Responsabilidad

Acompañar es la clave para la inclusión laboral

Por  FLORENCIA TUCHIN

Sector público, privado y organizaciones de la sociedad civil ejecutan distintos programas con el objetivo de incluir en el mercado de trabajo a diferentes poblaciones que se encuentran excluidas o en riesgo de exclusión. Sus estrategias.
Acompañar es la clave para la inclusión laboral

16/08/2018 | 00:00
La meta final de la inclusión laboral tiene que ver con que la diversidad sea un valor que se dé naturalmente en las empresas y no sea necesario implementar programas. En la actualidad, múltiples colectivos deben ser incluido en los espacios de trabajo. Por ejemplo: mujeres, jóvenes en condiciones de vulnerabilidad económica, migrantes, personas con discapacidad, personas trans, entre otros.

 

Desde el sector público y el sector privado se vienen implementando distintos programas para alcanzar la inclusión plena de grupos sociales que se enfrentan cotidianamente a la falta de oportunidades. Luego de identificar a los colectivos, en una primera instancia, se los capacita y luego llega el enorme desafío de acompañarlos a dar el salto para formar parte del mercado laboral. En una segunda instancia, es importante seguir cerca de aquellas personas que logran ingresar a una empresa o generar su emprendimiento para que puedan sostenerse en estos espacios.

Para el Secretario de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación Matías Kelly, cuando uno piensa en inclusión laboral se encuentra con dos grandes opciones: por un lado, la inserción en negocios tradicionales vía empleo; y por otro lado, la vía de autogeneración de empleo.

Kelly lleva adelante desde la Secretaria de Economía Social el programa Hacemos Futuro, el cual brinda herramientas para que los titulares puedan formarse y mejorar sus condiciones de empleabilidad. De este modo, se reemplazó a los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen. En esta nueva instancia se exige la terminalidad educativa a todos los titulares de los planes. "Sin acompañamiento la inclusión laboral es imposible. Nuestro rol es identificar los umbrales y tender puentes. Hoy hay 250.000 titulares de Hacemos Futuro. Un punto muy importante del programa es que trabajamos el ingreso protegido al empleo. Es decir, dejamos la puerta abierta para que puedan volver al programa en caso de que pierdan el empleo. En general, no vuelven. Estamos en el punto máximo en porcentaje de personas que dan incompatible para ser parte del programa porque acceden a un empleo", cuenta Kelly.

Hace ya quince años que la ONG Reciduca trabaja en pos de la inclusión social y laboral de los jóvenes. El director Ejecutivo de la organización, Nicolás Federico, cuenta: "Nuestro principal programa es el Centro de Formación en Competencias Laborales. El mismo está destinado a jóvenes en situación de vulnerabilidad, que están cursando los dos últimos años del secundario. Trabajamos en alianza con las escuelas".

El programa, elaborado por Reciduca, es intensivo y cuenta con cuatro espacios: acompañamiento educativo, que tiene que ver con terminar los estudios secundarios; desarrollo personal, donde se trabajan temas vinculados a aprender a conocerse y a elegir; capacitación, donde se acercan voluntarios de empresas; y las prácticas educativas. En este último espacio, durante el primer año, realizan prácticas en un vivero hidropónico, donde se busca que trabajen distintos valores como cumplir un horario, respetar una autoridad o comprometerse con una tarea. En el segundo año, hacen prácticas en una empresa u ONG.

"El objetivo es que los chicos tengan el autoestima y la confianza como para salir a tocar puertas por sus propios medios y así conseguir su primer empleo. Una vez que el joven encuentra un trabajo en una empresa, el equipo de servicio de empleo lo acompaña durante los seis meses siguientes", señala Federico, quien asegura que el principal déficit en relación a la inclusión laboral es la falta de oportunidades reales. Por eso mismo, exige a las empresas que las vacantes estén más abiertas.

Una de las empresas que trabaja con Reciduca es Unilever. Al día de hoy, 145 jóvenes transitaron el camino de su primera experiencia laboral en la empresa. En el transcurso de 2018, ya se sumaron 41 nuevos practicantes. Año a año, a través del programa SUMAR, la compañía sigue sumando vacantes destinadas al programa para poder generar un mayor impacto en la comunidad.

El proceso de selección se realiza mediante la articulación con la Fundación Pescar, la Fundación Reciduca y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Allí participan de programas de acompañamiento para finalización de sus estudios secundarios mientras que transitan por diferentes instancias de formación para el desarrollo de sus habilidades. El programa tiene una duración de nueve meses, durante los cuales los jóvenes ingresan en el área comercial de la compañía donde se desempeñan en la posición de repositores. Al ingresar en el equipo, se les asigna un tutor que los acompaña en todo el proceso; adquieren herramientas y desarrollan habilidades relacionadas con la estrategia y el análisis desde la perspectiva de Ventas y Marketing. También participan de un taller de Marca Personal que lidera el equipo interno de reclutamiento para posicionarse en el mercado laboral. "Internamente es una acción que genera mucho compromiso, ya que los empleados que son tutores disfrutan de participar en un proyecto con estas característica", relata Melina Cao, directora de RR.HH. de Unilever.

