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Si la mejora no aparece en el horizonte, la discusión pasará del salario al empleo

Si la mejora no aparece en el horizonte, la discusión pasará del salario al empleo

11/09/2018 | 00:31

La reapertura de las negociaciones paritarias se acelera al compás de una inflación que escapa a todo tipo de previsiones. El poder adquisitivo del salario se contrae con mayor intensidad en la medida en que aquella proyección del 19,4% para 2018, que reflejaban en enero las consultoras relevadas por el Banco Central, hoy salta por encima del 40%, según admite el propio Gobierno. Así, la pauta del 15% con la que se cerraron numerosos acuerdos salariales requiere un ajuste que, en tiempos de recesión, no muchos están en condiciones de cubrir.

De hecho, el Indec reveló que en junio la economía se contrajo 6,7% interanual. El impacto se sintió fuerte en el comercio, que cayó 8,4% por el derrumbe del consumo. También lo sufrió la industria, que acumula un trimestre de retracción en la mayoría de sus sectores. Y tuvo su correlato en la construcción, que se estancó por el freno en la obra pública, la cual había operado como motor del empleo en el último año.

Pero esos datos reflejan la foto de la actividad cuando el dólar aún cotizaba en $ 25. La reciente tormenta cambiaria que aceleró la devaluación, también arrojó decisiones que establecieron un escenario más complejo. Las tasas treparon hasta el 60%, cerrando el acceso al crédito para el sector privado. El Gobierno se comprometió a profundizar el plan de ajuste fiscal y las provincias quieren compensar la pérdida de ingresos con más impuestos, lo que compromete aún más al comercio y al sector productivo.

La economía real sufre las consecuencias del desequilibrio y la discusión salarial forma parte de un problema que, de no encaminarse en un plazo razonable, afectará directamente los niveles de ocupación. Es necesario observar un horizonte de recuperación para que el empleo no sufra las consecuencias de la crisis.