La industria petrolera se tambalea tras el reciente e histórico derrumbe

La pandemia, la guerra de precios y la volatilidad sin precedentes causaron estragos. A pesar de su reciente recuperación, el crudo aún se negocia a un precio un tercio menor que el promedio de 2019

La primera mitad del año 2020 fue brutal para la industria petrolera. En un momento dado, la demanda mundial se contrajo casi en una tercera parte; una guerra por la cuota de mercado provocó una avalancha de crudo saudita y los precios de EE.UU. por primera vez cayeron por debajo cero.

Los resultados del segundo trimestre que acaban de anunciar los productores de petróleo reflejan este daño: tanto los gigantes mundiales como los independientes norteamericanos redujeron el valor de sus activos y registraron enormes pérdidas.

En todo el mundo, los balances de los productores se vieron afectados en el segundo trimestre. El colapso de los precios, junto con la evaporación de la demanda, hizo que las empresas pasaran de obtener utilidades sustanciales en 2019 a sufrir grandes pérdidas en 2020, en muchos casos en una magnitud sin precedentes.

Los mejores precios del tercer trimestre permitirán que muchos vuelvan a obtener ganancias. Pero para algunos será demasiado tarde, ya que la destrucción ya producida los deja en una situación de crecientes deudas y menos dinero para pagar a los accionistas y recuperar la confianza de los inversores.

Las empresas respondieron recortando los costos donde podían. Mayormente se abandonaron los planes de perforar más pozos y elevar la producción; los productores se centraron en ajustarse el cinturón a expensas de la futura expansión. El número de torres de perforación operando en EE.UU. disminuyó un 75% en comparación con el año pasado.

Perforar menos pozos hoy significa producir menos petróleo mañana. Las empresas tienen menor capacidad de crecimiento. Los ejecutivos reconocen que la era de la expansión desenfrenada en la zona del shale en EE.UU., que permitió a ese país convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo, quizás haya llegado a su fin.

El proceso de refinar el crudo en nafta, diesel, combustible para aviones y otros productos, también recibe fuertes presiones. La demanda del combustible que producen se desplomó cuando la gente dejó de conducir y volar. Y ahora el precio del crudo se recupera a un ritmo mucho más rápido que la demanda y los precios de los productos refinados. Eso redujo los márgenes, especialmente en las plantas de Europa.

Los efectos de la pandemia serán duraderos y acercarán en el tiempo el pico de la demanda mundial de petróleo (algunos analistas piensan que ya se produjo). Esto obligó a las compañías a enfrentar el hecho de que muchos de sus activos ahora quizás valgan mucho menos que hace un año. Si los precios se mantienen bajos durante más tiempo, gran parte de su petróleo no será extraído.

Las empresas están disminuyendo los valores de sus activos en decenas de miles de millones de dólares mientras se preparan para un futuro con menos petróleo.

Las compañías energéticas, que en un momento eran las más valiosas del mundo, cayeron en desgracia. Durante años, ExxonMobil se jactó de ser la sociedad cotizante más grande del mundo, pero ahora quedó eclipsada por los grupos tecnológicos como Amazon, Apple y Google.

El sector se contrajo rápidamente en los últimos años. En 2008, las acciones de energéticas representaban alrededor del 16% del valor de las empresas que componían el S&P 500. Ahora sólo el 2,6%.

Traducción: Mariana Oriolo

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