Suplemento Especial

Política energética en la era Macri: entre tarifas, renovables y Vaca Muerta

Por  FLORENCIA TUCHIN

Por  PILAR ASSEFH

Cuáles fueron los hitos que marcaron la política energética macrista desde diciembre de 2015. La gestión de Cambiemos al frente del Ejecutivo Nacional se mueve cual péndulo entre dos paradigmas: las renovables y los combustibles fósiles.
Política energética en la era Macri: entre tarifas, renovables y Vaca Muerta

16/09/2018 | 17:00

Desde el lanzamiento del Plan RenovAr hasta las recientes visitas del presidente Mauricio Macri a Vaca Muerta, fue mucha el agua que corrió debajo del puente. La gestión de Cambiemos al frente del Ejecutivo Nacional se mueve cual péndulo entre dos paradigmas: las renovables y los combustibles fósiles. Y tuvo un condimento adicional: un Ministerio que cuya gestión total fue de solo 33 meses.

El 10 de diciembre de 2015, con la toma de mando presidencial de Macri, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación fue creado y puesto bajo el liderazgo del exCEO de Shell Juan José Aranguren. Y, 33 meses después, esta fue una de las cartera incluidas en la reducción de ministerios (de 19 se pasó a 10) que se anunció el pasado 3 de septiembre. Así, esta volvió al rango de Secretaria que había tenido hasta el 9 de diciembre de 2015, aunque, esta vez, como parte del Ministerio de Economía (antes había estado dentro del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, de Julio De Vido). En consecuencia, su máximo representante, Javier Iguacel que reemplazó a Aranguren al promediar el mes de junio pasado perdió su lugar en la mesa chica del Ejecutivo nacional.

Comienzos borrascosos

"El Gobierno heredó una pesada herencia", describe el exsecretario de Energía, Daniel Montamat, al recordar los primeros días de la gestión energética de Cambiemos.

Tal fue así que, en su primera comunicación oficial con la prensa como ministro, a solo cinco días de haber asumido el cargo, Aranguren anunció la emergencia eléctrica en la Argentina ante la "situación precaria" de un sistema "al borde del colapso".

"Tenemos por delante un desafío. Hemos creído necesario tomar medidas de corto y mediano plazo para atender la situación", había dicho entonces, al tiempo que advertía "una disminución y deterioro en la calidad del servicio", así como también: "Los niveles de reservas son muy bajo, en ocasiones no superan el 5% y, si hay una salida intempestiva, hay que trabajar mucho para poder reemplazarla".

Hoy, 33 meses más tarde y alejado del cargo hace tres, el ingeniero cita a Aristóteles para aludir a aquella situación. "La única verdad es la realidad", dijo semanas atrás, frente al auditorio de la Universidad Torcuato Di Tella, al referirse a la herencia recibida en 2015: "Un gran desorden en el funcionamiento del sistema, desabastecimiento y demanda insatisfecha".

De acuerdo al exfuncionario, de 2003 a 2015 se produjo una declinación tanto en las reservas como en la producción de petróleo crudo y gas. "Pasamos de energía barata, abundante y exportable a importarla", comentó. En relación a las inversiones durante dicho lapso de tiempo, dijo: "Pudimos ver recientemente que se invirtió de forma no transparente y en un contexto de corrupción. Prácticamente, no se invirtió en energías renovables. En el mismo período, las tarifas se mantuvieron irracionalmente por debajo de los costos económicos de producción. La política benefició a los usuarios de la Ciudad y el Gran Buenos Aires, ya que las tarifas eléctricas estaban entre ocho y 10 veces más baratas que en el resto del país. Por lo tanto, se gastaron, aproximadamente, u$s 52.000 millones en subsidios en 12 años".

En contraposición apuntó Aranguren, en la actualidad, la Argentina se encamina hacia una matriz energética más abundante y limpia. "Hoy, estamos produciendo 66% de la energía eléctrica a partir de fuentes térmicas contaminantes. En 2030, el porcentaje va a bajar al 31%", subrayó, al tiempo que reconoció la importancia de comenzar a exportar gas natural a Chile: "Esto va a permitir, tarde o temprano, que los precios del gas converjan hacia los u$s 4 por millón de BTU".

Si bien su concreción se produjo con Iguacel al frente de la cartera, este fue uno de los hitos de la gestión energética de Cambiemos: luego de 11 años, se reanudará este mes la exportación de gas a Chile, según comunicó la cartera energética nacional semanas atrás.

Caída de costos

También presente en la que fue la primera participación de Aranguren en un evento tras su salida del Ministerio de Energía, el economista Fernando Navajas sostuvo que pensar que la energía necesariamente tiene que ser extremadamente cara es una idea equivocada. "En el mundo, hay una caída de costos de la energía espectacular", apuntó.

