Economía y política

Punto por punto, qué negocia el Gobierno para exportar más a Europa

Por EZEQUIEL M. CHABAY
Comenzó en Montevideo una ronda "crucial" para sellar el TLC entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Autos, vinos, productos de pesca y el resguardo de regímenes de fomento, los temas que más preocupan.
Punto por punto, qué negocia el Gobierno para exportar más a Europa

10/09/2018 | 17:13

Este mediodía comenzó en Montevideo una nueva ronda de negociación entre el Mercosur y la Unión Europea en aras de sellar un acuerdo de asociación estratégica a nivel político, económico y cooperacional que podría apalancar las exportaciones argentinas y atraer nuevas inversiones

Si bien el acuerdo, estructurado en tres ejes, está mayoritariamente cerrado, todavía persisten materias en negociación que despiertan tensiones entre Bruselas y la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Por todo eso, el Gobierno calificó de "crucial" este encuentro, y espera que Europa manifieste por escrito un conjunto de mejoras para "el equilibrio general de la negociación".

La delegación encabezada por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Horacio Reyser,  demandará la ampliación de contingentes agrícolas prioritarios, la eliminación de aranceles para vinos, mejoras en la oferta para frutas y productos de la pesca, y el respeto de la legislación en materia de patentes y los regímenes suspensivos de importación.

En el balance general, los temas más sensibles, ordenados según capítulo, son los siguientes:

Acceso a mercado de bienes. Los temas más sensibles hacen a los sectores automotor, vitivinícola y lácteo, además del período de desgravación para productos agrícolas procesados.

En julio, durante una reunión a la que asistió el canciller Jorge Faurie, la Argentina y los socios del Mercosur aceptaron ampliar la lista de autos y autopartes que aceptan recibir de Europa, pero a cambio pidió un plazo de desgravación de 15 años con 7 años de gracia (es decir, de aranceles vigentes) para el 80% de los automóviles y el 20% del universo de autopartes, de manera de proteger la industria local.

Para este sector, el Gobierno también confía en apalancar inversiones de terminales automotrices europeas en el país, y hacerse con fondos que apoyen la "reconversión productiva" de empresas que podrían quedar fuera de competencia.

En materia de lácteos, el bloque pretende proteger el mercado de leches y quesos, aunque está dispuesto a ceder a cambio de mayores cuotas para exportar más productos alimenticios de otras categorías. Arroz, azúcar, maíz, son algunos de los productos que piden más volumen.

Indicaciones geográficas. A través de esta herramienta, Europa pretendía frenar 357 productos similares que se elaboran en ambas regiones. El Mercosur manifestó disposición a registrar más de 300, ya sea porque no plantean conflicto o porque Europa acepta su coexistencia. En este capítulo se hallan, por ejemplo, quesos o vinos que tienen denominaciones parecidas a uno u otro lado, pero que solo pueden venderse en Europa con licencia autorizante. Desde el último encuentro, la nómina de términos conflictivos bajó de 49 a menos de 20

Servicios. Los temas que aún conflictúan el acuerdo son aquellos referidos a servicios marítimos, ya que la UE pretende la eliminación de la "reserva de carga" entre los países Mercosur, que asegura el transporte de bienes con barcos de bandera de los países miembro. Esta medida, que asegura una cantidad estable de naves de la flota mercante de cada país, es cuestionada por los países europeos, que pierden posibilidades de competir por cuotas del mercado.

Propiedad intelectual. Europa reclama medidas adicionales para extender la protección de patentes y datos de prueba más allá de las normas OMC, lo cual podría limitar la provisión de genéricos y encarecer el acceso a medicamentos. A pedido de la industria farmacéutica, el Gobierno mantiene a raya a la UE y se niega a ceder en este punto.

Reglas de origen. en este apartado, Europa pide reglas más flexibles para triangular con cadenas de valor globales, mientras el Mercosur pelea por defender normas más estrictas. Bruselas quiere evitar las admisiones temporarias y el drawback, un régimen que permite la devolución total o parcial de derechos arancelarios pagados en la importación de materias primas, insumos o productos intermedios que se incorporan a la producción de bienes exportables.

Frente al riesgo de afectación que el acuerdo puede traer al entramado pyme, el Gobierno procura que se cree un fondo específico con recursos de la Unión Europea para la puesta en marcha de acciones dirigidas a internacionalizar las empresas locales, adoptar nuevas tecnologías o mejorar la logística comercial.