus emisiones a la atmósfera, al agua, o en residuos líquidos o sólidos.

Para D'Angelo, otro elemento clave para la conservación del medio ambiente representa el uso eficiente y responsable de los recursos, su uso racional sin derrocharlos ni malgastarlos. Hay tres tipos de recursos necesarios que se utilizan en la producción: energía, agua y materiales. Por empezar, la empresa debe controlar y medir el consumo y utilización de todos los recursos. "Solo con ese control podrá analizar posibilidades de mejora".

Un buen comienzo es implementar programas de ahorro de energía en iluminación, computadoras, fotocopiadoras y demás equipos. "Los aparatos que quedan en modo 'espera'pueden alcanzar hasta un 20% del consumo total de energía", cuenta Federico García Zúñiga, arquitecto y consultor técnico de ANDIMA (Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes). Además de computadoras, otros aparatos que es importante desconectar son equipos remotos y aquellos que no se usan permanentemente como impresoras, scanners, sistemas de sonido o proyectores. También es conveniente renovar equipos, que puede suponer una inversión importante pero los más modernos, de bajo consumo, significarán un ahorro importante de energía a largo plazo.

Para Zuñiga el ahorro más básico se logra con estrategias simples como sensores de presencia para activar la iluminación de espacios de poco uso como sanitarios. Otro nivel de ahorro es cambiar las lamparitas de la oficina por LED, comprar artefactos eléctricos, desde una heladera, un microondas o un aire acondicionado, exclusivamente de Clase A (puede ser A, A o A+). "Ya con estos cambios se estaría consumiendo un 9% menos de energía, cifra que se podría duplicar si incorporamos artefactos sanitarios eficientes, sistemas de generación de agua caliente sanitaria o sistemas de captación de energía solar fotovoltaica. Es conveniente instalar griferías de baños con corte automático, depósitos de inodoros con botones de doble descarga, aireadores en los picos de las griferías que hacen que el agua no salpique, y calefones sin piloto o calefones solares".

El manejo de los residuos es otro punto importante; un plan inicial de reciclado es contar con diferentes contenedores que permitan la separación de residuos en origen de manera fácil y evaluar el compostaje. A esto se le puede sumar vínculos con empresas recicladoras para que puedan llevarse los productos a reciclar y sean correctamente aprovechados. "Puede recurrirse, por ejemplo, al Programa de Reciclado de la Fundación Garrahan. Esta cooperación, no solo que no le ocasiona ningún costo a la pyme, sino que además le permite generar ahorros", dice D'Angelo.

Aislación: factor clave

La aislación térmica es un factor decisivo en el consumo de energía. "Hay que tener en cuenta que el 50% de la energía que se consume en un edificio se destina a la climatización", explica Zuñiga. Lo primero a analizar es la envolvente o piel del edificio -piso, muros, techos es por allí donde más se produce la pérdida de frío o calor. Algunos materiales de aislación térmica eficiente son EPS, lana de vidrio o poliuretano que permiten un ahorro de hasta un 35% del total del consumo de energía, lo que representa un ahorro de hasta un 70% en las facturas de gas y luz consumidos para la climatización; con una inversión inicial de solo un 1,5% del presupuesto de construcción por única vez.

Fomentar el compromiso

En un plan sustentable es fundamental el compromiso de los empleados. "El primer paso es la socialización con los trabajadores y su involucramiento y participación en la formulación consensuada de las metas", aclara D'Angelo.

Para esto, es importante que la opinión de los empleados sea tenida en cuenta desde el mismo diseño del programa.