Financial Times

Desaceleración de la economía china impacta a nivel mundial

Desaceleración de la economía china impacta a nivel mundial

17/01/2019 | 02:04

Desde comienzos del año, varias compañías, desde Apple en EE.UU. y Samsung en Corea del Sur hasta Jaguar Land Rover, con sede en el Reino Unido, pero filial de una compañía india, advierten que la desaceleración en China está afectando sus negocios. En algunos casos, también estaban en juego otros asuntos corporativos. Pero las advertencias son una señal de la creciente aflicción económica en la segunda mayor economía del mundo, y de que esto tendrá un impacto en el exterior mucho mayor el próximo año que el que tuvo en 2018.

Los índices de referencia del mercado bursátil de China fueron los de peor rendimiento de todas las grandes economías el año pasado, ya que perdieron alrededor de una cuarta parte de su valor. Pero este deprimente rendimiento tuvo un efecto relativamente pequeño en el mundo exterior, gracias a los estrictos controles de capital del país y su falta de integración con los mercados globales. Ahora que la desaceleración de China extiende desde los mercados de capital a la economía real, el impacto exterior será mucho mayor.

China es el mayor mercado automotriz del mundo y las ventas cayeron el año pasado por primera vez desde 1991. La producción manufacturera se contrajo en diciembre y el mercado inmobiliario se está debilitando. La confianza del consumidor, las ventas minoristas, la inversión en activos fijos y la inversión extranjera se redujeron en los últimos meses.

Es tentador culpar la guerra comercial de Donald Trump de los datos decepcionantes. Pero la guerra comercial no es más que un detonante que ha expuesto un malestar mucho más profundo en la economía china.

A pesar de más de una década de esfuerzos para reequilibrar la economía y librarse del estímulo introducido a raíz de la crisis financiera de 2008, China sigue siendo adicta a niveles cada vez más altos de deuda y construcción. El Instituto de Finanzas Internacionales estima que la deuda total de China superó 300 por ciento del producto interno bruto a finales del año pasado. La mayor parte de los préstamos se ha destinado a un auge de la construcción sin precedentes. Desde principios de 2012 hasta finales de 2016, China produjo casi tres veces más cemento que EE.UU. en todo el siglo XX.

Gran parte de esa inversión se despilfarró. Un reciente estudio realizado por la Southwestern University of Finance and Economics de China estima que más de una de cada cinco casas chinas en áreas urbanas, o alrededor de 65 millones de apartamentos, están vacías. Y si la demografía es el destino, las perspectivas de China son sombrías. Entre 1980 y 2012, China sumó aproximadamente 380 millones de personas a su población en edad laboral. Pero esa cifra se redujo y se espera que su población en edad laboral disminuya en unos 220 millones de personas para el año 2050.

Las autoridades chinas comenzaron a estimular la economía, pero existen serias dudas de que la antigua fórmula del crecimiento del crédito respaldado por el Estado, la inversión en infraestructura y las burbujas de activos especulativos puedan estimular otro ciclo de crecimiento. El mejor remedio para los problemas económicos de China es una reforma audaz y rápida como la división y renovación de grandes partes del anquilosado sector estatal a finales de la década de los noventa.

Dos factores pueden mejorar las perspectivas de una reforma real de este tipo. La primera es la desaceleración como tal. Las reformas durante los buenos tiempos son difíciles de implementar, pero un sentido de crisis puede impulsar grandes acciones. La segunda es la guerra comercial con EE.UU. Las demandas de una fuerza externa a menudo son una herramienta útil para impulsar el cambio, como descubrieron las autoridades chinas cuando utilizaron los requisitos para ingresar a la Organización Mundial de Comercio en 2001 como motivación para impulsar las difíciles reformas internas.

China ha llegado a un momento crucial en su historia económica. La diferencia esta vez es que su éxito o fracaso es más importante para el resto del mundo que en cualquier otro momento en muchos siglos.