Suplemento Especial

"Construir un parque eólico nuevo es más barato que seguir operando con energía fósil"

Por MARÍA GABRIELA ENSINCK
En su paso por Buenos Aires, en ocasión del congreso Argentina Wind Power 2018, el presidente del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC) analizó el potencial de las energías renovables y las perspectivas de inversión, así como los negocios en el marco de las próximas licitaciones RenovAr.
"Construir un parque eólico nuevo es más barato que seguir operando con energía fósil"

12/09/2018 | 00:00
Especialista en temas energéticos y conocedor de la idiosincrasia argentina como pocos actores internacionales, Ben Backwell, CEO del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC, por sus siglas en inglés), visitó Buenos Aires como organizador del Argentina Wind Power 2018, el encuentro internacional del sector que se llevó a cabo el 6 y 7 de septiembre. Aunque nació en Brighton, cerca de Londres, Inglaterra, Backwell es casi porteño, ya que aquí residió en dos oportunidades: a fines de los años 80, y entre 2001 y 2006, desempeñándose como periodista de economía, finanzas y energía para agencias internacionales. En esa etapa de su vida, vivió en el barrio de Parque Patricios y se hizo hincha de Huracán, una pasión que comparte con su fe en el avance de la energía del viento.

 

- Más allá de sus beneficios ambientales, ¿las energías renovables pueden competir en costos con los hidrocarburos?

FRASEAbsolutamente. Como tendencia mundial, en la mayoría de los mercados, las renovables ya son competitivas en precio con el gas y el carbón. Hubo una baja en precios muy fuerte en los últimos cinco años en países como Brasil, Sudáfrica y también en los Estados Unidos, donde recientemente se hicieron licitaciones en las que las energías renovables compiten con plantas nuevas de gas y carbón. En la actualidad, construir un parque eólico nuevo es más barato que seguir operando con energía fósil.

- ¿Cuál es la situación en la Argentina, donde la energía convencional está subsidiada?

En la Argentina, por tratarse de un país que venía atrasado, se ha hecho mucho en poco tiempo. Desde la aplicación de la Ley de Renovables y la creación del Foder (fideicomiso para el desarrollo de energías renovables), hasta las rondas 1,1.5 y 2 del RenovAr, se otorgaron más de 4.400 MW de potencia, con precios cada vez más competitivos. Y, si bien hay pocos proyectos ya operando, existen muchos más en construcción. Además, es notable el desempeño del Mater (Mercado a Término de Energías Renovables), con 827 MW ya negociados entre privados.

- ¿Cómo ve el desarrollo a futuro de esta industria?

La Argentina tiene todas las condiciones para el mundo de la energía limpia y digital. Tiene extensión y diversidad geográfica para el desarrollo de eólica, solar y otras fuentes renovables; tiene litio para las baterías que almacenan la energía, buena educación y tradición en ingeniería y especialistas en sistemas, para implementar redes inteligentes de generación de energía distribuida.

- ¿Hoy, las energías renovables son más impulsadas porlos gobiernos o el sector privado?

En los mercados más desarrollados, las energías renovables ya no requieren de subsidios. Un buen ejemplo es su avance en los Estados Unidos, pese a las políticas de Donald Trump. Las propias compañías energéticas están haciendo punta. ExxonMobil está buscando hacer PPAs (power purchase agreements) con desarrolladores de energía solar y eólica en Texas. Shell está invirtiendo fuerte en eólica y vehículos eléctricos; BP (British Petroleum) compró empresas solares.

- ¿Esta tendencia llegó a la Argentina?

Sí. De hecho, la firma Total compró dos empresas que participaron de las licitaciones del Plan RenovAr; y la automotriz Toyota le comprará energía renovable a YPF Luz. Las renovables en la Argentina son un sector muy atractivo y tienen una dinámica propia.

- ¿Cómo cambiará el mapa del negocio energético cuando se implementen redes inteligentes de energía distribuida?

Va a haber nuevos jugadores. En Europa, ya hay aplicativos que permiten administrar la demanda energética según el momento y el costo. Y con Internet de las Cosas, el sistema decidirá en cada hogar cuál es el mejor momento de usar el lavarropa porque la demanda bajó y la energía es más barata; o administrar la flota de vehículos eléctricos para volcar la energía almacenada en sus baterías y venderla a la red en el momento en que su valor sube.