Economía y política

Cambia la estrategia de comunicación de Macri: qué dicen los expertos

Por  DEBORAH DE URIETA

En medio de una pérdida de confianza, el Gobierno reformula la manera de dar a conocer sus actos y lo deja en manos de sus ministros.
Cambia la estrategia de comunicación de Macri: qué dicen los expertos

10/09/2018 | 15:37

En medio de la corrida cambiaria que sufre el país, al Gobierno se le sumó otro problema que tiene que ver con la pérdida de credibilidad de su mensaje por parte de los argentinos.

Para hacer frente a este escollo, en los últimos días se conoció una nueva estrategia de comunicación: ya no será el presidente Mauricio Macri el encargado de anunciar las principales actividades de Gobierno, sino que esto quedará en manos de sus ministros, que lo harán de forma alternada.

De esta manera, dicen los especialistas, se dejaría de lado una comunicación hiperpresidencialista que rige desde la época de Eduardo Duhalde. La pregunta es si los periodistas, y la ciudadanía en general, están dispuestos a confiar en otras figuras que tomen esa responsabilidad.

La idea de Durán Barba y Peña

Para el analista político Enrique Zuleta Puceiro hubo un error comunicacional desde los inicios de Cambiemos en la presidencia y este fue extrapolar los mecanismos propios de la campaña electoral a la función de información y comunicación del Gobierno.

En este sentido, el analista considera: “Esta idea que tienen (Jaime) Durán Barba -un teórico muy desarrollado- y Marcos Peña -un discípulo aventajado y consecuente- tropieza con un problema: ¿Qué pasa cuando termina la campaña electoral y cuando el estado de opinión es de 180°, donde importa poco el electorado propio, porque no se están buscando votos, sino que se afrontan problemas complejos en los que no basta con prometer, sino que se impone convencer, explicar, desarrollar un sentido de la orientación?”.  

"La crisis puso una y otra vez frente a evidencias incontrastables que eso no servía, que no alcanzaba”, dice el analista. Y le da el visto bueno a Cambiemos, por haber entendido que, con la estrategia que venía teniendo, desaprovechaba a su gabinete, al que define como “muy armado y muy preparado para comunicar, transmitir y convencer”. 

De todas formas, Zuleta Puceiro advierte: “Esta comunicación requiere saber muy bien a dónde se va, y hacer un diseño estratégico de lo que se quiere”.

Y agrega: “Cuando la sociedad advierte que un gobierno sabe a dónde va, lo acompaña aunque los hechos sean muy malos, y aunque las cifras no ayuden. Y viceversa: si el Gobierno pierde esa capacidad para transmitir el sentido de la orientación, las mejores cifras, los mejores pronósticos no servirán para nada”. 

Hacia la descentralización

“Así como se mantuvo la situación de emergencia económica, también se mantuvo la idea de una emergencia comunicacional, en donde el comunicador solo era el presidente”, destaca la investigadora y analista política, Adriana Amado y se remonta a las épocas en las que Eduardo Duhalde era presidente. Es por ello que remarca: “El problema es, primero, que no tenemos voceros, y eso es un gran problema. Me parece que el funcionario, más que comunicar, tiene que gestionar, y, eventualmente, comunicar”. 

Pero destaca que, para que esto se dé, hace falta la figura de un vocero que descomprima la tarea de comunicar a los funcionarios. Y hace el siguiente planteo: “Si la veo a la gobernadora o ministra todos los días en la televisión yo, como ciudadano, puedo pensar: ‘¿Y cuándo gestiona?’”.

De todas maneras, Amado resalta que la implementación de esta figura no solo depende del gobierno de turno, sino también del periodismo, que debe a aceptar este rol. 

En cuanto a la decisión de que la comunicación recaiga en los ministros, Amado acota: “Me parece que es una descentralización, el extremo sería que no hable el ministro, sino su vocero. O que hablen sus hechos, no sus declaraciones, porque ese es el otro paso: ¿Por qué pensamos que la comunicación de gobierno solo es el mensaje? También lo es la decisión, la acción, la resolución de un hecho, pero siempre estamos esperando el discurso”.

Y concluye: “Eso también nos pone en evidencia de que tenemos una cultura democrática bastante precaria”.

Por último, el politólogo e investigador argentino, Mario Riorda, considera que “el cambio es adecuado”. Y se explaya: “En América latina, se confundió la figura de la vocería. Se la entendió como vocería de gobierno cuando, en realidad, esa institución se corresponde mucho más con la vocería presidencial”.

En este sentido, Riorda opina: “El rango de riesgo y competencias de un gobierno es infinito y un vocero central gubernamental está condenado a incinerarse en la opinión pública, ni hablar cuando hay déficits de consenso”, para luego añadir: “Cuando hay situaciones de crisis, los enfoques prevalecientes de las relaciones públicas mal tradujeron la exigencia de vocería única; la entendieron para un único hablante, mientras que en la comunicación de crisis, atendiendo a la multidimensionalidad de un gobierno, la entiende más bien como una ‘orquestación’ de vocerías. No exige que hable una única persona, sino varias, coordinadamente, aun con enfoques diferentes, habiéndose estudiado y delimitado previamente el rol y su impacto de cada acto comunicacional”. 

Finalmente, Riorda concluye: “El Gobierno tiene la imperiosa necesidad de comprender que una situación de crisis requiere de certezas. Y, en ese sentido, pedir confianza es algo erróneo (es precisamente lo que se perdió y por lo que el gobierno cae en crisis)”. Y remata: “Su necesidad es, con certezas -que no implican necesariamente caer en la tentación de dar buenas noticias-, dar pasos cortos para lograr reputación antes que confianza”.