ManpowerGroup trabaja desde 2004 incorporando colectivos en desventaja. En total, ya trabajaron con 1500 personas, de las cuales el 90% son personas con discapacidad. "En el área de diversidad contamos con una escuela de formación laboral que tiene diferentes cursos y talleres. El objetivo es dar herramientas e información para la búsqueda de empleo. Trabajamos en alianza con 40 organizaciones", explica Alejandra Alonso, gerente de Diversidad e Inclusión Laboral de ManpowerGroup. El primer programa se lanzó orientado a trabajar con personas con discapacidad. Actualmente, también se trabaja con personas en situación de vulnerabilidad económica, personas mayores de 45 años, personas migrantes y refugiadas, y personas con VIH.

El 20% del staff de la empresa participa de Entrelazados, un programa de voluntariado interno, donde la idea es que los empleados capaciten y transmitan su expertise a los distintos colectivos. "Después de pasar por diferentes talleres y cursos, las personas de los distintos grupos quedan en nuestra base de datos y pasan por nuestro proceso de selección, con las mismas exigencias que tenemos con personas que no pasan por el programa. No queremos tener un proyecto de asistencialismo, sino ofrecerle a las empresas cliente una base de datos diferencial", comenta Alonso.

Para que el programa sea exitoso, Alonso cuenta que es importante trabajar con las firmas cliente. Según Alonso, uno de los obstáculos que todavía observa es el tema de los sesgos inconscientes. "Las oportunidades laborales no son masivas, pero de a poco se van generando más. Hay mucho para trabajar y concientizar en las empresas y muchos mitos por romper", agrega.

En 2007, ManpowerGroup sumó el programa Sin Fronteras. Allí se ofrecen talleres de capacitación. "Este espacio tiene mucho foco en la legislación laboral para que personas migrantes y refugiadas puedan conocerla. Muchas veces, brindamos los talleres en inglés para que puedan comprender. Actualmente, se acercan muchos venezolanos, que tienen perfiles muy bien formados", señala Alonso.

Por otro lado, la empresa está trabajando fuertemente con la Villa/ Barrio 31. "En el barrio hay personas que tienen el secundario completo o universitario incompleto. Vemos mucho potencial. En este caso somos un puente".

La Asociación Civil Doncel, por su lado, focaliza su accionar en la inclusión laboral de jóvenes sin cuidados parentales. Su misión es contribuir al fortalecimiento de los jóvenes en transición del sistema de protección hacia la autonomía. Para lograr este objetivo, la organización creó el programa Servicios para la Autonomía. La iniciativa está orientada a mejorar la autonomía a través de tres componentes fundamentales: empleabilidad, terminalidad educativa y participación juvenil. "Los chicos que viven en hogares de protección a los 18 años tienen que egresar de un día para otro. Nosotros acompañamos en esa transición. En Argentina, 15.000 niños, niñas y adolescentes se encuentran en el sistema de protección. Según un estudio que realizamos, solo la mitad de los egresados participó de la decisión de dejar el hogar. Además, el 50% no recibió información sobre empleo y vivienda antes o después de egresar", cuenta Melina Trajtenberg coordinadora de Servicios para la Autonomía.

La idea de Doncel es empezar a trabajar con los adolescentes antes de que cumplan los 18 años. "El programa se divide en dos etapas y tiene una duración de un año. Los primeros seis meses son de capacitación grupal, donde se trabajan todas las habilidades para la vida independiente. Luego, se trabajan habilidades blandas, como por ejemplo, cómo conseguir un trabajo, oratoria, flexibilidad, trabajo en equipo. Además del espacio de capacitación grupal, los jóvenes tienen un acompañamiento individual. Las reuniones son dos veces por semana durante tres horas", cuenta Trajtenberg.

Doncel cuenta con una red sociolaboral que busca generar procesos de inserción laboral inclusivos y sostenidos en el tiempo. Este espacio está conformado por 44 pequeñas, medianas y grandes empresas y organizaciones sociales.

Entre noviembre de 2016 y diciembre a 2017, Doncel capacitó a 90 jóvenes. Tres de cada diez jóvenes retomaron sus estudios y se realizaron 107 entrevistas de trabajo en la red sociolaboral. Además, la mitad consiguió empleo en algún momento del programa. Y el 25% de los que consiguieron trabajo, fue su primera experiencia laboral.