En relación a la política tarifaria del Gobierno, remarcó errores de tipo institucional, macro y sectoriales. En este sentido, dijo que la estrategia sectorial vino diseñada con la idea de reflejar los costos de la energía. "Pero, en economía, que algo refleje costos no quiere decir nada. Para que haya eficiencia, hace falta, además, que los costos sean los mínimos posibles", opinó.

Carlos Bastos, quien fue secretario de Energía entre 1991 y 1996, sugirió la necesidad de desarrollar y poner en práctica un sistema de garantía efectivo de los contratos, establecer un tipo de cambio basado en mecanismos de paridad y la fijación de tarifas de segmentos regulados a cargo de entes reguladores, entre otros puntos.

A su vez, el diputado nacional y autor del proyecto de ley sobre razonabilidad en las tarifas de servicios públicos, Diego Bossio, analizó: "El diseño de una política energética no puede estar aislado de una situación macroeconómica. Hay características propias de la industria energética que reflejan que es necesaria cierta presencia estatal. Estoy convencido de que el Estado debe intervenir. Los subsidios no son mala palabra, son una herramienta de política económica. Después, hay que discutir cómo los usamos".

De cara al futuro, Aranguren se mostró optimista: "Estoy convencido de que, más allá de la macro, el próximo presidente, en diciembre de 2019, va a encontrar un sector energético mucho mejor posicionado que el que nosotros recibimos".

Puntos clave

Ahora bien, el tarifazo es, sin lugar a dudas, uno de los aspectos clave al repasar la política energética de Cambiemos. A partir del aumento de tarifas de los servicios públicos en lo que aquí atañe, gas y electricidad en los hogares, se redujeron los subsidios al consumo. En esta coyuntura, las empresas petroleras y gasíferas fueron ganadoras. En este sentido, es menester recordar que el Senado nacional sancionó el proyecto opositor para retrotraer las tarifas en cuestión a los valores de fines del año pasado, pero el Gobierno vetó la legislación para avanzar en camino contrario.

"El Gobierno heredó una emergencia, aunque a lo mejor no la describió con todo su rigor. La víscera energética estaba enferma de cáncer y había que usar quimioterapia. Por analogía, eso fue la suba tarifaria. Porque teníamos distorsiones tarifarias de más de 1000%. Y eso se hizo tratando de aislar a mucha gente de esta medicina, a través de la instrumentación de la tarifa social", sostiene Montamat, en relación a los aumentos que se produjeron desde diciembre de 2015 hasta aquí.

El Plan RenovAr tampoco puede dejar de ser mencionado al recapitular los elementos centrales de la política energética de la actual gestión. El programa elaborado por el Gobierno nacional con el objetivo de fomentar el uso de fuentes renovables para la generación de electricidad fue seleccionado como caso de estudio de Harvard Kennedy School, la escuela de gobierno de una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Actualmente, a través de este y la Resolución 202, se llevan adjudicados 157 proyectos por 4.966 MW de potencia. A su vez, hay 40 proyectos que se encuentran en ejecución por u$s 2.500 millones, entre los cuales cinco ya obtuvieron su habilitación comercial. Todos ellos correspondientes a las Rondas 1, 1.5 del RenovAr y a la Resolución 202, por un total de 1.623 MW.

Mesas de diálogo

Al asumir la presidencia del Grupo de los 20 (G20), la Argentina dividió los grupos de trabajo de clima y energía (que habían estado unidos durante la presidencia anterior, ejercida por Alemania), y creó el de Transiciones Energéticas. Dentro de los focos que se discutieron aquí, el Gobierno decidió priorizar la importancia de la eficiencia energética y el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías. Así, se propuso debatir las políticas públicas que impulsen las transiciones hacia sistemas energéticos más flexibles, transparentes y limpios.

Fue durante la reunión de Ministros de Energía que tuvo lugar en este marco y aprovechando la primera visita de la ministra chilena del área, Susana Jiménez, al país que se anunció que la Argentina comenzaría a exportar gas natural a Chile antes de fin de año. Ambas naciones sudamericanas habían firmado previamente acuerdos que permitían la exportación de gas o electricidad en situaciones de emergencia, pero exigían que se reimportara una cantidad equivalente en un plazo de 12 meses lo que se llama un swap energético. Y esto, como se mencionó antes, se estaría concretando este mes.

Por otra parte, recientemente, en medio del escándalo de los cuadernos, Macri lideró la primera mesa sectorial de Vaca Muerta, con la participación de representantes de las empresas y sindicatos del sector, además de autoridades de las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza. El dicha ocasión, el presidente visitó instalaciones de YPF y Tecpetrol junto a Paolo Rocca, número uno del Grupo Techint en lo que se trató de su segunda visita a dicho yacimiento en cinco meses. Para notar: previo a abril de este año, Macri no había ido nunca.

En enero de 2017, el Gobierno firmó con los actores involucrados un acuerdo para el desarrollo del petróleo y el gas no convencional, a partir del cual bajaron los costos de operación, se multiplicaron los proyectos de inversión y crecieron los niveles de exploración y explotación.