Finanzas y mercados

Dólar e inflación dejan atrás a los plazos fijos: desaliento a depósitos e impulso al crédito

Por  MELINA MANFREDI

Economistas advierten que el rendimiento de los pesos es inferior a la tasa de devaluación y a la de inflación. Alertan por la baja sostenibilidad del esquema de tasas. 
Dólar e inflación dejan atrás a los plazos fijos: desaliento a depósitos e impulso al crédito

18/02/2020 | 11:03

Aunque el Banco Central (BCRA) declara públicamente que busca que la tasa para el ahorrista sea positiva, el plazo fijo tradicional pierde contra la inflación y la devaluación. Los economistas alertan por los efectos nocivos que tiene esto en el mercado cambiario oficial y paralelo. 

En las últimas ruedas, el BCRA habilitó un desplazamiento del tipo de cambio oficial, que arrastra también a la cotización del "dólar solidario". El ritmo diario de devaluación desde el 23 de enero varió entre 0,01% y 0,2%. Según los economistas, eso representa una tasa efectiva de depreciación mensual en torno a 5%, mientras que la tasa de depósitos al mismo plazo está en debajo de 3%.

"Si el tipo de cambio se deprecia a un ritmo que está muy por encima de la tasa de interés de un plazo fijo, lo que termina pasando es que las personas prefieren comprar dólares. Según el promedio de los últimos 10 días hábiles, los dólares rinden 5,8% mensual. En cambio, la tasa Badlar (por depósitos mayores al millón de pesos) rinde 2,9% y el plazo fijo minorista, 2,7%. Esto no es sostenible porque, si todo el mundo hace lo mismo, el BCRA tiene que vender reservas porque la demanda de dólares aumenta", explicó Juan Paolicchi, analista de Eco Go.

La tasa Badlar (por depósitos mayores a un millón de pesos) cerró este lunes en 34,06%, mientras que los plazos fijos minoristas ofrecían una remuneración promedio de 33,29%.

De hecho, en las últimas ruedas, el BCRA tuvo que vender dólares y su postura fue ascendiendo día a día. "Esa política de que el tipo de cambio acompañe a la inflación (crawling peg) con tasa de interés debajo de la inflación, genera venta de dólares", sintetizó Paolicchi.

El analista descartó que el cepo ayude a controlar totalmente esa dinámica, ya que las importaciones tienen un rol preponderante. "Juega la demanda de las empresas, que tienen la opción de dolarizar inventarios. En lugar de poner sus 'ahorros' en el banco, compra stocks en dólares y de esa manera tiene activos valuados en dólares cuyo rendimiento es mayor al que puede obtener en el banco (por los pesos)", indicó.

La diferencia entre la tasa de devaluación anualizada y la del crédito en pesos también restringe la oferta de divisas en el mercado oficial, ya que los exportadores prefieren pedir un préstamo en pesos antes que vender divisas, lo que termina forzando al BCRA a desprenderse de sus propias reservas en el mercado. En esa línea, Fernando Marull, de FM&A, resumió: "O baja el ritmo de devaluación, o frena la baja de tasa. Así no se sostiene".

Desde Ecolatina, Matías Rajnerman consideró que, dada la restricción para acceder al dólar oficial, no se lo puede considerar como una inversión. Por eso, prefirió comparar el rendimiento de los depósitos contra la tasa de inflación. "La pregunta es si la devaluación del dólar oficial va a acelerar la inflación y si eso va a erosionar la tasa. Yo creo que sí. Según el ritmo promedio de los últimos 5 días, estamos en torno a una devaluación mensual de 4,6%, que es alta y está por encima de la inflación", planteó.

Fuente: FM&A

Con los minoristas presos del cepo, los ojos están puestos en la distancia entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones paralelas. "La manera de mantener la brecha acotada es que las colocaciones en pesos sean atractivas. Hay miedo a que se reperfilen las letras, los bonos ya se reperfilaron y los plazos fijos no dan un buen rendimiento. Entonces, está el riesgo de que todo eso se vaya a la brecha. Argentina, además, tiene la particularidad de que cuando sube el dólar, los minoristas salen a comprar", agregó Rajnerman.

La política monetaria, por ahora, da señales contradictorias. Mientras el BCRA baja la tasa de referencia y arrastra al resto de los rendimientos en pesos, también obliga a los bancos a ofrecer plazos fijos que ajusten por inflación + 1%, como mínimo. De esta manera, busca mantener la tasa real en pesos, aunque los depósitos UVA representan un porcentaje ínfimo de las colocaciones totales en pesos.