Economía y política

No te quedes en casa

Por MARCELO PERETTA

Secretario General de los Farmacéuticos y Bioquímicos y miembro de la CGT.

No te quedes en casa
MARCELO PERETTA
18/05/2020 | 12:45

La mejor defensa contra el covid19 es tener un buen sistema inmunológico, por eso las principales victimas del virus son los adultos mayores, que tienen enfermedades y carecen de un sistema inmunológico robusto.

La solución no es encerrarse. Tampoco lo es dejar de ir a la escuela, a la plaza o al trabajo. La solución no es comer separados por un vidrio, ni usar máscaras, ni meternos en burbujas de plástico. ¿Recuerdan la película de John Travolta?

No es científico cerrar todo y prohibir salir, ya que la gente aislada pierde la posibilidad de inmunizarse por contacto con el virus, y al volver a salir se enfermará.

Comer sano, caminar, ejercitarse, airearse y asolearse es lo único que fortalecerá el sistema inmunológico.

Los políticos dicen que nos encierran porque el virus es nuevo y el sistema inmune no podrá defenderse, pero eso es falso, porque siempre, continuamente, el cuerpo sano genera defensas, y se recupera de los patógenos, sean conocidos o nuevos.

¿Acaso dejamos de tener relaciones sexuales por la aparición del HIV?. Por supuesto que ahora nos protegemos más, pero no dejamos de tener sexo. ¿Por qué no usamos dicha experiencia y/o los hábitos asiáticos de protección sin aislamiento?

Es notable la cantidad de errores cometidos por los infectólogos que rodean al presidente: primero dijeron que el virus no llegaría, luego que el barbijo no servía y después que los tests masivos no se necesitarían. Si bien se trata de una pandemia desconocida, la humildad y permitir el aporte de todo el “equipo de salud”, aplanaría la curva de equivocaciones.

Aislarse y evitar el virus no es la solución, hay que enfrentarlo. No podemos esterilizar al mundo. Y la vacuna no elimina el problema, recordemos qué aún habiendo contra la gripe y neumonía, todos los años mueren treinta mil argentinos por no tener defensas altas.

Lavarnos las manos compulsivamente o echarnos litros de alcohol encima, nos terminará enfermando. ¿Recuerdan a Howard Hughs en la película “Aviador” con Leonardo Di Caprio?

La cuarentena es la última decisión, no la primera. El encierro ha disparado una epidemia de obesidad, alcoholismo y tabaquismo, y de enfermedades metabólicas, cardíacas, respiratorias y psiquiátricas que colapsarán el sistema de salud, ni bien termine la prohibición de salir.

¿Es sensato que el gobernador Kicillof culpe al jefe de gobierno Larreta por el aumento de casos?, que se debieron al comienzo invernal y no a las salidas, que no son recreativas sino terapéuticas.

Señores políticos, dejen de asustar a la gente, dejen de sacar ventaja, sobreactuando y luego echándose culpas. ¿O acaso creen que hay diferencia entre el hacinamiento de las villas porteñas y la pobreza de La Matanza?. ¿O acaso hay diferencia entre los sobreprecios de alcohol y tests del gobierno nacional y los sobreprecios de barbijos del gobierno de ciudad?

En vez de compararnos con países que están en otra etapa de la pandemia y son más sinceros con sus cifras, los gobiernos deberían dejar de improvisar y decretar que la mejor forma de protegernos es mantenernos fuertes y sanos. Pero será difícil, porque “lo primero que muere en una pandemia es la verdad”.

Abran las plazas y espacios verdes y dejen salir a la gente, si de verdad quieren ganar la batalla. Hay que fortalecer el sistema inmunológico de la gente con alimentación sana, ejercitación y aireación.

Es falso que la única forma de vencer al covid19 es quedarse en casa. Hay más bacterias en nuestros controles remotos, alfombras, cepillos de dientes, sábanas y almohadas, que en el medio ambiente.

Señor lector, haga algo bueno por su sistema inmunológico: salga, tome aire y sol, ejercítese y trabaje. Conozca el ambiente en el que viven los repartidores de comida. No se quede en casa, viva.

No hay forma de detener a los gérmenes. Creer que encerrarnos nos aislará del virus es como confiar que se puede detener la inmigración con un muro.