Financial Times

China redefine el orden internacional y da pie a las reacciones de Trump

Por ZHOU BO
La participación oriental en la torta económica global no para de crecer. Pero eso no equivale a una amenaza. Hoy el mundo es cada vez más interdependiente
China redefine el orden internacional y da pie a las reacciones de Trump
ZHOU BO
20/09/2018 | 01:17

Ningún país se vislumbra tanto en el horizonte del siglo XXI como China. Dado que China se ha beneficiado enormemente de la globalización, no se opone de manera recalcitrante al sistema internacional actual. Aunque ha resistido la presión para adoptar la democracia occidental, es precisamente la apertura del orden internacional lo que ha posibilitado el auge del país en las últimas cuatro décadas.

Durante ese tiempo, China se abocó a un vasto e íntimo estudio del mundo occidental, enfocándose particularmente en la tecnología avanzada y los principios y prácticas de gestión moderna. Lo que aprendió no sólo cambió el país, sino que también cambió el mundo.

La mejor manera de ver la China moderna es a través de la lente de la iniciativa "Un Cinturón, una Ruta". No importa cuán grandioso parezca el programa, se deriva de la propia experiencia de China en la etapa inicial de la reforma: mejores caminos mejoran la calidad de vida. Dado que China es aún un país con personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, son comprensibles sus grandes proyectos de construcción de infraestructura en los países en desarrollo.

La iniciativa no es ni una caridad ni una trampa de deuda. China tiene que priorizar el retorno de la inversión. Aquellos países que critican la Iniciativa pasan por alto la necesidad real de los países en desarrollo de inversión extranjera, mientras que ellos mismos no se deciden a invertir.

Algunos analistas han anunciado el final del "siglo democrático". Señalan que dentro de cinco años, la participación del ingreso global de los países considerados "no libres" como China, Rusia y Arabia Saudita superará la participación de las democracias occidentales.

Esto no pasa desapercibido. Los reportajes que actualmente producen los canales de noticias financiados por el Estado incluyendo Al Jazeera de Qatar; CCTV de China y RT de Rusia llegan de forma regular a millones de televidentes estadounidenses. Una posible conclusión es que el camino hacia la prosperidad ya no pasa únicamente a través de la democracia liberal.

Sin embargo, el auge de China no significa que Beijing tenga la intención de imponer su ideología y sistema social a los demás. Tampoco tiene la intención de imponer un nuevo modelo dominante para el "orden internacional". China está extendiendo el alcance de su poder blando y promoviendo la cultura y el idioma chino a través de sus Institutos Confucio. Esto es similar al trabajo que realizan el British Council del Reino Unido o la Alianza Francesa de Francia.

En cualquier caso, la frase "orden internacional liberal" es una simplificación occidental de la compleja era que intenta describir. No logra capturar las realidades de la guerra fría, la disolución del bloque soviético y el surgimiento del Movimiento de Países No Alineados.

La historia nos muestra que, aunque los imperios y las grandes potencias han sido dominantes durante largos períodos, el mundo nunca fue unipolar. El orden internacional es una mezcla de diferentes y coexistentes sistemas políticos, arquitecturas de seguridad y civilizaciones. Ningún único conjunto de valores se adapta a todos y la historia no ha terminado.

Sin embargo, el mundo de hoy es interdependiente. Es por eso que la determinación del presidente estadounidense Donald Trump de entablar una guerra comercial a nivel mundial, en particular contra China, es errónea. Los aranceles que EE.UU. promete imponer a los u$s 200.000 millones en exportaciones chinas afectarían algunas importaciones estadounidenses. Además, estas exportaciones representan menos del 10% de las exportaciones chinas. Sin embargo, Beijing no dudaría en tomar represalias. Cuando el polvo se asiente, EE.UU. no habrá salido ileso.

El pastel económico global se está dividiendo en nuevas formas y la participación oriental encabezada por China e India está aumentando rápidamente. Hay mucho en riesgo.

Este cambio podría anunciar el comienzo de una gran reconciliación y un nuevo equilibrio de poder en el orden internacional. Pero, si EE.UU. considera que los cambios son intolerables y responde en consecuencia, también podrían ser tiempos muy peligrosos