Leonardo Barboza es egresado del programa y hace cinco años trabaja en Compass Group, una compañía que brinda servicios de alimentación. Cuenta: "Desde los 6 años viví en un hogar. Salí a los 18 y no sabía cómo me iba a ir, cómo buscar alquiler y cómo prepararme para una entrevista de trabajo. No sabés por dónde arrancar".

Del lado de la empresa, Emiliano Giusti, gerente de RR.HH. de Compass Group cuenta: "El año pasado tuvimos 1200 ingresos en la compañía, de los cuales 40 llegaron a partir del vínculo con fundaciones. Es alentador seguir por este camino y seguir incorporando jóvenes a la firma".

Noelia Rivera también es egresada del programa de Doncel y actualmente trabaja en Arbusta, una empresa del rubro tecnológico. "Ya no soy la persona que pasa por distintas entrevistas para ver en qué puesto laboral puedo quedar. Hoy en día, me desempeño en el área de Recursos Humanos y estoy del lado de los que brindan oportunidades. Actualmente, convocamos a jóvenes sin experiencia previa en el ámbito laboral formal", relata la joven.

Farmacity también es miembro de la red sociolaboral de Doncel. "Siempre damos la oportunidad de al menos dar entrevistas mensuales o quincenales a distintos candidatos. De esta forma, los jóvenes pueden participar del proceso y reciben una devolución muy completa", cuenta Bahía Sarmiento, analista de empleos. Por otro lado, Mariana Neira, gerente de Talento de Farmacity dice: "Procuramos la incorporación de nuevos colaboradores, asegurando que el proceso de selección esté sujeto a las capacidades de la persona para desempeñar el puesto que se requiere cubrir y a su alineación con los valores organizacionales. No tomamos como parámetro de selección cuestiones vinculadas al género, preferencia sexual, edad, nivel socio cultural, religión, apariencia física, entre otras. En línea con esto, para asegurar la diversidad de nuestros equipos, y la igualdad de oportunidades, trabajamos con fundaciones especializadas en distintas problemáticas".

Autoempleo

Yo No Fui es un grupo interdisciplinario que trabaja en proyectos artísticos y productivos en los penales de mujeres de Ezeiza y, más recientemente, afuera de la cárcel, una vez que las mujeres recuperaron su libertad. "El primer vínculo con las mujeres lo hacemos adentro de las cárceles. Una vez, que recuperan la libertad, aparece la necesidad de generar ingresos. Por eso, surgió la idea de armar talleres de formación en oficios y producción. Fue un proceso bastante largo hasta que nos conformamos como cooperativa de trabajo. Durante mucho tiempo fue un experimento, pasamos por un montón de instancias y fuimos aprendiendo qué es el cooperativismo. Para llevar adelante el trabajo cooperativo es necesario repensar la idea de trabajo y repensarnos como actores", comenta María Medrano, coordinadora de la organización.

 

Liliana Teomanopulos es una de las mujeres que recuperó la libertad. "Cuando salimos de estar detenidas somos consideradas como problemáticas sociales. Llegamos a nuestras casas y están desarmadas. El Estado nos suelta las manos. Yo No Fui te hace sentir cómodo porque no te margina. Nos sentimos acompañadas y eso es muy importante".

La cooperativa cuenta con dos unidades productivas: una textil y otra de encuadernación. Participan 15 mujeres a las que se le exige hacer un recorrido previo por Yo No Fui. Es decir, pasar por distintos talleres de formación.

En relación al contexto económico, Camila Ibáñez, integrante del colectivo, dice: "Entendemos que una cooperativa no tiene la capacidad, ni la espalda, ni la convicción de salir al mercado a competir. Es imposible por un montón de cuestiones".

A la hora de emprender mediante la cooperativa, Yo No Fui tuvo en cuenta el tema de los hijos de las trabajadoras. "Casi todas las mujeres vienen con sus hijos. Tenemos un espacio para ellos y compañeras que los cuidan. De esta forma, tratamos de tener una mirada amplia sobre el tema del trabajo. Hay un universo que no se puede dejar de lado. Es importante que desde la organización podamos verlo y acompañar esas situaciones", relata Medrano.

Zolvers, una plataforma digital que permite contratar servicios para el hogar, busca revertir la informalidad del rubro, ya que el 70% de las empleadas domésticas se encuentra en negro. Por otro lado, hace dos años Cecilia Retegui creó ZolversPagos, la unidad de negocio pensada para que la utilice cada empleada doméstica. "Le abrimos una cuenta bancaria sueldo a la empleada sin costo, sin que tenga que ir a la sucursal. Así automatizamos el sueldo y el pago de aportes. De este modo, puede acceder, por ejemplo, a tarjetas de crédito", cuenta Retegui. Previamente a lanzar ZolversPagos, se había identificado que el 90% de las empleadas domésticas no están bancarizadas. Además, se están desarrollando espacios de formación. Por ejemplo, se las capacita para que puedan convertirse en revendedoras y así pueden generarse más oportunidades.