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Los indicadores de julio son la foto de una película que no veremos

Por  HERNÁN DE GOÑI

Los indicadores de julio son la foto de una película que no veremos

21/08/2019 | 23:21

La estrategia oficial para calmar al dólar no tiene herramientas nuevas, pero sí un foco público que le permite al Gobierno tener un primer punto de apoyo: conseguir que todas las fuerzas políticas coincidan en que el actual nivel del tipo de cambio es más que razonable, es construir un consenso público lo suficientemente firme como para dejar en off side a toda aquella presión alcista que busque empujarlo sin razón.

Para que este escenario se mantenga estable las próximas semanas falta una contribución clave: que Estados Unidos no vuelva a las andadas y profundice su pelea comercial con China o con la Reserva Federal, porque esas movidas terminan afectando el valor del dólar y por ende de las monedas emergentes. Si eso no sucede, el Gobierno podría lograr que el efecto contagio de este fenómeno sea de una sola vuelta. Esto significa que el ajuste en los precios sea acotado al mes de agosto, y no se repita más adelante a cuenta de futuras actualizaciones.

Los datos de la balanza comercial conocidos ayer le dan un argumento al ministro Hernán Lacunza. Julio mostró el undécimo mes de superávit comercial consecutivo, algo que no sucedía desde 2012. Según las estimaciones de Ecolatina, el año cerrará con un saldo a favor de u$s 12.500 millones, y se constituye en una muestra de cómo la crisis cambiaria es a la vez un estimulante del sector externo. Está claro que en el acumulado del año impacta más el drástico freno que tuvieron las importaciones, más que el incremento de las exportaciones. Pero la tendencia revela que la cosecha récord de este año, una vez más, vendrá al rescate de los desequilibrios macroeconómicos. El área a sembrar con maíz será 29% mayor que el promedio de las ultimas cinco campañas, según estima la Bolsa de Cereales. El Palacio de Hacienda estima que gran parte de la recaudación que necesitará para cubrir los $ 40.000 millones del paquete de alivio que lanzó la semana pasada, lo aportarán la inflación y un mayor ingreso por retenciones.

El cambio de escenario político y sus consecuencias financieras llegaron justo cuando la economía estaba terminando de atravesar el valle recesivo. Además del intercambio comercial, ayer se conocieron también indicadores de precios mayoristas y de producción industrial. En el primer caso, la variación mensual fue de apenas 0,1%. El ancla de esta modesta suba fue el dólar calmo, ya que los precios de productos importados disminuyeron 1,8%. La desaceleración anual también fue evidente: pasó de 60,8% a 53,7%, lo que implica incluso una evolución levemente inferior a la inflación minorista. FIEL, en tanto, avisó que la industria tuvo un retroceso de 0,5% frente al mes anterior, con tres ramas de actividad que acumulan un trimestre de mejora anual. La foto parece de otra película.